Pudo ser la detención de la semana, pero quedó en una anécdota. El lunes, efectivos policiales
demoraron a tres ciudadanos extranjeros con residencia en la Capital Federal que estaban en un auto
en inmediaciones de un banco del macrocentro. Los hombres tenían en su poder todo lo necesario para
llevar a cabo el osado oficio de pescar tarjetas de débitos en cajeros automáticos. Además, tenían
siete tarjetas de débito de las cuales tres habían sido retenidas en cajeros automáticos de la
provincia. Pero como los damnificados no hicieron la denuncia policial, los demorados fueron
liberados por no poder imputarles delito alguno.
Eran las 9.30 del lunes cuando una brigada policial se acercó a un Fiat
Duna blanco estacionado en inmediaciones de Oroño y Córdoba, a unos metros de una sucursal del
banco Patagonia. En el auto estaban Jonatan Alexander T. C., de 26 años, y Brian José T., de 30,
ambos venezolanos; y César Augusto J. M., de 28 años y nacionalidad peruana. Los tres residen en la
Capital Federal y tienen sus papeles migratorios en orden, aunque se mostraban en “actitud
sospechosa” según el llamado de un vecino al Comando Radioléctrico. Al ser consultados por
los uniformados, Brian y César aseguraron que eran socios en un pequeño supermercado del barrio
porteño de Once, mientras que Jonatan sostuvo ser amigo de ellos.
Por las dudas. Los tres extranjeros fueron demorados en averiguación de
antecedentes en la seccional 2ª. En el auto llevaban una computadora personal, una pantalla de
plasma, una antena inalámbrica, una cámara web, dos cámaras fotográficas digitales, seis rollos de
cinta adhesiva, alicates, destornilladores y una veintena de tarjetas prepagas para telefonía
celular. Además, escondidas en uno de los apoyacabezas del vehíuclo, había siete tarjetas de débito
de los bancos Credicoop, Suquía, Macro, Bisel, Galicia y Nación.
“Los demorados dijeron que estaban en Rosario de paso tras estar
unos días en Gualeguaychú. Cuando hallamos las tarjetas escondidas en el auto, ninguna de ellas a
nombre de ellos, no pudieron decir dónde las habían obtenido y se callaron la boca”, confió
un pesquisa. En ese orden, el juez de Instrucción Jorge Baclini ordenó varias medidas para
determinar a quienes pertenecían y por qué estaban en poder de estas personas mientras dispuso que
a los extranjeros se les tome declaración informativa.
Malditos cajeros. Respecto de los plásticos secuestrados, el vocero dijo que
se “contactó a los titulares de las tarjetas, gente de Laguna Paiva, Santa Fe y Rosario, que
aseguraron que durante el fin de semana sufrieron el inconveniente de que la tarjeta les quedó
retenida en cajeros automáticos. Pero todos estaban esperando para dar de baja la tarjeta y no
hicieron denuncia policial”. Y sin denuncia policial o judicial no hay delito.
Así fue que los tres extranjeros, sin antecedentes en el país, quedaron
libres. Si formaban parte de una banda de pescadores de tarjetas, quedará para otra oportunidad. Lo
que sí está claro es que las tarjetas que tenían en su poder no les eran propias.























