Central

Desordenado, inofensivo y goleado: Central perdió 4 a 0

Central fue superado con amplitud en el juego y el resultado por Unión. Además de la falta de variantes ofensivas, los canallas lucieron desencajados en el retroceso y lo pagaron con un categórico 4 a 0.

Lunes 08 de Octubre de 2018

Central fue una sombra. No tuvo respuestas futbolísticas, rebeldía anímica, arrestos individuales ni soluciones colectivas y por eso fue vapuleado sin atenuantes por un aplicado y osado Unión, rival que se animó a atacarlo y logró la máxima recompensa. Fue un 4 a 0 inapelable porque siempre el canalla fue menos que el tatengue. La formación de Arroyito deambuló como un zombi y jamás pudo hacer pie en un partido en el que fue vulnerado en cada centímetro de la cancha, tanto en las pelotas divididas, en los duelos pie a pie, como en la precisión y velocidad para saber lastimar con el balón al adversario. Por ello a ninguno de los presentes en la soleada tarde del Gigante le sorprendió el resultado final, debido a la producción diametralmente opuesta de uno y otro dentro del rectángulo. Claro que sí sorprendió ver tan desencajado y desarticulado a un equipo del Patón, un DT que suele hacer un culto del orden y la disciplina defensiva. Pero su Central fue un puñado de desacoples y errores en todas las líneas. El envión de haber superado entre semana por penales a Almagro por Copa Argentina no surtió efecto. Ahora hace seis presentaciones que el canalla no logra ganar, pero peor que ello es que ayer mostró la peor versión de la gestión Bauza. Se impone una reacción inmediata.

Las cuatro estocadas que metió Unión, además del mérito de los dirigidos por Leo Madelón, contaron con la colaboración de la impericia propia de los auriazules para neutralizar acciones en las que podría haberse evitado ir a buscar la pelota al fondo de la red. Y encima todas tuvieron como protagonista excluyente a un solo jugador.

Porque el lateral derecho del tatengue Damián Martínez, ayer una mezcla de Cafú y Dani Alves, se devoró la cancha y lanzó los dos centros que terminaron en los goles de Mauro Pittón y Fragapane, ambos facturando en el área libres de marca. Pero además Martínez sacó los dos remates envenenados de media distancia que expusieron la floja respuesta de Jeremías Ledesma (había sido clave en los penales ante Almagro). Este fue el combo letal que terminó martirizando a los de Arroyito.

Central nunca engranó en el partido. Porque Néstor Ortigoza jamás frotó la lámpara, no fueron punzantes por las bandas Lioi ni Fernández y encima a Ruben y Herrera en vez de asistencias parecía que recibían de los compañeros objetos voladores no identificados. Es cierto que Central arrastraba serias falencias en la generación de juego, pero ayer el descalabro fue total porque la que entró en cortocircuito fue la última línea. Entonces se saltaron los tapones, el apagón de ideas y confianza fue generalizado y Unión armó una goleada a voluntad en la mismísima casa canalla.

Por eso el Patón no puso excusas en la conferencia de prensa y admitió que su equipo hizo un partido muy malo. Lo que derivó en que elija ver los minutos finales del juego sentado en el banco de suplentes, aguardando como el reloj se consumía ante la impotencia de los suyos de ni siquiera forzar el descuento del honor.

Sin ser tremendistas ni mucho menos, hay que decir que una derrota tan dura como la ayer en el Gigante a cualquier otro técnico le hubiera generado serias secuelas de cara al futuro de la gestión. Pero si hay algo que tiene el Patón es espalda y pergaminos para revertir este flojo presente que atraviesa el equipo de Arroyito y cuenta con la experiencia suficiente y la tranquilidad necesaria para intentar pilotear la tormenta y llegar a buen puerto.

La gente se fue con la preocupación lógica de ver a un equipo que fue superado ampliamente. Pero gritando con entusiasmo por el clásico que se viene por Copa Argentina.

Lo concreto es que ayer Central sufrió un mazazo futbolístico que lo dejó maltrecho. Lució desordenado, fue inofensivo y lo pagó con una goleada impiadosa.

Deberá levantarse rápido. Si hasta el capitán Marco Ruben asumió ayer que "así no se puede seguir".


El recambio esta vez no aportó soluciones

Las variantes obligadas que tuvo que implementar ayer el Patón Bauza estuvieron lejos de ser soluciones. Porque el corrimiento de Alfonso Parot a la cueva, para hacer dupla con Matías Caruzzo, expuso al defensor chileno en la lucha con los puntas tatengues. Y fue decepcionante la producción de Elías Gómez como lateral izquierdo, que encima fue tumbado con falta en la previa del primer gol de Unión. Pero el más flojo fue José Luis Fernández, que apenas duró un tiempo en cancha porque fue reemplazado por Lovera.

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