Policiales

La historia inconclusa de una joven desaparecida y su prófugo captor

Van seis meses sin rastros de Rocío Daiana Gómez y un mes del hallazgo de lo que serían sus restos. Juan José y Hernán Lazo están sospechados de raptarla y matarla. Están prófugos.  

Domingo 04 de Septiembre de 2011

“Siento que a los captores de mi hija no los están buscando”, dice con pena y resignación Norma, la mamá de Rocío Daiana Gómez, la piba de 17 años que continúa desaparecida desde el 27 de febrero pasado. Se refiere a los hermanos Juan José y Hernán Lazo, sobre quienes pesa un pedido de captura. La mujer brinda la sensación de estar gritando en un mundo de oídos sordos mientras aguarda por los resultado de las pericias forenses que determinaran si los restos hallados el 13 de agosto, enterrados en una habitación de una construcción abandonada de La Florida, corresponden o no a los de su hija. “No sé porqué no me creyeron. Se pensaron que estaba narrando una película. Siempre les dije que mi hija estaba enterrada en la casa de Juan (uno de los sospechosos por la desaparición y presunto crimen de Rocío) y los restos los encontraron en donde ese tipo había tenido un bar”, relató la mujer. “Yo sé que esos restos son de mi hija. Quiero que me los entreguen para que pueda descansar en paz”, agregó compungida.

  En ese marco, seis meses después de la desaparición de Rocío, la jueza de Instrucción María Laura Sabatier puso a disposición de los medios las fotos de Juan José Lazo, más conocido como Pijuan, el principal apuntado por la familia Gómez como responsable de lo que le pudo suceder a la adolescente desaparecida. Tanto Pijuan como su hermano, Hernán Facundo, tienen sobre sus espladas sendas órdenes de detención por un hecho de por robo calificado, privación ilegítima de la libertad y lesiones ocurrido el 27 de febrero último en perjuicio de la mamá de Rocío. Casulamente, el último día en que vieron por última vez a la joven.

Historia espeluznante. Norma y Juan José, la madre y el buscado, tienen la misma edad: 40 años. Se conocen de toda la vida ya que la mujer se crió frente a la casa del hombre, en Valle Hermoso al 1200, el lugar donde Pijuan tenía su granja y almacen. En ese comercio Rocío trabajó y fue vista por última vez; en ese local Norma y su concubino aseguran que estuvieron retenidos el 27 de febrero pasado. El negocio, hoy abandonado, fue saqueado y destruido el 17 de agosto, cuatro días después de que aparecieran restos humanos enterrados que se están peritando para determinar si corresponden a Rocío. Fue en una finca de Martín Fierro al 600, donde el sospechoso y prófugo supo tener un bar.

  Norma contó que su hija Rocío primero trabajó para Pijuan en el negocio de calle Valle Hermoso y posteriormente fue su pareja, desde julio de 2010 y hasta noviembre del mismo año, cuando la joven volvió a vivir con su madre en la zona norte de la ciudad de San Lorenzo. Desde ese momento hubo contactos esporádicos entre la chica y Lazo hasta que el 25 de febrero último Pijuan llamó a Rocío porque la quería invitar a ir al shopping. Ella fue con su hijito Kevin Alejandro, de 1 año y medio. Al otro día la joven le envió a su mamá un mensaje de texto y le pidió que le llevara su moto al negocio de calle Valle Hermoso porque Pijuan se la quería comprar para ayudarlos por el mal momento económico que atravesaban. El 27 de febrero Norma y su concubino llevaron el rodado hasta la granja, donde también vivía Rosa, hermana de los Lazo.

  Gómez relató que Pijuan estaba allí junto a otros hombres. Que primero la trató con cordialidad pero que luego todo se degeneró: “Apareció Juan José armado y me gritó: «Me sacaste a Rocío y ahora me querés robar al nene». Insistía en que yo quería mandar a mi hija a otro lado para separarlos. Decía que mi nieto era hijo suyo”, rememoró la mujer en una nota con La Capital. Norma logró ver entonces a su hija y a su nieto, quienes según ella estaban detrás de una reja, al fondo de la casa. Para Gómez, su hija “estaba drogada, con pastillas”. La mujer relató que a su marido lo ataron y lo golpearon y que tanto ella como su hija fueron abusadas sexualmente. “Fueron él (Pijuan), su hermano Hernán y dos más. Juan les decía que se pusieran preservativos para que no los denunciáramos. Me tiraron al baño y me siguieron pegando. Después me sacaron, estaba ensangrentada por todos lados, me tiraron junto a mi marido. Para entonces ya no escuchaba a mi nietito”, explicó.

  Al rato Norma volvió a ver a su hija, “con la cabeza rapada y atada con cinta” de embalar. “El le dijo «dónde te creés que vas» y la llevó para adentro. Nunca más la ví”, recordó Norma. Luego sintió olor a pólvora y vio gente corriendo con baldes de agua y tirando desodorante de ambiente.

  La mujer contó que bajo amenazas les hicieron firmar los boletos de compraventa de las dos motos de la familia y otros en blanco. Después de eso Norma y su familia realizaron la denuncia y se marcharon a la provincia de Buenos Aires ante el temor de sufrir represalias.

  El domingo 8 de mayo Kevin fue hallado sano y salvó en un descampado de 1º de Mayo y Ugarte, en San Nicolás. Entre sus ropas estaba el DNI del pequeño, que quedó bajo la custodia de su abuela. Entonces, ante el temor de que la joven hubiese caído en una red de trata de personas, además de la jueza de Instrucción Sabatier tomó intervención la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, el Centro de Asistencia Judicial (CAJ) y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

  En el marco de esta historia, cabe destacar que el juzgado de Instrucción 14ª estuvo poco más de dos meses sin un juez estable. La jueza María Laura Sabatier fue subrogante en el despacho que supo ocupar Adolfo Prunotto Laborde, pero en mayo se le venció el reemplazo. Finalmente se formalizó su nombramiento. Fue la semana previa al hallazgo de los restos que se presumen pertenecen a Rocío. De hecho, fue la jueza la que ordenó el allanamiento en la vivienda abandonada de Martín Fierro al 600. “La jueza (Sabatier) nunca me creyó, pero la fiscal (Graciela Argüelles) sí. La pregunta que me hago es: ¿dónde están ahora estos tipos? El domingo mi hijo lo vio a Pijuan, rapado, merodeando con un auto por la zona de San Lorenzo donde vivíamos antes. Yo pedí custodia y recién me la dieron el viernes. Temo por mi familia. Dos de mis hermanos, que viven en Granadero Baigorria, ven todos los días pasar frente a sus casas autos nuevos, con vidrios polarizados, amedrentándolos”, relató Norma. “También me dijeron que Pijuan anda por la villa La Cerámica buscando a los pibes que le quemaron el negocio”, indicó la mujer.

  Fuentes allegadas a la pesquisa confiaron al respecto que “no es que no se los esté buscando” sino que “cambian constantemente de aguantaderos”. “Llaman y dicen: «Los vimos en tal lugar». Vamos, revisamos y ya no están. No es sencillo ubicarlos”, explicó la fuente.

Sospechosos. Juan José y Hernán Lazo tienen prontuarios abiertos. El más conocido por los pesquisas de las Unidades Regional II y XVII es Pijuan, quien tiene antecedentes desde mediados del año 2001. De acuerdo a fuentes judiciales, desde mayo de 2004 hata el presente acumuló 25 causas en juzgados Correccionales, de Instrucción y Sentencia. Delitos que van desde las amenazas y lesiones graves hasta el homicidio calificado en grado de tentativa pasando por el robo calificado y el abuso de arma. La mayoría de esos hechos ocurridos en la zona noroeste de la ciudad, donde tenía la granja en la que se vio por última vez a Rocío Gómez, en jurisdicción de las comisarías 10ª, 30ª y 34ª, y la ex subcomisaría 23ª.

"El negocio (de Valle Hermoso 1270) es de Pijuan, aunque ahí siempre estaban Hernán y Rosa, sus hermanos. El estaba acostumbrado a hacer negocios con muchos pibes del barrio, de la villa, y de buenas a primera les cortaba el chorro. Les compraba 10 celulares choreados y al número 11 los sacaba cagando. Y si volvían los recibía a los balazos", recordó un vecino.

Hernán Lazo, por su parte, tiene siete antecedentes policiales en su haber desde julio del año 2003 entre los que resaltan básicamente el robo, el encubrimiento y las lesiones graves. Tras estar detenido y ser puesto en libertad por el juez Vienna, registra un incidente de libertad provisional a fines de junio último. Antes de que el negocio de Valle Hermoso fuera saqueado y horas después de que fueran hallados los restos humanos en la finca de Martín Fierro al 600, la jueza Sabatier ordenó un allanamiento en el lugar. Allí se incautaron un utilitario Peugeot Partner, nueve motos de diferentes marcas, modelos y cilindradas y algunos celulares.

Tras ello, la jueza dispuso la orden de captura para los hermanos. Contra Juan José por privación ilegítima de la libertad calificada, ocultamiento, lesiones graves y robo calificado. Y contra Hernán por robo calificado y lesiones graves. Claro que, si se comprueba que los restos óseos hallados son de Rocío, esas carátulas podrían cambiar.

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