Central

Cocca, ante el desafío grande de recibir a Boca

Hasta aquí le fue bien contra los más poderosos. El domingo viene Boca y el DT debe decidir si encara el partido de manera ambiciosa como contra Racing o más especulativa como frente a River o ante el propio xeneize en la Supercopa.

Miércoles 04 de Diciembre de 2019

Central despedirá el año futbolístico en el Gigante de Arroyito, con los pies en un terreno mucho más fértil que el que inició la carrera hacia la permanencia, pero lo hará ante uno de los rivales que más miedo mete en el fútbol argentino, como lo es el Boca de Gustavo Alfaro, líder junto a Argentinos Juniors de la Superliga. ¿Qué significa que enfrente esté de nuevo uno de los denominados grandes? Que será un nuevo desafío para el entrenador Diego Cocca, quien hasta aquí demostró tener buena mano y capacidad de lectura en la previa de cada partido de este estilo. Sucedió en cuatro ocasiones en el torneo local y un poco antes por la Supercopa Argentina. Desde que llegó a Arroyito, Cocca perdió un solo partido (1-2 ante Independiente en el final de la Superliga pasada) contra los más poderosos.

En el variado menú de opciones que ofrece el fútbol, Cocca ya probó distintas formas de jugar. Apostando a la contra, metiendo el equipo totalmente atrás y jugarse todo a un error del rival y también presionando en campo contrario e intentando someter al equipo rival. De todos esos métodos se valió el entrenador canalla.

Ahora la chance que se le presenta es particular. Porque enfrente estará nada menos que líder del campeonato, pero la postura propia será fundamental. Es que el entorno también cuenta y de ello intentará valerse el canalla, más allá de que los que deciden son los jugadores.

Todas esas posturas futbolísticas por supuesto fueron acompañadas por dispositivos tácticos acordes, que quizá no determinaron una forma de jugar, pero sí intentaron marcar una tendencia y evitar que se pierda el orden.

Lo de esta vez en el Gigante será muy similar a lo que ocurrió hace muy pocas fechas, cuando el Racing del Chacho Coudet visitó Rosario. Porque se trataba de uno de los llamados grandes, pero no sólo eso, sino que estaba mucho más reciente que ahora el título logrado.

Esa vez contra Racing fue distinto a todo. Fue la única vez en la que un equipo de Cocca pudo tomar de la solapa al rival, maniatarlo y manejarlo para el lado que quiso. El empate final (fue 1-1) puede contar para algunos, pero la cantidad de situaciones que generó el canalla puede echar por tierra cualquier arremetida resultadista. Fue, quizá, el encuentro con mayor volumen de juego desde que Cocca tomó las riendas del equipo.

Lejos se está de pretender (o de exigir) que Central haga un partido de esas características. Simplemente se pone como ejemplo de cómo se actuó en lo que fue la visita a Rosario de uno de los grandes.

Seguramente para este equipo y para este DT no sería lo mismo jugar en el Gigante que hacerlo, en ese caso, en la Bombonera. Porque se puede hablar de estilos, comportamientos futbolísticos, ideas, identidad, pero a esta altura está claro que cuando le toca fuera de Arroyito este equipo juega de manera diferente.

Por eso está la disyuntiva de cara al próximo domingo sobre qué tipo de trámite planteará el canalla, si plenamente ambicioso de arranque o algo más especulativo. Ahí está el desafío de un entrenador que, se insiste, hasta aquí siempre se las ingenió para complicarles la vida a los demás.

Cocca tiene el antecedente de lo que fue aquel choque contra Boca por la Supercopa Argentina, pero los escenarios son totalmente distintos, están en las antípodas: este Central tiene al menos mucho más trabajo con su técnico (lo tiene Boca con Alfaro también); no se trata de una final en la que hay un título en juego; se jugará en el Gigante, entre otras cosas. Igual vale el recuerdo. Es que aquella vez en Mendoza fue el segundo partido con Cocca como DT canalla frente a uno de los denominados grandes (el primero fue Independiente).

Para esa ocasión sí dispuso de un entramado táctico particular, en el que utilizó una línea de cinco defensores. La apuesta fue lo suficientemente clara como para remover recuerdos. Central de principio a fin intentó enredar el juego, adormecerlo y soportar los embates de Boca con la mayor autoridad posible. Por situaciones de gol mereció perderlo en los 90, pero llegó a los penales, donde ahí sí la suerte le fue esquiva.

Fue similar a lo sucedido hace apenas un par de semanas en el Monumental, frente a un River demoledor, acostumbrado a llevarse a todo el mundo por delante. Una táctica parecida y una estrategia calcada. Es más, esta última vez se resignó mucho más aún a atacar y el objetivo fue uno solo: enredarle el juego a River y tratar de golpearlo cuando se presentara alguna chance. A nadie hay que recordarle qué pasó esa mañana en el Monumental.

De la misma forma, a nadie habría que explicarle que esos planteos fueron pergeñados por un Cocca que tuvo muy en claro de qué manera pararse frente al poderío del equipo rival. No fueron puestas en escena improvisadas. Todo lo contrario. Sabiendo que podían salir mal (o muy mal), pero fueron pensadas.

Fue muy claro también a lo que intentó jugar el Central de Cocca en el encuentro ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, por la tercera fecha del torneo. Se repitió la idea del resguardo propio como condición sine qua non, aunque allí hubo una mayor osadía a la hora de poder sacar alguna contra. De hecho el canalla llegó a ponerse dos goles arriba.

Para cada partido de estas características, Cocca tuvo un plan que intentó llevar a la práctica. Esta vez toca Boca pero, lo dicho, en el Gigante, donde la estrategia podría asemejarse más a lo que ocurrió contra Racing que frente a Boca en Mendoza, San Lorenzo en el Bajo Flores y River en el Monumental. Decidirá Cocca.

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