Jorge Ricardo

Hasta la vuelta recordman, se lo va a extrañar

Jorge Ricardo, el jockey más ganador de la historia del turf, retorna a Río de Janeiro. El viernes se despide en la arena de Palermo

Jueves 03 de Septiembre de 2020

Alcanzar metas, objetivos, superarse ante la adversidad forman parte del adn del jockey brasileño Jorge Ricardo. Ese desafío lo llevó a convertirse en el jockey más ganador de la historia del turf mundial, pero para que ello sucediera tuvo que soportar los embates de esta difícil actividad. No todas fueron rosas para “Ricardinho”.

Varias rodadas dentro de su extensa campaña lo ausentaron de los programas por un tiempo prolongado. Sin embargo, Ricardo emergió como el ave fénix apoyado en su fe y en el compromiso de superar las adversidades. Dueño de una calidez humana que lo distingue, amable, siempre con la sonrisa a flor de labios, un sello distintivo que lo caracteriza y ni qué decir de sus cualidades en la cruz de un sangre pura de carrera.

Ahora es otro momento, la pandemia también pasó factura y su decisión de replantearse en lo inmediato qué será de su futuro es un síntoma ineludible. Corrió mucha agua debajo del puente desde su debut a los 15 años en el hipódromo Da Gávea, conduciendo a Taim, un caballo entrenado por su papá Antonio.

Fue estreno y victoria. “Fue algo soñado. No lo podía creer. Me acuerdo que nos abrazamos con mi papá. Es algo que siempre voy a guardar conmigo como si fuera un tesoro. Son esas cosas que te quedan para siempre”, comentó alguna vez en una de las tantas entrevistas a la que él nunca eludió.

Ahora ha llegado un momento crucial de su extensa y brillante trayectoria. Está tomando una decisión que a los aficionados y a todos los que tuvieron la ocasión de palpar sus bondades (entre los que me incluyo, cuando en junio de 2011 vino a correr al Independencia unos ejemplares del stud Rubio B, por ese entonces su monta oficial), les produce un vacío.

En busca de los 13.000 éxitos

Ricardo tiene planeado ir en busca de su última gran aventura: alcanzar los 13.000 triunfos (ostenta 12.992). A sus 58 años, el astro carioca tiene en la mente conquistar esa plusmarca y todo indica que no será en nuestro país.

El viernes será la última vez que compita en la Argentina _al menos por ahora_, ya que el domingo a las 9 de la mañana embarcará rumbo a Río de Janeiro para desde el lunes y el martes empezar a buscar allí los éxitos que le faltan para completar la hazaña. “La verdad es que me quedé aquí esperando por el regreso de las carreras, pero nunca creí que íbamos a pasar tanto tiempo sin competir”.

“Hace 6 meses que no veo a mi familia, que me esfuerzo trabajando, pero ya tomé la decisión. Me voy a quedar al menos hasta octubre allá, porque ahora viene el mitin del Grande Premio Brasil (Grupo 1) y muchas carreras importantes”, expresó Ricardinho, con un dejo de nostalgia. “Estoy corriendo muy poco acá y allá voy a tener más posibilidades, más chances. Voy a tener el apoyo de mi familia mucho más cerca, poder ver a mi madre que ya con 80 años me extraña muchísimo. Para estar acá así, prefiero ir un poco a casa y ver cómo se dan las cosas”, aseveró a Turf Diario el carioca.

Jockey del Año en 2007 y 2012 en Argentina, Jorge Ricardo desembarcó de lleno en el año 2006, contratado como monta oficial del stud Rubio B., con el que la unión permaneció hasta hace un par de años. Sus estadísticas son únicas, venciendo en 3667 carreras sobre las 20.782 que corrió (17,6 %), quedándose con 270 clásicos y 53 pruebas de Grupo 1.

En su larga trayectoria montó innumerables pingos, pero a la hora de elegir se queda, y sin dudar, con Much Better. “Es el mejor caballo que corrí, con él gané el Pellegrini, dos Latinoamericanos, el Gran Premio de Brasil, tuvimos presentes en el Gran Premio Arco del Triunfo en el hipódromo de Longchamp (París), era un ejemplar muy noble con unas condiciones únicas que me dio muchas alegrías y me hizo crecer como jockey”, aseguró.

El Gran Premio Carlos Pellegrini con Idolo Porteño; el Dardo Rocha con De Pizarra; varias Carreras de las Estrellas; haber conducido a Winning Prize, Ordak Dan, Seresta, Inca Noble, Suggestive Boy y Storm Military, entre otros y sus triunfos de Grupo 1 con Don Inc, Life for Sale, Todo Un Amiguito, Cocho, Bogeyman o Cagnotte, para mencionar algunos, se constituyeron en los más destacados en la campaña nacional y que ahora se pone en pausa.

“Estoy desanimado. En todos estos años le di mucho a muchísima gente, pero hoy no me solicitan como uno siempre quiere que sea. Ahora estamos a 10 días de las Carreras de las Estrellas y con 7 clásicos y más de 150 caballos anotados no tengo ni una monta confirmada. Me amarga mucho la situación”, confiesa con un dejo de congoja.

Pero seguramente debe haber otros motivos que lo llevaron a tomar esta determinación, a cambiar de horizontes. “El momento acá es muy duro, no sólo con la hípica, sino a nivel país. La plata que podés ganar no vale, y yo tengo mi familia en Brasil”.

Serias rodadas

En 2009 estuvo 219 días sin correr por un tratamiento oncológico. Fue su carrera más difícil. Y la ganó. Cuatro años más tarde, allá por 2013, una rodada lo alejó de las pistas. Otra prueba que superó. Y el año pasado sufrió una cuádruple rodada en San Isidro. Tuvo pérdida de conocimiento, traumatismos en el rostro, la columna y en el tórax.

Los estudios arrojaban el peor panorama. Se había fracturado siete vértebras. Muchos pensaron que era el final de la carrera del brasileño, pero una vez más, se recuperó. Después de 137 días fuera de las pistas, regresó en La Plata para alcanzar un segundo puesto con Girl Válido.

“No sólo no rinde sino que además hacerla llegar es imposible. Mi vida está allá. Siempre pensé que me iba a retirar acá, y, si bien ahora volveré a Río, en octubre terminaré de definir mi futuro. Realmente no se qué va a pasar”.

Se marcha uno de los mejores látigos de todos los tiempos; el hombre récord, el que repartió alegría a diestra y siniestra intentará, entre los suyos, cosechar sus ansiadas 13.000 victorias.

Parafraseando a Vox Dei: “Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina. Tengo que comprender que no es eterna la vida, el llanto en la risa allí termina”. !Ricardo viejo nomás!

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