“Embryonic” es el nombre del nuevo y esperado álbum de The Flaming Lips, la banda
norteamericana de rock que esta vez se despachó con un doble CD y colaboraciones de artistas como
Karen O, cantante de Yeah Yeah Yeahs, los neoyorquinos de MGMT o Thorsten Wormann.
A diferencia de otras bandas de su generación, que con el paso de los años se amilanan o se
repiten aburridamente sin fin, The Flaming Lips, el trío de culto de Oklahoma creado en 1983, hace
de cada nueva entrega un suceso. Tras cada disco, va grabando uno mejor que el anterior, acción
casi imposible hoy día.
Lo cierto es que con cada nuevo disco, los de Oklahoma se van despegando más fieramente del rock
convencional y sus formatos, para adentrarse en terrenos electrónicos, pop, sinfónicos y, en
general, experimentales. Flaming Lips hizo de su rareza una marca de estilo, y este disco lleva esa
heterodoxia al extremo.
Sobre la decisión de que “Embryonic” sea doble, Wayne Coyne, líder de la banda,
comentó que se inspiró en las jam sessions que la banda tuvo en la casa del baterista Steven Drozd;
también por algunos de sus discos favoritos, como el “White Album” de los Beatles o el
“Physical Graffiti” de Led Zeppelin. “Te da espacio para ser extraño”,
explicó.
“No es porque seamos necesariamente prolíficos, pero siempre estamos en una especie de
pánico perpetuo pensando que nunca tenemos más canciones de las que necesitamos. Creo que
probablemente trabajamos mejor con pánico”, dijo también Coyne.
“Embryonic” explora la parte más psicodélica de la banda, combinando toda ese sonido
tan propio. Un total de 18 temas que componen un álbum sorprendente, el doceavo en la carrera del
grupo.
En otras entrevistas concedidas recientemente por Wayne Coyne a medios norteamericanos, el
término que utilizó para describir lo que están haciendo en las sesiones es “free freaked out
rock” (algo así como rock libre y rayado), “sin que necesariamente haya una canción por
debajo”.
The Flaming Lips grabó su álbum en una casa vacía en venta que pertenece al baterista Steven
Drozd, con su inseparable Dave Fridmann a la producción.
Por otra parte, The Flaming Lips ultima la grabación de una versión íntegra del álbum que Pink
Floyd publicó en 1973, “The Dark Side Of The Moon”.
La grabación contó con la colaboración de las bandas Stardeath y White Dwarfs (de la que forma
parte el sobrino de Coyne, Dennis Coyne), más Henry Rollins y Peaches. De momento no hay fecha de
edición del material.