Newell’s le puso punto final a la temporada 2015. Sin metas alcanzadas ni chances de ingresar a una copa internacional y con una imagen que cotiza en baja en la bolsa rojinegra. No logró mostrar un juego atildado ni encontró el norte futbolístico. Los cambios realizados a lo largo del año no surtieron efecto y todo se mantuvo en la medianía, lo que generó intensas críticas de parte de la gente. Porque todo lo pregonado, casi prometido, lejos estuvo de alcanzarse. Y así la Lepra desperdició un año sin poder rescatar cosas positivas, más allá de la aparición de algunos pibes.
Las responsabilidades son compartidas entre Américo Rubén Gallego y Lucas Bernardi. Ninguno superó al otro, todo lo contrario. En números terminaron casi igualados y generaron desazón en el mundo leproso. En todo esto también deben incluirse a los dirigentes (los que deciden). Algunos que eligieron al Tolo, más por una cuestión política que por convicción. Con el final de ciclo se apagaron las voces de esos directivos y otros, que no estaban de acuerdo con esa elección, optaron por darle la chance a Bernardi para que se inicie como entrenador. Uno de los ídolos del club como jugador, pero que como DT (como ocurrió con decenas de otros nombres) las críticas están a la orden del día por la falta de resultados y por no encontrar la línea futbolística pretendida.
¿Y ahora qué? Esa es la gran pregunta por contestarse de aquí en más. No había dudas en cuanto a la conducción, porque antes de que Newell’s buscara la posibilidad de pelear por un lugar en la Sudamericana desde el club adelantaron que un mal resultado no iba a modificar la determinación dirigencial y ratificaron la continuidad del técnico. Para de esa manera despejar los rumores que por decantación podían aparecer ante una derrota.
El respaldo fue otorgado más allá de algunas voces disonantes. Ahora la misión será aplicar la tan mentada renovación y el arribo de refuerzos que puedan encajar en el esquema. Siempre se habla de renombre, pero para eso es necesario un desembolso importante de dinero y si el piso de nombres que deben llegar es de entre 4 o 5 la cuestión no será sencilla. Quizás pueda haber un mix entre alguno de “chapa” y otros no tanto.
Hoy en Newell’s, ya fuera de toda competencia hasta 2016, la premura estará focalizada en los futbolistas a contratar. En nombres que lleguen para jugar y no sólo engrosar el plantel sin ser tenidos en cuenta como sucedió con muchos de ellos. No hay margen para el error, ni para el cuerpo técnico ni tampoco para los dirigentes, que tendrán un año intenso por las elecciones que se vendrán en diciembre 2016.
¿Y ahora qué? Teniendo en cuenta algunos puntos de lo expuesto la respuesta aparece por sí sola y es contundente: no hay más espacio para el error o para las decisiones desacertadas. Newell’s debe cambiar. Y mucho.




























