Turismo

La balada del mar salado en la península de Yucatán

La Riviera Maya ofrece nadar con tiburones, explorar la jungla, descubrir ruinas antiguas, entre otras actividades.

Domingo 04 de Noviembre de 2018

La búsqueda dio la vuelta al planeta. La oficina de Turismo de Cancún ofrecía el mejor trabajo del mundo. Vivir seis meses en la paradisíaca playa mexicana, disfrutar de sus atractivos turísticos y contarlo en las redes sociales. Nadar con tiburones, explorar la jungla, descubrir ruinas antiguas, bucear en ríos subterráneos, comer en los mejores restaurantes y dormir en hoteles soñados, y todo por salario módico de 10 mil dólares mensuales.

   ¿Cómo no aplicar para el puesto? Imposible. Lo hicieron más de ocho mil candidatos de 120 países, pero ganó uno y sólo uno: Ivan Nanney, un instagramer de 29 años, que nació en Idaho, Estados Unidos, y que se hizo conocido como "Ivan the Intrepid". Desde el 1º de marzo está en funciones y trabajando a destajo. Sus publicaciones son una invitación irresistible a recorrer la Riviera Maya. Nada más inteligente que seguirle los pasos.

>> Leer más: El placer de disfrutar de una vida de millonario frente al mar


   Para que sepas: Cancún es el destino deseado de los turistas que llegan a México en busca de aguas cristalinas, arrecifes de coral, paisajes de ensueño y acción. No sólo es famosa por sus playas de arenas impalpables, las palmeras, los pececitos de colores y el mar del Caribe, manso y turquesa, sino también por su agitada vida nocturna. Sus bares y discos son legendarios, también sus antros, a no asustarse, no son lo que piensan.

yucatán.jpg


   Panorama: La ciudad está ubicada en el extremo noreste de la península de Yucatán, en el estado de Quintana Roo, una de las zonas más pobladas del antiguo Imperio Maya. Si bien es un centro urbano pujante –tiene 630 mil habitantes–, las marcas que le ha dejado su historia son profundas. Conserva valiosos restos arqueológicos, artesanías, música, gastronomía y costumbres ancladas en las raíces culturales de los pueblos originarios.

Copia de 20180916_130034.jpg


   Lo que importa: La oferta turística de Cancún es asombrosa. El movimiento se concentra en la llamada "Zona Hotelera", una isla de 17 kilómetros de largo, que se une al continente por dos puentes que cruzan los canales de Nichupté y Nizuc. Cambia todo el tiempo, crece, se recicla, tanto es así que de una visita a la siguiente, y no hace falta que pasen años para que vuelvan las ganas de volver a la Riviera Maya, la zona resulta irreconocible.

  •    Playa Delfines: Un pequeño paraíso en medio de la agitación de la zona turística. Ahí llegan las tortugas en época de desove, de mayo a septiembre, por lo que tiene sectores protegidos. Su mirador es uno de los más famosos de la ciudad, porque la foto con el colorido cartel de "Cancún" es uno de los más fotografiados del mundo. La mejor hora, el amanecer, ya que el sol sale a espaldas del letrero.
  •    Plaza La Isla: Al caer el sol, visitar los shoppings de la "Zona Hotelera" es un gran plan. La Plaza "La Isla", ubicada junto a la laguna de Nichupté, es una parada inevitable. No sólo por su variedad de locales comerciales -son 162 tiendas de grandes marcas internacionales- sino por su arquitectura, que recrea Venecia en miniatura, sino porque posee un acuario interactivo donde se puede nadar con tiburones.
  •    Paradisus Cancún: de la línea de resorts que bordean la costa en la "Zona Hotelera" se destaca el Paradisus, de la línea premium de Meliá, que con su arquitectura escalonada rematadas por pirámides acristaladas evoca los templos mayas. El complejo es asombroso, cancha de golf de nueve hoyos, cuatro piscinas, quince restaurantes, entre ellos Tempo, con la firma de Martín Berasategui, servicio de mayordomo en el Royal Service y una salida exclusiva a la playa de ensueño.

Paradosis Cancun 02.jpg


   Para no perderse: Lo mejor es llegar en barco, con el sol en el cenit, el viento acariciando la piel y sintiéndose en una aventura del Corto Maltés. Aprovechar las aguas mansas de la bahía de Basesachi, darse un chapuzón y bucear con snorkel entre colonias de coral, peces de colores y delgados haces de luz que se filtran desde la superficie. Anclar cerca de la costa y desembarcar, como un conquistador español, en la bellísima Isla Mujeres.

  •    La historia: El primero en llegar a sus costas fue Francisco Hernández de Córdoba, en 1517. No sabía que estaba consagrada a Ixchel, la diosa maya de la Luna, el amor y la fertilidad, y se sorprendió al ver las ofrendas con formas femeninas que los lugareños dejaban en la playa. Así fue como decidió bautizarla como Islas Mujeres, sin saber que se convertiría en uno de los destinos más apreciados del Caribe.
  •    El presente: Playa Norte concentra la movida de Islas Mujeres, ahí atracan los veleros, catamaranes y barcos de pescadores que traen a los turistas y se pasean orgullosas las chicas que se atreven al topless. Una cerveza y un plato de mariscos es regla de oro, también tirarse al sol, andar descalzo por las arenas blancas y, si se tiene coraje, bailar el hit del verano, que suena fuerte en los bares de la playa.

Copia de 20180915_144703.jpg


   Qué hay más allá: Son apenas 70 kilómetros, un paseo de poco menos de una hora bordeando el mar, que no se ve, a veces por la vegetación que brota salvaje a un lado y otro de la carretera, otras por las entradas majestuosas de los resorts que asoman entre palmeras, ceibas, cedros y exuberantes chicozapotes con las ramas cargadas con racimos de frutos amarillos. Playa del Carmen vale el ajetreo del viaje, la humedad y el calor.

  •    El pasado: Hasta los 70 fue un apacible pueblo de pescadores, todavía pueden verse aquí y allá los botes fondeados frente a la playa esperando para internarse en el mar. Cada vez son menos, las bellezas naturales de la villa la erigieron en un punto de atracción que hoy atrae a dos millones de turistas al año. A pesar del sargazo (algas) que cada mañana llega a las playas, es uno de los apreciados tesoros del Caribe.
  •    Las ruinas: La Riviera Maya es un gigantesco museo a cielo abierto. Aquí, allá y en todas partes hay reservorios arqueológicos, rastros de las culturas originarias que revelan destellos de un mundo perdido. Tulum, ubicada en las afueras de Playa del Carmen, es uno de los más bellos. Es una antigua ciudad amurallada, que tiene su pirámide central, El Castillo, de cara al mar, entre palmeras, una postal imperdible.
  •    Los cenotes: Uno ni lo puede sospechar si no le cuentan, sino lo ve con sus propios ojos. En Playa del Carmen, bajo la superficie, hay cavernas, túneles, ríos subterráneos, que los mayas consideraban sagrados, la puerta de entrada al inframundo, al más allá, y que los viajeros disfrutan como una gran aventura. Se los llama cenotes, hay más de siete mil y recorrerlos es una experiencia fascinante. Son estructuras laberínticas, a las que se entra nadando y en la más absoluta oscuridad. Si bien las cavernas, el agua fresca, las luces titilantes de las linternas y el zumbido de los murciélagos crean una atmósfera inquietante, no hay ningún peligro, claro, si se cuenta con la compañía de un guía experto. Lo mejor, las historias, las que son verdad y las otras, que te hacen sentir Indiana Jones.

Cenote.jpg


   Un buen dato: Es el corazón de la vida nocturna de Playa del Carmen y tiene un nombre inolvidable: la Quinta Avenida, le rinde homenaje a la elegante y más famosa de las calles de Nueva York, pero nada que ver. Es ideal para ir de compras, las principales marcas internacionales están ahí, desde H&M, Tommy Hilfiger, Zara y Victoria Secret?s, como en Miami, hasta las mejores tiendas para comprar artesanías y el Museo del Tequila.

quinta avenida.jpg


   Imperdible: Hay que llegar al caer la tarde, ver cómo se apaga el sol sobre el mar y poco a poco se encienden las luces de las calles y los negocios es un espectáculo encantador. A esa hora, en el Parque de los Fundadores, en el extremo sur de la Quinta Avenida, los Voladores de Papantla deslumbran con un show acrobático de inspiración religiosa y antiguo, que no tiene nada que envidiarle al Cirque du Soleil.

  •    Gastronomía: La cocina mexicana fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por las Unesco. Una distinción merecida que, un paseo por la Quinta Avenida, salida de tapas, como les gusta a los españoles, revela a todas luces. Hay bares y restaurantes para todos los gustos, mariscos, tacos, guacamole y chile poblano, que hay que probar pero con prudencia, también cerveza helada y tequila.
  •    Qué hacer: Al tener que decidir sobre a dónde ir en la Riviera Maya, se plantea el interrogante: ¿Cancún o Playa del Carmen? Son destinos distintos, cada uno con su personalidad y sus encantos, pero la verdad es que no hay porque dudar. No es uno u el otro, son los dos, Cancún y Playa del Carmen, están cerca, bañados por las aguas cristalinas del Caribe y bendecidos por el sol y las leyendas mayas. No hay más que hablar.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});