Tres personas fueron condenadas y una absuelta en el marco del juicio oral y público por la muerte de Carlos "Bocacha" Orellano. En febrero de 2020 el joven de 23 años había sido hallado sin vida en el río Paraná después de haber sido echado de un boliche de La Fluvial por agentes de seguridad pública y privada con quienes mantuvo un altercado previo a caer al agua. El tribunal dictó 9 años de prisión a la agente policial Karina Laura Gómez y 12 años de prisión a su pareja y colega Gabriel Julio Nicolossi. El patovica Emiliano Oscar López recibió la pena de 6 años de prisión, mientras que su par Claudio Fabián Maidana fue absuelto por el beneficio de la duda.
Después de casi dos meses de debate en el Centro de Justicia Penal de Rosario, los jueces Mariano Aliau, Aldo Bilbao Benítez y José Luis Suárez dictaron la condena a los responsables de la muerte de Carlos "Bocacha" Orellano. Los policías Gómez y Nicolossi, de 42 y 39 años; y los patovicas López y Maidana, de 32 y 55 años, llegaron a juicio en prisión preventiva y acusados por el fiscal de Homicidios Patricio Saldutti como coautores de un homicidio con dolo eventual. Es decir que habrían representado el posible resultado de la muerte del muchacho pero no hicieron nada para evitarlo. El funcionario había pedido penas de entre 17 a 23 años.
La agente policial Karina Laura Gómez fue condenada a 9 años (de cumplimiento domiciliario con vigilancia electrónica) por homicidio preterintencional en concurso ideal con abandono de persona seguido de muerte y falsedad ideológica de instrumento público agravado. Su par Gabriel Julio Nicolossi recibió la pena de 12 años de prisión por el mismo delito. Ambos fueron absueltos por el delito de incumplimiento de deberes de funcionario público. El patovica Emiliano Oscar Gómez fue condenado a 6 años de prisión por homicidio preterintencional en concurso ideal con abandono de persona seguido de muerte, mientras que el otro personal de seguridad privada, Claudio Fabián Maidana, fue absuelto por el beneficio de la duda.
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Virginia Benedetto/La Capital
El caso
El domingo 23 de febrero de 2020 Orellano pasó la tarde en el Caribe Canalla con amigos y amigas. De ahí surgió la idea de ir a bailar a La Fluvia y quedaron en volver a encontrarse a la noche. En ese marco que fue asistió al boliche Ming River House, donde los registros de algunas cámaras de vigilancia de la zona confirmaron que el joven llegó solo.
Cerca de las 4 tuvo un altercado con una mujer patovica que después de algunos avisos lo retiró del boliche con la ayuda de otro empleado de seguridad. Ese momento llegó a verlo un conocido de "Bocacha". Según distintos testigos, el chico no opuso resistencia pero afuera se quejó con los empleados policiales.
Fue entonces, según la acusación que el fiscal Patricio Saldutti llevó a juicio, que comenzaron los golpes. A unos cien metros de uno de los costados del boliche había un grupo de unos seis pescadores. Durante la investigación contaron que habían visto a un patovica caminando por los alrededores del boliche "como alterado, buscando a alguien" hasta que una mujer le gritó "acá está".
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Lo siguiente que vieron, según el relato de estos testigos, fue a cuatro o cinco personas, entre patovicas y policías, que arrinconaron a un joven contra la baranda. "Patadas, piñas, empujones", describió Saldutti sobre lo ocurrido en ese momento. Dos días después, el cadáver del joven apareció en el río, en la zona del boliche.
Durante el juicio, uno de los pescadores declaró: "Vimos que manotearon a un pibe y se zafó por abajo. Ahí nomás está la baranda. Se cruzó del otro lado y se tiró". El testigo dijo que escuchó la caída del muchacho al agua y recién cuando apareció el cuerpo a los dos días se enteró de que era Carlitos, a quien conocía del barrio y de la hinchada de Rosario Central.