La Constitución chilena no es la de Pinochet de 1980. La simplificación maniqueísta predominó en la cobertura del plebiscito chileno. Era una confrontación de almas bellas contra el Mal Absoluto, representado “por la Constitución de la dictadura cívico-militar de Pinochet”. Los chilenos que siguieron desde adentro el proceso no usan este vocabulario. El diario La Tercera hacía este lunes una crónica de los festejos de la formación “Centroizquierda por el Rechazo”. “Sic” obligatorio para no chilenos. “Cuentas alegres sacaron esta mañana los principales rostros que se agruparon en las campañas de Amarillos por Chile y la Centroizquierda por el Rechazo. El amplio y contundente respaldo al rechazo a la propuesta constitucional (61,86%) excedió con creces la votación tradicional de la derecha, que en la última elección presidencial alcanzó el 44,1%”, escribe el diario sobre el ánimo y el aporte electoral de este sector, formado por dirigentes democristianos y disidentes de otros partidos de la antigua Concertación. El caso indica que, como siempre, la realidad política es mucho más matizada y compleja que las que presentan estas “narrativas” maniqueístas, en las que se monta habitualmente y a la distancia el progresismo chic y naif del mundo anglosajón, pero también periodistas de la región que no tienen nada de naif.




























