La dolorosa caída en Banfield fue mucho más que una derrota. Fue un tremendo golpazo con consecuencias de alto impacto. Profundizó los problemas existentes en Newell’s y avivó las luces de alarma que se encendieron en el parque Independencia. En la tarde de este miércoles, por decisión del club el técnico Mauricio Larriera quedó fuera de combate y no continuará en su rol de entrenador de la primera división leprosa. Alrededor de las 19.20 apareció la confirmación oficial a través de las redes sociales de la entidad rojinegra y ya la dirigencia está abocada a la búsqueda de su sucesor.
Tras la visita al estadio Florencio Sola no hubo vuelta atrás. Ese nuevo paso en falso aceleró los tiempos internos, multiplicó el énfasis de los cuestionamientos y provocó un cambio de escenario en el recorrido hasta el próximo compromiso. Lo cierto es que Larriera no seguirá al frente del primer equipo.
La comunicación oficial trascendió, a las 19.20, y allí la institución explicó brevemente el carácter y los lineamientos de la salida del entrenador.
“El Club Atlético Newell’s Old Boys informa a sus socios, socias e hinchas que en el día de la fecha se ha tomado la determinación de finalizar el vínculo que unía a la institución con el director técnico del primer equipo Mauricio Larriera”, reza el envío.
Y agrega: “El club le desea a él y a su cuerpo técnico el mayor de los éxitos en el futuro profesional, además de agradecerle el trabajo realizado”.
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Este proceso no entusiasmaba (ni hacia adentro ni hacia afuera), no levantaba, ni encontraba señales de reacción, y se había transformado en un laberíntico pantano que ya se había tragado hace mucho lo poco bueno que esbozó Newell’s en los cuatro primeros partidos de la temporada.
Después, nunca más pudo acercarse a ese nivel. Nunca más pudo conseguir algún gesto positivo de crecimiento. Nunca más pudo alcanzar esa aspiración de funcionamiento que establecían sus ambiciones originales. Y cada vez que lo intentó, quedaron claramente expuestas sus debilidades, sus carencias y los tremendos problemas que tuvo Larriera para encontrar una llave de reactivación para un equipo que cayó en un lánguido transitar.
La propuesta de Larriera fue cediendo intensidad y eficacia. Le duró demasiado poco aquella instancia inicial donde hizo gala de su vocación de conjunto veloz, directo y efectivo del inicio de 2024. Luego todo se fue resquebrajando muy rápido y el límite fue la irritante caída ante Banfield del último martes, un rival menor que atraviesa un presente muy pobre que lo dejó por demás de aturdido.
Esa falta de confianza en lo que podía llegar a venir, le jugó en contra a Larriera y desde la cúpula rojinegra se adelantó una salida que estaba merodeando hace rato.
Para llegar a esta instancia, el ciclo del DT uruguayo se fue alejando de los objetivos trazados en su arribo a principios de año. Ante la falta de competencias internacionales no pudo clasificar a los cuartos de final en la Copa de la Liga, perdió el clásico 1-0 de local ante un rival que pateó una sola vez al arco, nunca pudo mantener las pretensiones de protagonismo, y la caída general del nivel venía presentando una curva decreciente muy preocupante.
Los directivos entendieron que ese bajón colectivo fue responsabilidad de Larriera y sus colaboradores. Y desde ese tablero de acción nació la determinación de establecer un fin de ciclo.
Tarde agitada
Ante la gran cantidad de cuestionamientos y del malestar en la cúpula leprosa por el flojísimo nivel que exhibió en Banfield, se precipitaron las reuniones que estaban programadas para el jueves y desde esos cónclaves se decidió la salida de Larriera, ya sin tener en cuenta una charla previa o la posibilidad de conocer sus intenciones.
En esos encuentros que agitaron la tarde del miércoles, los dirigentes definieron los términos de la salida de Larriera como entrenador rojinegro. Vale recordar que el charrúa tenía contrato hasta fin de año con Newell’s.
El futuro del DT era cosa juzgada, por eso no hubo lugar a segundas chances.
Así Newell’s despidió al entrenador uruguayo Mauricio Larriera. Le puso punto final a un ciclo que nunca terminó de despegar, que no se terminó de meter en el corazón del hincha rojinegro y que no pudo estar a la altura de lo que se trazó en los inicios de la temporada.
En las últimas horas del miércoles se estaban cerrando algunas cuestiones formales de la desvinculación y tampoco el club había decidido quién va a estar a cargo del plantel superior cuando retome este viernes los entrenamientos, ya pensando en el encuentro del jueves 13, a las 21.15, ante Instituto, por la 5ª fecha de la Liga, en el Coloso.