La imagen de los tucumanos abrazados festejando y la cabeza gacha de los canallas lo resumía
todo. Fue igualdad 1 a 1 nomás y el estadio de Arrtoyito fue una caldera gigante. Ezequiel González
marcó para Central y empató Nicolás Herrera.
El primer tiempo arrancó chato. Central demostraba sus intenciones pero se quedaba ahí. Los
arrestos del Equi no encontraban socio. Zelaya muy errático y Franzoia muy tozudo por izquierda no
aportaban.
En el mediocampo todo era lucha y el Kily no mostraba claridad, encima perdía en la marca.
Hasta los 20, Central dominó por ambición ante un mezquino San Martín, que embarullaba la
cuestión en la zona de volantes y atrás despejaba largo todo lo que venia. Pero allí los tucumanos
se dieron cuenta de que si apretaban un poco podían desnudar la fragilidad canalla. Y así fue, un
par de desbordes por derecha llevaron algo de zozobra al fondo auriazul.
Después el partido cayó en la medianía y se prestaron la pelota, las imprecisiones y las
fallas. Hasta que cuando la etapa se moría, el Equi fue bajado cuando escapaba por izquierda, el
tiro libre que ejecutó él mismo pegó en la barrera (en el ex canalla Marcelo Quinteros), se desvió,
descolocó al Anguila Gutiérrez y se metió contra un palo. El gol canalla desató el festejo y
también la tranquilidad necesaria para encarar el complemento.
Central salió a liquidarlo apenas comenzó el segundo tiempo y el gol merodeó los dominios del
Anguila Gutiérrez. Con el Equi como eje, se lo perdieron Franzoia, Zelaya y un cabezazo de Borzani
desde inmejorable posición terminó en las manos del arquero.
San Martín no reaccionaba, no podía salir del encierro. Hasta que llegó la lesión del árbitro
Pitana. el partido estuvo detenido tres minutos y allí también paró el ímpetu auriazul.
De a poco se empezó a deshilachar y encima el gol a los 24 de Herrera terminó por confundir a
los canallas. Siguió yendo pero ya sin ideas, sin claridad y el negocio tucumano comenzaba a
redondearse.
Vitamina ensayó cambios pero recibió el silbido tribunero y allí los nervios invadieron las
huestes canallas. Los caminos se confundieron aún más y pudieron haberlo ganado de atropellada con
varias chances perdidas de manera increíble pero el gol no llegó y el final fue tan triste como si
hubiera sido derrota.


























