Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) comprobó la existencia de un mar en las costas de Rosario hace cinco mil años. Según precisaron a La Capital, las muestras con las que se hizo el estudio se tomaron en agosto pasado durante la bajante histórica del río Paraná y luego se analizaron para determinar el novedoso hallazgo que permite ensamblar un enorme rompecabezas, con el que geólogos y paleontólogos buscan reconstruir el pasado más remoto a partir de restos e indicios que encuentran en sus investigaciones.
Si se tratara de un túnel del tiempo, de acuerdo a las investigaciones, habría que situar los paredones linderos a la usina Sorrento como aquel estuario conformado por la misma entrada del arroyo Ludueña en la zona norte de Rosario. Eso ocurría, siempre según el estudio, hace aproximadamente cinco mil años. "Cuando el mar subía se metía en lo que hoy conocemos como el parque Alem, a través del arroyo Ludueña, puesto que el agua golpeaba contra esos paredones en lo que se conoce como estuario", precisa el biólogo e investigador del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) Luciano Brambilla.
El equipo conformado por Brambilla, Damián Ibarra, Giuliana Cardini y Paula Lopez y el geólogo Marceo Toledo comenzó a trabajar en agosto pasado a partir de la histórica bajante del Paraná, cuando se registraron alturas del río por debajo del cero. "Comenzamos tomando muestras de sedimentos verdes sobre la desembocadura del Ludueña", señaló Brambilla. Por la textura, el geólogo inmediatamente supuso que esos sedimentos eran parte de lecho marino, por lo que enviaron esas muestras al laboratorio. Allí se corroboró que en los sedimentos había "microfósiles pertenecientes a un lecho marino que alguna vez hubo en Rosario".
En ese sentido, el investigador consideró una paradoja el hecho de que la tremenda bajante registrada durante los últimos 18 meses, producto del cambio climático, deje al descubierto aquel antiguo mar. "Para tener una referencia de aquel entonces hay que situarse en esos grandes paredones cercanos a la Usina Sorrento, puesto que el parque Alem es una zona playa; allí se metía el mar, que empezaba a subir por las costas bonaerenses hasta alcanzar Santa Fe; luego se fue retirando, en un gran evento natural, pero lo que sí sabemos es que llegó a Rosario", describe.
"Uno se imaginaba a los antiguos pobladores que pudieron haber estado en ese ambiente marino. Pensar que en ese momento la costa de aguas verdes estaba a mano...", acota para aclarar que aún hay organismos que existen en lugares más templados en la zona.
"Es un hallazgo que comprueba que el nivel del mar era mayor que el actual, llegando entonces a alcanzar a esta ciudad en el pasado. Estas conclusiones surgen a partir del hallazgo de sedimento marino, encontrado en depósitos antiguos de la desembocadura del arroyo Ludueña por el geólogo Marcelo Toledo en una exploración conjunta", explica.
También observó que "ya había evidencias de que el mar se elevó a niveles mayores que los actuales hace varios miles de años. Se encontraron restos fósiles de ballenas en Ramallo y hasta una antigua playa con una multiplicidad de especies, en San Pedro (provincia de Buenos Aires). Sin embargo, ahora encontramos evidencia directa más al norte del mar que se estableció frente a Rosario", comenta Brambilla.
De acuerdo a la Agencia de Ciencia, Tecnología y Sociedad, en esta oportunidad los sedimentos permitieron ir un poco más allá en el armado del rompecabezas. "En el laboratorio de Biología Ósea de la Facultad de Medicina (UNR) analizamos microscópicamente estos sedimentos y descubrimos la presencia de microorganismos fósiles marinos, llamados dinoflagelados, que confirmaron el origen de esos sedimentos hallados en el campo. Esto nos permitió confirmar que hace más de cinco mil años existió un mar profundo en ese lugar", amplió el investigador.
Condiciones y cambio climático
Es así como la información provista por estos dinoflagelados permitió que el grupo de investigadores pueda estimar las condiciones climáticas de aquel momento. "Estas especies aún viven en regiones templadas, incluso tropicales. Entonces, el hecho de hallar estos microorganismos en Rosario nos permite inferir que en aquel tiempo la temperatura media debía ser mayor que en la actualidad", abundó en alusión al período conocido como “Óptimo Climático del Holoceno”.
"En Argentina se registra que en un lapso que va desde unos 7.000 a 4.000 años atrás y durante unos mil años el mar alcanzó su nivel máximo, por lo que probablemente hayan sido varios siglos en los que el océano pudo adentrarse en la provincia de Santa Fe. Estas conclusiones son sorprendentes si se contrasta con la actual bajante del río Paraná, cuyo caudal ha caído a su nivel más bajo en muchas décadas. Así, podemos ser testigos de enormes cambios climáticos que ocurren naturalmente; sin negar por otro lado el aporte de la actividad humana", agregó.
Entre rutas de acceso y antiguos rituales simbólicos
Para David Avila, docente e investigador de la Universidad Nacional de Rosario que no participó directamente en el trabajo, este hallazgo "genera nuevas preguntas para la arqueología de cazadores-recolectores que habitaban la región pampeana, sobre la distribución y fuentes de obtención de moluscos marinos. Nuestras investigaciones en el sur santafesino permitieron hallar material malacológico, sobre todo una especie, Adelomenon brasiliana, que se recuperó en sitios asociados a entierros humanos. Se cree que tuvieron un carácter simbólico", detalló Avila, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.
También apuntó cómo los antiguos pobladores recolectaban esos moluscos para sobrevivir. "Ahí se establece una relación con los hallazgos de este antiguo mar, ya que los posibles lugares de obtención se acortarían para el sector norte de la región pampeana. Así, se generan nuevas hipótesis sobre otras rutas de acceso para su búsqueda de moluscos marinos, ya sea directo o por mecanismo de intercambio con otros grupos humanos para su uso".