Buenos Aires.— Tras la detención de un matrimonio, sus dos hijas y un socio,
además de la búsqueda de dos prófugos, el secuestro y asesinato de Matías Berardi parece
encarrilarse hacia su esclarecimiento. En ese sentido, los investigadores determinaron que el chico
de 17 años alcanzó a huir de sus captores y pedir ayuda entre los vecinos, pero los delincuentes
hicieron creer a la gente que era un ladrón y lo recapturaron antes de fusilarlo.
De acuerdo a la pesquisa, una vez que volvió a manos de sus captores Matías fue
llevado hasta el descampado contiguo a la ruta 6 donde apareció muerto. Tenía un jean, zapatillas,
el torso desnudo y una corbata en la boca. Allí habría sido obligado a caminar unos pasos y a
ponerse de rodillas. Entonces le habrían disparado un balazo a quemarropa en el omóplato que
terminó con su vida.
Los detenidos hasta ahora son un herrero uruguayo con antecedentes penales, su
esposa y sus dos hijas, de 17 y 19 años. También está preso un ex socio del herrero, de 70 años, a
quien se le secuestró un celular que lo vincularía al episodio. Y permanecen prófugos dos hermanos,
uno de los cuales mantendría una relación con la mayor de las chicas apresadas y sería el ideólogo
del hecho.
La familia detenida vive en un predio de la localidad de Benavídez en el cual
hay una vivienda y un galpón donde funcionó la herrería y en donde habría estado cautivo Matías,
aseguraron los investigadores. Y dijeron que en ese sitio se encontraron manchas de sangre que
ahora serán peritadas.
Mientras se conocían los detalles del caso y la policía realizaba nuevos
allanamientos, los restos de Matías fueron inhumados en un cementerio privado en medio del dolor de
sus familiares y amigos, muchos de ellos adolescentes que se acercaron con uniformes del Saint
George’s School de Escobar en el cual Berardi cursaba 5º año.
Salvaje y cobarde. El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, dijo ayer estar
"conmovido por este trágico desenlace, desgarrador" y calificó el hecho como "salvaje, cobarde".
Además explicó que "la investigación está muy avanzadacon las detenciones realizadas".
Por su parte, el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, manifestó que
"hasta que no esté el último detenido" por el crimen, el caso "no se va a considerar resuelto".
Pero admitió que los arrestados "están vinculados, seguramente, en forma directa con este
hecho".
En tanto, el fiscal federal de Campana, Orlando Bosca, logró reconstruir el vía
crucis de Matías en base a la filmación que lo registró bajando de la combi en la que viajó desde
la Capital Federal hasta la estación de servicios ubicada sobre la ruta Panamericana, donde iba a
tomar un remís para ir hasta su casa, los entrecruzamientos de llamadas telefónicas y los
testimonios de los vecinos del lugar donde estuvo secuestrado.
El vía crucis.Según el fiscal, a las 5.37 del martes Matías se bajó de la combi
que lo llevó desde el boliche "Pachá", en la Costanera norte capitalina, hasta la estación de
servicios del cruce de las rutas 8 y 26, donde iba a tomar un remís para ir a su casa. No está
claro aún cómo fue interceptado, pero sus captores lo llevaron hasta una casa de Benavídez en la
que funcionaba una herrería y donde permaneció cautivo mientras se negociaba el pago de
rescate.
Cerca de las 6.20 se produjo la primera llamada extorsiva en la que uno de los
secuestradores exigió 500 pesos a la madre de Matías, mientras la mujer (maestra jardinera)
escuchaba detrás el llanto de su hijo. En otra llamada el padre ofreció 6.000 pesos y les dijo: "Te
los junto ya, decime donde te lo llevo". Y a las 8 el hombre realizó la denuncia al 911.
Tras esas comunicaciones, los secuestradores realizaron otras tres llamadas en
las que subieron sus exigencias hasta pedirle al hombre que venda su auto y les juntara 30.000
pesos. La última comunicación se produjo a las 20.20 del martes.
Aproximadamente a esa hora Matías se habría quitado la venda de los ojos y
escapado tras ver a sus captores. Algunos testigos dicen que preguntó a los vecinos dónde estaba y
empezó a correr pidiendo ayuda (ver abajo). Sin embargo, el muchacho fue recapturado por los
maleantes que sostuvieron que se trataba de un ladrón y desde ese momento se interrumpieron las
comunicaciones de los secuestradores pidiendo rescate. Al joven se lo llevaron en un auto hasta el
descampado de Campana, cerca del barrio Las Acacias, donde horas después apareció el cadáver.
l(Télam/ DyN)