Un grupo de ladrones entró hoy a robar a la sucursal Pilar del Banco Nación, pero en medio
de un tiroteo, mientras sus cómplices huían, uno de ellos no alcanzó a escapar y protagonizó
una toma de rehenes que duró más de cinco horas, hasta que finalmente aceptó entregarse y las
víctimas fueron liberadas ilesas.
Al verse rodeado cuando se atrincheró en el banco, el joven, de 20 años, que tendría los
apodos “El Cheto”, “El Chilenito” o “Jonatan” y
antecedentes policiales, comenzó a exigir un auto para escapar y habló con los canales de
televisión asegurando que tenía una “bomba”.
Pero los negociadores no hicieron caso a sus exigencias y sólo accedieron a los pedidos de
comida y la presencia de su familia, puntualmente su mujer -y su hijita de menos de un año-, a
la que convencieron de ir hasta el banco para que la toma de rehenes terminara de la mejor
manera para todos.
Fue así como minutos antes de las 17 el joven salió con las manos en alto y se entregó frente a
su esposa, Jessica -que fue con la beba-, a quien besó mientras era requisado por los
uniformados, en tanto los rehenes eran puestos en libertad sanos y salvos.
Mientras, la policía realizó un operativo en el que detuvo a cuatro personas que serían los
cómplices que habrían robado el banco y habrían logrado escapar con dinero de la
sucursal.
Tanto el ministro de Justicia y Seguridad provincial, Ricardo Casal, como el jefe de la
policía, Juan Carlos Paggi, destacaron el profesionalismo con el que se actuó para
“convencer” al delincuente, apelando a calmar sus nervios y sin que se pusiera en
riesgo la vida de los rehenes.
Todo comenzó a las 12.30, cuando un grupo de jóvenes, que llegó a bordo de un Peugeot 206
negro, irrumpió a punta de pistola en la sucursal del Banco Nación de Rivadavia 403 de Pilar,
donde había de 30 a 40 personas, entre ellas mujeres embarazadas y jubilados.
“Estaba adentro del banco y en ese momento entraron dos personas con armas en la
mano y me escapé porque estaba cerca de la puerta”, contó un hombre a la prensa durante
las horas de tensión.
Un anciano también señaló que había ido a acompañar a una señora a hacer un trámite y se
cruzó en la puerta con un joven, con pelo corto, vestido con saco, que “entraba con dos
pistolas en la mano, pidiendo la plata a los gritos”.
Fueron apenas unos segundos en los que en el banco se generó un tiroteo que puso en fuga a
tres de los delincuentes, con dos de las bolsas cargadas de dinero, aunque una de las sacas
se les cayó a los pocos metros.
Pero uno de los ladrones -el “Cheto” o “Chilenito”- no llegó a
escapar y se atrincheró en el banco, en lo que fue el inicio de una toma de rehenes que duró
alrededor de cinco horas.
El malhechor atrincherado se comunicó con los canales C5N y América 24 para poner
condiciones a su eventual entrega y la liberación de los rehenes.
“Tengo una bomba y los rehenes están bien. Si se mete la policía, activo la bomba.
Que vengan los jueces”, aseguró el delincuente en su efervescente diálogo.
El hombre le pidió al periodista Guillermo Andino “hablá ahí con la policía, porque
no largo a nadie. Yo no maltraté a nadie, disparé dos veces nada más”. Y luego le pasó
el teléfono a una de sus víctimas que dijo: “Háganle caso al 'Chilenito', él pide
que tranquilicen a la policía”.
Periodistas, camarógrafos, reporteros gráficos y familiares de las víctimas comenzaron a
apostarse en los alrededores del banco mientras se iniciaban las negociaciones formales con
el personal especializado, monitoreadas por los fiscales del caso.
Con el correr de las horas y la falta de soluciones, también llegó el ministro Casal.
Hasta allí también se acercó el vocero de la Asociación Bancaria, Eduardo Berrozpe, quien
reclamó: “Primero está la vida, esto no se puede convertirse en otro Ramallo”,
en referencia a la toma del Banco Nación de esa ciudad en 1999, cuando murieron
delincuentes y rehenes.
Mientras tanto, “El Chilenito” comenzó una negociación que duró varias horas y
que incluyó la liberación de los rehenes en cuotas: primero a cambio de gaseosas y luego de
empanadas y pizzas.
Pero el final estaba condicionado a la llegada de Jessica, la pareja del joven y madre
de su bebé, a la que dejaron acercarse hasta la entidad minutos antes de las 17.
Fue así como se pudo ver al ladrón, enfundado en un saco que le quedaba grande y
levantando las manos, cuando caminaba rodeado de policías y se entregaba dándole un beso en
la boca a su mujer. Finalmente quedó detenido en la comisaría de la localidad pilarense
de Manuel Alberti.
“La situación del banco está terminada, hemos liberado a todas las personas
retenidas y están todos sanos -dijo Casal a la prensa-. La entrega fue sin violencia luego de
ver a su familia pacíficamente. Ha sido llevado a la Fiscalía para tomar su declaración
y todas las personas están sanas y salvas”.
Según indicó, el joven “tiene antecedentes” y estaba “en una situación
de nervios, pero por suerte accedió a los requerimientos del fiscal”, gracias a
“un trabajo de paciencia y convencimiento para que desistiera de su actitud”.
Casal también afirmó que durante la toma de rehenes “hubo un operativo
exitoso” en el que se arrestó a cuatro personas en la zona de Del Viso que podrían
estar relacionadas con el robo.