Calentamiento global
Jueves 13 de Julio de 2017

Un enorme témpano se desprendió de la Antártida y viaja a la deriva

Mide más de 30 veces la superficie de Rosario y es casi tan grande como la isla Soledad. El fenómeno trasciende el mero interés de los científicos

Un témpano de aproximadamente 5.800 kilómetros cuadrados, uno de los mayores de la historia, que mide 32 veces la superficie de Rosario y 25 veces la de la ciudad de Buenos Aires, y es casi tan grande como la isla Soledad de las Malvinas, se desprendió de la Antártida y se encuentra a la deriva, señalaron ayer científicos del "Proyecto Midas" que vigilaron su evolución.

Los expertos en estudios antárticos de la universidad galesa de Swansea, en el Reino Unido, indicaron que el desprendimiento se produjo entre el lunes y martes pasados, cuando la enorme masa glaciar se separó del segmento Larsen C del continente blanco.

Se calcula que el iceberg, que probablemente pase a llamarse A68, pesa mil millones de toneladas.

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"Anticipábamos este evento desde hacía meses, y nos sorprendió que tomara tanto tiempo para que se abriera la brecha en los últimos kilómetros de hielo", señaló Adrian Luckman, de la Universidad de Swansea. "Seguiremos vigilando tanto el impacto de este desprendimiento sobre la plataforma Larsen C como el destino de este enorme témpano".

La herida sobre el continente blanco avanzaba a una velocidad de diez metros por día, y sólo restaba algo más de una decena de kilómetros para que llegara a la costa y causara el desprendimiento. Finalmente, sucedió.

"Se trata de un suceso natural que no fue provocado por el cambio climático causado por el hombre", dijo el glaciólogo de Swansea Martin O'Leary. No obstante, "esto coloca la plataforma de hielo en una posición muy vulnerable", dijo en un comunicado.

Los científicos dijeron que este desprendimiento no afectará los niveles del mar en el corto plazo.

Satélites de la Nasa y la Agencia Espacial Europea vigilan la plataforma y han ofrecido imágenes dramáticas del desprendimiento que han despertado interés más allá de la comunidad científica.

El desprendimiento final fue revelado en una imagen térmica infrarroja del instrumento satelital Aqua Modis de la Nasa.

Científicos del proyecto antártico británico Midas vienen monitoreando la brecha en Larsen C desde hace años, luego de las investigaciones sobre el colapso de la plataforma Larsen A en 1995 y el desprendimiento de la Larsen B en 2002.

El proyecto, que investiga las consecuencias del calentamiento global mediante una combinación de trabajos en el terreno, observación satelital y simulación informática, dice que el témpano es uno de los más grandes de que se tenga registro.

El glaciólogo argentino Sebastián Marinsek, por su parte, precisó que el témpano que se desprendió "está a la deriva " y que la dirección que tome "depende de la corriente, o puede ser que en algún lugar encuentre una zona menos profunda y quede detenido o no, o que al ser una masa muy grande se fragmente o se derrita. Son cosas que hoy no se pueden afirmar, no se sabe".

En este sentido, el especialista precisó que "el comportamiento del témpano es incierto, hay que seguir monitoreando", y también descartó que pueda aumentar el nivel de las aguas del océano "porque ya estaba flotando, tanto el témpano como la barrera; y si se derrite tampoco cambia porque está en equilibrio".

"Los témpanos y grietas se generan todo el tiempo y son parte de un proceso natural que se da en los glaciares" aunque "lo novedoso en este caso es el tamaño del témpano", enfatizó el experto argentino tras agregar que "en el momento que hicimos la medición era de unos 5.800 kilómetros cuadrados; puede ser que esté un poco más".

Marinsek aclaró que se espera que sea denominado A68, porque hay un programa de seguimiento del comportamiento de los témpanos y esa nomenclatura permite identificarlo en relación con otros.

El desprendimiento redujo alrededor de un 12 por ciento el tamaño de la plataforma de hielo Larsen C, y los científicos europeos advirtieron que este fenómeno transformará para siempre el paisaje de esta península antártica.

El crecimiento de la colosal grieta se aceleró a partir de 2014.

Algunos expertos estimaron que Larsen C podría sufrir el mismo destino que el vecino Larsen B, que se desintegró en 2002 tras un suceso similar.

Helen Fricker, del Instituto de Oceanografía Scripps, expresó que "la mayoría de los glaciólogos no están aún particularmente alarmados por lo que está ocurriendo con la Plataforma Larsen C. Es algo normal", según informó la cadena británica de noticias BBC.

En este marco, los expertos esperan que en el corto plazo el témpano no se aleje mucho de la península Antártica ni que avance a gran velocidad por ahora.

Se estima que las corrientes y los vientos puedan llegar a empujarlo hacia el norte, en dirección al Atlántico, donde podría convertirse en un peligro para los barcos que navegan por la zona.

En rigor de verdad, en sí mismo, el evento no es catastrófico ni puede atribuirse a un aumento puntual de la temperatura.

"Es un fenómeno que viene produciéndose desde hace varios años", explicó el glaciólogo del Instituto Antártico Argentino, Hernán Sala.

"Se debe al incremento de la temperatura del aire y del océano a lo largo de décadas. Eso hace que las barreras de hielo se vayan achicando en superficie y adelgazando en espesor. Pueden parecer muy gruesas, pero en un momento se hacen los suficientemente delgadas como para volverse más frágiles desde el punto de vista mecánico, y entonces las tormentas o las mareas pueden hacer que se rompan."

"De una u otra forma, viene repitiéndose desde hace más de 20 años -dice Sala-. En la década del noventa pasó en el norte de la península. La novedad es que se va propagando cada vez más al sur."

Por su estructura, las barreras son diferentes de los glaciares y el hielo marino. El glaciar es un "río de hielo" apoyado sobre la roca.

El hielo marino se produce cuando se congela la superficie del mar; es forma un bloque de entre tres y cuatro metros de grosor.

"Una barrera es como un glaciar que se inicia en la tierra y sigue flotando en la superficie del mar ", detalló. "A veces, para que se forme una barrera hace falta un conjunto de glaciares, llamados "tributarios". Y, a diferencia del hielo marino, son monumentales, llegan a tener entre 400 y 500 metros de espesor."

toma aérea. Un bloque de hielo menor en el medio de la grieta sobre la plataforma Larsen C.

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