Ovación

Veinte años sin la claridad de León

Najnudel fue el máximo impulsor de la competencia que cambió el básquet nacional.

Domingo 22 de Abril de 2018

Sería injusto afirmar que el básquet argentino hace veinte años que se quedó sin ideas, porque mucha gente se esfuerza día a día por mejorar la actividad, pero el más astuto e inteligente de todos los soñadores se fue dos décadas atrás y con él su intuición, su visión y su sentido común.

Osvaldo Orcasitas, periodista de El Gráfico, lamentablemente también fallecido, lo pintaba así en su despedida: "¿Quién fue León David Najnudel, entrenador, ciudadano de Villa Crespo, apodado El Ruso? Fue el apóstol de una religión llamada básquetbol. Vivió predicando para engrandecerlo. Se adelantó a su medio. Veía siempre más allá con el don de los sabios y no se quedaba en la anécdota de un partido, sino que su preocupación profundizaba en los temas esenciales de la organización y de las estructuras. Pensaba para todos".

León fue el padre de la Liga Nacional, su impulsor, el hombre que movilizó al país para ponerla en marcha. Compartió la idea de su nacimiento y creación con otro entrenador, José María Caballero, desde la planificación ideó el torneo que llevaría a la aparición de las grandes figuras del básquet nacional que luego conquistaron el mundo con la selección. Pero no fue sencillo, porque hubo años de lucha para que las ideas recorran el extenso camino de la charla de café hasta la asamblea de la Confederación Argentina que aprobó su inicio.

Y también ocurrió de todo desde aquel salto inicial de la Liga, inmortalizado en la foto de Najnudel lanzando la bola al aire en el duelo entre San Lorenzo y Argentino de Firmat en Obras.

La Liga fue el cambio que revolucionó el básquet argentino, muy acostumbrado a sus torneos locales y regionales, en el que los mejores pocas veces competían contra los mejores y el básquet de Buenos Aires se quedaba con los mejores proyectos. En tiempos en los que la palabra marketing no era poderosa, León supo ganarse desde el cariño, la insistencia y la convicción el apoyo de los medios más importantes del país y con el trabajo de hormiga generó las bases y modificó una estructura muy difícil de movilizar. Fue un hombre de ideas y también de acción, que no se quedó en el individualismo y la lucha de egos sino que gustó de compartir con los amantes del básquet. Sus frases son todavía recordadas y sus máximas bien deberían ser cumplidas todavía hoy, en algunos momentos en los que algunos dirigentes (en todo nivel)no encuentran el rumbo o parecen desconocer el pasado y la esencia del deporte.

Y bien podría también servir de ejemplo para los que abrazan su profesión, ya con un compromiso mayor que la dirección técnica de un equipo.

Pero claro, León Najnudel fue único, especial e irrepetible. El destino fue generoso y cruel en partes iguales, y quizás el mayor de los pecados para todos los estratos del básquet sea no acompañar su legado.

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