Dirijo esta carta a la ministra de Educación de la provincia, Elida Rasino, para hacerle saber la indignación que me causó leer la convocatoria al concurso de ingreso y escuchar y leer sus declaraciones en distintos medios de comunicación. Me sentí discriminada, porque hace ocho años que tengo el título de profesora de primero y segundo ciclo de la EGB y sólo tengo 11 meses de antigüedad y, además, este año cometí el gran error de cumplir 41 años. Me recibí a los 33 años. Pasaron más de tres años hasta que me llamaron para un reemplazo de pocos días. ¿Qué hice mientras tanto? Seguí estudiando. Me pagué, con mucho sacrificio, un postítulo de tres años (que aprobé con muy buenas notas) y asistí y asisto a cuanto curso de perfeccionamiento tengo acceso, ya que considero que la educación es una inversión que ayuda a crecer y hace libre a las personas, cosa que trato de inculcarles a mis hijos y a mis alumnos. No tuve la "suerte" de tener un reemplazo de larga duración. Tal vez sea mi destino, o bien se trata de los malos manejos de los reglamentos de suplencias que, muchas veces, son manipulados a gusto del director de turno. En más de una ocasión me consolé pensando en que Dios me tiene preparado algo mejor. Pero la injusticia y la discriminación que siento en este momento me llevaron a escribirle. ¿Usted cree realmente que estar 2, 5, 10 años como interina en un cargo otorga alguna garantía de calidad educativa? ¿De qué manera puede comprobarlo si en nuestra provincia no hay ningún tipo de evaluación de desempeño docente? Tener el título y haber tenido la "suerte" de tomar reemplazos largos ¿son los únicos requisitos para una tarea tan importante? No me gustan las comparaciones pero... ¿usted iría a ver a un médico que se recibió hace 10 años y nunca más asistió a algún tipo de perfeccionamiento? Yo no. Hace ocho años que espero la oportunidad de trabajar. Estoy segura de que son muchos los docentes que están en una situación similar. ¿Es justo negarnos esta posibilidad? Si tuviera que decir en pocas palabras qué siento con todo esto, diría que este concurso de ingreso es discriminatorio y atenta contra la calidad educativa de nuestra provincia.































