Cinco hombres fueron imputados como integrantes de una asociación ilícita que ofrecía inversiones en oro y otras actividades financieras a través de las cuales concretaron al menos una veintena de estafas. Los investigados integrarían en carácter de “líderes” un esquema tipo Ponzi vinculado a la firma Global Intergold, presidida por un ruso llamado Dmitriy Aksyonov que desde hace un tiempo viene siendo blanco de denuncias en todo el mundo por parte de gente a la que captaba ofreciéndole inversiones con una excesiva tasa de interés que luego no devolvía.
En este sentido en Rosario se han presentado denuncias por parte de unos veinte damnificados que aportaron en promedio unos 650 dólares —en algunos casos el monto invertido llegó a 7.000 dólares— en función de promesas que no fueron cumplidas en una modalidad que se compara con la de Generación Zoe, ya que se combina el coaching con la inversión y la defraudación. También se los compara por el hecho de que, si bien las primeras denuncias datan de hace dos años, en los últimos tiempos se siguen acumulando presentaciones por defraudaciones.
Más allá de configurar o no una pata local de la firma Global Intergold, lo cierto es que en una audiencia realizada días atrás el fiscal Mariano Ríos imputó como coautores de estafa y asociación ilícita a Fernando V., Sebastián C., Santiago C., Marcos A., Rubén R. Los cinco, junto a Claudio B. que fue imputado por dos intentos de extorsión, quedaron en libertad con reglas de conducta que para los primeros cinco implica además el pago de una caución real de 10 mil dólares.
Organización criminal
En una audiencia realizada la semana pasada el fiscal Ríos atribuyó a Fernando V., Sebastián C., Santiago C., Marcos A., Rubén R., junto con el anteriormente imputado Juan Ignacio P. y otras personas que aún no fueron acusadas, haber formado parte de una organización criminal dedicada a cometer delitos bajo la estructura de una sociedad que se presentaba bajo las denominaciones de “Global Intergold”, “GIG-OS” o “BLC”, entre otras. Los imputados integrarían este esquema en carácter de “líderes”.
La maniobra que les atribuyó Ríos consiste en, amparados en su pertenencia a una organización internacional que al parecer está sumando objeciones en distintos países, captar a personas ofreciéndoles operaciones relacionadas con la compraventa de oro. Otra oferta consistía en asociarse a la empresa a los fines de utilizar la tecnología que ofrecían como plataforma digital y de esa manera realizar negocios y ganar dinero.
En ese sentido, entre los productos o inversiones que ofrecían, muchas veces a través de charlas motivacionales, estaba el “Programa de Goldset”, relacionada a la compra de oro físico, y “Programa Fractal”, que es el que se utilizaba en Rosario y está relacionado con la compra de notas convertibles en acciones (ECN) que se ofrecían como una suerte de “inversión”.
Este último programa se ofrecía bajo dos modalidades: la del “cliente comprador” o “ganancias pasivas”, que comenzaba con una inversión de 550 dólares para adquirir “títulos Valores” que, según lo prometido, desde el 1º de enero de 2021 se iban a convertir en acciones de la empresa y se podrían vender. La otra era de “socio comercial” “ganancias activas”, mediante se buscaba captar a más personas y consistía en una ganancia superior —con una tasa de entre 14% y 18% anual— y puntos para ascender en el esquema y llegar a ser “líderes”.
Para ello, según la acusación formulada por Ríos, las víctimas entregaron sumas de dinero tanto a los imputados como a personas que aún no fueron acusadas, tanto en pesos como en dólares o euros. Gran parte de ese dinero era transformado en criptoactivos y así podían verse en las plataformas que ofrecía Global Intergold, desde la cual los “inversores” podían observar cómo evolucionaban sus inversiones.
Según la investigación fiscal el quiebre del esquema se precipitó tres años atrás cuando la empresa, ante el cúmulo de inversores que habían ingresado y la consiguiente incapacidad para pagar lo prometido, urdió en noviembre de 2020 una suerte de votación ficticia para prorrogar el plazo de devolución de las inversiones hasta 2025.
Si bien los acusados esgrimen esta votación al rechazar la ilegalidad de sus actos, muchos denunciantes señalaron que jamás los notificaron para participar de esa votación y que, mientras tanto, no logran recuperar el capital invertido y muchos menos los intereses prometidos. Se estima que los damnificados en Rosario sufrieron perjuicios por un total de 41.880 dólares, 18.150 euros y 664 mil pesos.
Extorsión
Además de las maniobras para captar inversores que luego resultaron defraudados, el fiscal también imputado a Fernando V. y Claudio B. un hecho ocurrido el 17 de mayo de este año cuando, sobre las 5.30, enviaron mensajes intimidatorios a una persona a quien le exigían el cobro de una deuda que ésta tenía con un tercero. Según los mensajes, los extorsionadores alegaban haber comprado esa deuda y comenzaban a reclamarla con intereses mensuales.
Además, se les atribuye a Fernando V. y Claudio B. a partir del pasado 9 de junio haber intimidado a otra persona y exigirle que cancele una deuda o la irían a golpear.