Policiales

Tres extranjeros sospechados de ser "pescadores" de tarjetas

Pudo ser la detención de la semana, pero quedó en una anécdota. El lunes, efectivos policiales demoraron a tres ciudadanos extranjeros con residencia en la Capital Federal que estaban en un auto en inmediaciones de un banco del macrocentro. Los hombres tenían en su poder todo lo necesario para llevar a cabo el osado oficio de pescar tarjetas de débitos en cajeros automáticos...

Miércoles 30 de Enero de 2008

Pudo ser la detención de la semana, pero quedó en una anécdota. El lunes, efectivos policiales demoraron a tres ciudadanos extranjeros con residencia en la Capital Federal que estaban en un auto en inmediaciones de un banco del macrocentro. Los hombres tenían en su poder todo lo necesario para llevar a cabo el osado oficio de pescar tarjetas de débitos en cajeros automáticos. Además, tenían siete tarjetas de débito de las cuales tres habían sido retenidas en cajeros automáticos de la provincia. Pero como los damnificados no hicieron la denuncia policial, los demorados fueron liberados por no poder imputarles delito alguno.
  Eran las 9.30 del lunes cuando una brigada policial se acercó a un Fiat Duna blanco estacionado en inmediaciones de Oroño y Córdoba, a unos metros de una sucursal del banco Patagonia. En el auto estaban Jonatan Alexander T. C., de 26 años, y Brian José T., de 30, ambos venezolanos; y César Augusto J. M., de 28 años y nacionalidad peruana. Los tres residen en la Capital Federal y tienen sus papeles migratorios en orden, aunque se mostraban en “actitud sospechosa” según el llamado de un vecino al Comando Radioléctrico. Al ser consultados por los uniformados, Brian y César aseguraron que eran socios en un pequeño supermercado del barrio porteño de Once, mientras que Jonatan sostuvo ser amigo de ellos.
Por las dudas. Los tres extranjeros fueron demorados en averiguación de antecedentes en la seccional 2ª. En el auto llevaban una computadora personal, una pantalla de plasma, una antena inalámbrica, una cámara web, dos cámaras fotográficas digitales, seis rollos de cinta adhesiva, alicates, destornilladores y una veintena de tarjetas prepagas para telefonía celular. Además, escondidas en uno de los apoyacabezas del vehíuclo, había siete tarjetas de débito de los bancos Credicoop, Suquía, Macro, Bisel, Galicia y Nación.
  “Los demorados dijeron que estaban en Rosario de paso tras estar unos días en Gualeguaychú. Cuando hallamos las tarjetas escondidas en el auto, ninguna de ellas a nombre de ellos, no pudieron decir dónde las habían obtenido y se callaron la boca”, confió un pesquisa. En ese orden, el juez de Instrucción Jorge Baclini ordenó varias medidas para determinar a quienes pertenecían y por qué estaban en poder de estas personas mientras dispuso que a los extranjeros se les tome declaración informativa.
Malditos cajeros. Respecto de los plásticos secuestrados, el vocero dijo que se “contactó a los titulares de las tarjetas, gente de Laguna Paiva, Santa Fe y Rosario, que aseguraron que durante el fin de semana sufrieron el inconveniente de que la tarjeta les quedó retenida en cajeros automáticos. Pero todos estaban esperando para dar de baja la tarjeta y no hicieron denuncia policial”. Y sin denuncia policial o judicial no hay delito.
  Así fue que los tres extranjeros, sin antecedentes en el país, quedaron libres. Si formaban parte de una banda de pescadores de tarjetas, quedará para otra oportunidad. Lo que sí está claro es que las tarjetas que tenían en su poder no les eran propias.

Mecánica. Uno de los métodos más usados por los pescadores de tarjetas es la colocación de un delgado film en la ranura del cajero para trabar el plástico una vez introducido. Después, cuando el usuario se retira maldiciendo a la máquina, los maleantes que observaron la escena extraen la tarjeta con un hilo o tanza y hacen la extracción del dinero.

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