Silvina Garré llega al bar El Cairo con una sonrisa. Levanta la mano para saludar y se acerca a la mesa dispuesta a charlar. “Me emociona la ciudad”, confiesa en esta nueva experiencia de estar viviendo cerca de su familia, de sus amistades, de su gente, después de residir más de cuatro décadas fuera de Rosario. El motivo de la entrevista con La Capital es “Por amor a las canciones”, el espectáculo que este viernes, a las 21, presenta en formato intimista junto al piano y la voz de Matías Galasso en la terraza de Lavardén, y que en caso de lluvia se trasladará al Gran Salón, ubicado en el quinto piso del complejo ubicado en Sarmiento y Mendoza.
El nombre del show no es casual. Silvina ama a las canciones y basta mirar algunas joyitas de su repertorio para comprender que ese amor es correspondido: “Yo tengo la libertad, y ahora más que nunca, de elegir lo que quiero hacer. Siempre elegí, pero ahora más que nunca. Nunca grabé canciones que no me gustaran, y estoy muy orgullosa y muy agradecida porque no tuve que hacerlo. Mucha gente sí grabó temas que no le gustaban, es gente que lo tuvo que hacer, yo por suerte no”.
Basta hacer un repaso breve por algunos de los éxitos interpretados y grabados por Garré para comprobar que si algo sabe bien es elegir buenas canciones. Desde gemas de otros autores como “Canción del pinar ” (Jorge Fandermole); “Se fuerza la máquina” (Gato Pérez); “Quien quiera oír que oiga” (Litto Nebbia) y “Un nuevo tiempo” (Iván Lins) hasta muchas de su autoría como “En blanco y negro” (según sus palabras es la que no puede faltar nunca en sus shows); “Diablo y alcohol”; “Palmas azules para mí”; “Tréboles de cuatro hojas”; “Reinas de pueblo grande”; “Casi una zamba” y “Carrousel”, por nombrar algunas.
Silvina Garre - En blanco y negro
Ahora bien, ¿qué punto sensible toca Silvina Garré con sus canciones? Y ella lo explica así, cortado en jarra de por medio: “Las cosas del ser humano son universales, la angustia, los desencuentros, los encuentros, los amores, son temas eternos. Todas las generaciones van a transitar por esos lugares. Entonces cuando uno habla de cosas de todos los tiempos, y digo de todos los tiempos más que atemporal, siempre tienen vigencia. Cuando me dicen qué quisiste decir con tal o cual canción, yo no digo nada. A veces no lo sé y si lo sé me lo guardo, porque quiero que cada uno lo relacione con su propia vida”.
En tiempo de grietas políticas, es frecuente ver artistas que incluyen esas problemáticas en las canciones. Más allá que Garré tiene su propia mirada social y política de la coyuntura, y es crítica con muchas cuestiones, prefiere no volcarlo en su música. “En las canciones las temáticas sociales no me interesan para nada, me interesa hablar del mundo interno y esto que es universal. No me interesa denunciar determinada cosa, a mí me interesa el alma humana, por eso estudié Psicoanálisis. Pero yo voy por todo lo que impacta el alma humana: me gusta la filosofía , la psicología, eso es lo que he leído, en lo que me he formado, ese es el cine que me gusta, esos son los libros que me gustan y esa es la música que me gusta”, dirá sin titubear un segundo. Y rematará la idea así: “Yo hago lo que siento y lo que me interesa, o lo que me impacta. Pero me impacta aquello que es bien hondo, que nos toca a todos”.
Y dentro de esa libertad que habla y de esas decisiones artísticas hay algunas que se vienen muy pronto y que va a sorprender a más de uno. “Este año voy a editar dos discos: «Archivo Bacharach», junto a Litto Nebbia, que fue una idea de él, con quien ya habíamos hecho «Archivo Jobim»; y un disco junto a mi banda con canciones de James Taylor. Después de esos dos discos, cantados en inglés, voy a empezar a grabar otro cantado en italiano”.
Al preguntarle por qué elegir cantar en inglés e italiano, y encima con material de otros autores cuando ella es también compositora, responde más simple que nunca: “Es que cantar buenas canciones siempre me hace bien, y también es un desafío porque mucha de esas canciones son muy difíciles de cantar, sobre todo las de Burt Bacharach. Además es un placer enorme trabajar con Litto. Pero es que hay que difundir los buenos temas, no importa si son de ahora, de cincuenta años atrás o de mil años. Mirá, hoy pensaba que se pregunta mucho qué pensás de la música de ahora, y la música de ahora es Mozart también, depende de lo que escuchés. Ahora, del grupo que salió el mes pasado no sé, si alguien me acerca un material, mi sobrina o gente más joven, yo lo escucho, ahora de ahí a que me guste... Pero no voy a buscar lo que salió ayer, yo voy a buscar lo que no me va a defraudar, esa música que me va a hacer feliz de manera inmediata”.
—¿Una buena canción interpretada por un buen cantante o una buena cantante es algo que pocas veces falla y trasciende el paso del tiempo?
—Sí, trasciende el paso del tiempo para aquellas personas que valoran este tipo de canciones y que no les da igual que alguien afine o no afine. Hay un tipo de canciones que no es necesario cantar muy bien ni tocar muy bien, y tienen muchos seguidores. Yo no sé cómo analizarlo ni tampoco soy quién para juzgarlo, lo que sé es que en todas las épocas ha habido seguidores de todo tipo de música. Yo amo a las canciones y es lo que escucho. A mí me gustan las buenas canciones, por eso me gusta cantar canciones de Litto Nebbia, por eso me gusta cantar con la Trova, porque hay buenas canciones, buenas letras, que tengan poesía.
—En definitiva, que sean canciones que digan algo.
—Que digan algo no, que digan mucho, no algo, porque en tres o cuatro minutos de una canción, si está bien hecha, se puede plantear toda una forma de mirar el mundo.