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Barcelona se coronó campeón mundial de clubes al vencer por 4 a 0 al Santos en Japón

Con dos tantos exquisitos de Messi, el Barcelona goleó al Santos en la final del Mundial de Clubes que se disputó esta mañana en Japón. El rosarino abrió el marcador con un sombrerito al aquero del equipo brasileño. Después, Xavi y Fábregas ampliaron la diferencia. En el segundo tiempo, Lio volvió a convertir.

Sábado 17 de Diciembre de 2011

El Barcelona se consagró hoy campeón del Mundial de Clubes por segunda vez en su historia al aplastar por 4-0 al Santos brasileño en Japón. El equipo dirigido por Josep Guardiola se coronó una vez más a base de su fútbol total y la magia de su estrella Lionel Messi, autor de un doblete, y expuso nuevamente su reinado en la escena mundial.

Gracias a los goles del argentino (17 y 82 minutos), Xavi Hernández (21') y Cesc Fábregas (44'), el equipo azulgrana alcanzó el quinto título de los seis disputados en el 2011. El equipo español sumó una nueva celebración a las de la Liga española, Liga de Campeones, Supercopa de España y Supercopa de Europa.

El único certamen que se le escapó fue la Copa del rey, donde cayó en la final por 1-0 ante el Real Madrid. Así, el conjunto catalán alcanzó su segundo título de Mundial de Clubes en los últimos tres años, ya que en 2009 se había impuesto a Estudiantes de La Plata de Argentina, también con una actuación destacada de su estrella Messi.

El Barcelona impuso su filosofía ante la de los brasileños, Guardiola ganó el duelo personal de los banquillos frente a Muricy Ramalho y el propio Messi dejó a la sombra al joven Neymar en el duelo de las dos estrellas del partido.

Gracias al enorme colectivo, el Barcelona hizo olvidar ausencias de la talla de David Villa o Alexis Sánchez y practicamente borró del campo a su rival. Un concierto de pases y relevos condimentó una victoria asegurada en la primera mitad y sostenida en el complemento con un control de la pelota incesante.

En poco más de un cuarto de hora de juego, todos los reclamos de los japoneses por las ausencias de Messi en las ruedas de prensa se redujeron a la admiración por una nueva maravilla técnica del argentino. En una jugada con marca registrada culé, Xavi controló el balón con el taco, asistió en carrera a Messi y el argentino convirtió con una vaselina por encima del cuerpo del portero Rafael.

Así como lo hiciera Pedro en 2009, la “Pulga” alcanzó un nuevo récord en su carrera y se dio el lujo de anotar en las seis competiciones oficiales disputadas por el Barcelona en 2011. El Santos se pasaba el tiempo persiguiendo las sombras azulgranas, mientras el equipo español deslumbraba con un menú de pases al hueco y reflejos.

Una serie de 33 pases en dos minutos apenas manchada por un despeje de cabeza de Arouca significó el segundo gol del Barcelona. ¿La fórmula? Pase al corazón del área de Dani Alves y definición imparable de Xavi con el empeine.

Fábregas también se quiso sumar a la fiesta y, después de haber estrellado un tiro en el palo, amplió la ventaja del Barcelona en el final del primer tiempo, cuando se aprovechó de un segundo rebote concedido por un desesperado Rafael y definió con un tiro suave junto a un palo.

Ya en el complemento, se mantuvo el guión y el Barcelona no hizo más que exponer la abismal diferencia futbolística respecto a los brasileños. Dos buenas intervenciones de Víctor Valdés en unos mano a mano ante Borges y Neymar se contrarrestaron con un tiro en el palo de Alves y con la fresa del postre aportada por el crack Messi en la definición del cuarto gol de su equipo.

El mejor jugador del mundo recibió una nueva asistencia del lateral brasileño y, con un gesto táctico encomiable, dejó en el camino a Rafael y definió con la meta vacía. Dedicación al lesionado David Villa mediante, el Barcelona se sacó de encima el maleficio intercontinental en Japón (donde había perdido las finales disputadas en 1992 y 2006) y ofreció una nueva edición de su reinado futbolístico mundial.

La era Guardiola suma su décimo tercer título de 16 disputados y Messi, su estrella, volvió a demostrar que aún se mueve en soledad en lo más alto del fútbol del planeta.

 

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