Ovación

Atalaya festeja, el día después del campeón

Los secretos de la nueva conquista azul en la palabra de sus protagonistas principales.

Sábado 23 de Diciembre de 2017

Cuesta levantarse, los festejos se extendieron hasta entrada la mañana del viernes en una conjunción que no distinguió entre dirigentes, jugadores, cuerpo técnico e hinchas. Las calles de la ciudad fueron el laberinto a recorrer, aunque el destino estaba muy claro, el corazón de la Sexta en Juan Manuel de Rosas y 27 de Febrero. Después el destino fue la pileta, para bañarse en algo más que gloria en la calurosa madrugada rosarina. Eso sí, tuvieron un rato para charlar con Ovación.

"Fue un año terrible, estoy muy agotado pero muy feliz. Superamos todos los objetivos, el 2017 estuvo repleto de alegrías gracias al trabajo de los jugadores. En el Federativo arrancamos con muchas lesiones y nos pegó quedar afuera contra Ceci. Pero al día siguiente nos reunimos todos en el club y nos propusimos que esa sea la plataforma de impulso. Nos juramos que las buenas estaban cerca. Y así fue, porque ganamos el torneo local y además nos llegó el regalo de la invitación al Torneo Federal, que no podíamos desaprovechar. Allí las lesiones nos complicaron pero replanteamos algunas cosas y comenzamos a ganar seguido", relató Mariano Junco, entrenador y padre de la criatura que llegó para un exitoso trabajo en las categorías femeninas y le sacó el máximo rédito a su oportunidad en el masculino.

"En la Superliga no todas fueron buenas pero nos sirvió para que los chicos del club tengan muchos minutos. Se bancaron algunos juegos solos por postergaciones, no postergaciones o jugar apenas 24 horas después tras un viaje. Cuando pudimos alinear las energías en el objetivo de llegar al cuadrangular final hicimos una gran serie contra Temperley y llegamos decididos a ganar. Los dos primeros duelos fueron diferentes al último, porque El Tala tiene cosas parecidas a nosotros. Llegamos con lo último de la energía y casi se nos va", relató Mariano, que explicó por qué eligió a Maxi Yanson para tirar la pelota clave: "Paradójicamente me acordé de una frase de Tete Lalima (DT de El Tala), que me dijo que las finales las definen los buenos jugadores".

La presidenta Sol Nieto también está exultante: "Es pasión, creer, apostar, confiar y las cosas dan sus frutos. Es algo soñado, es alegría, llanto, todo junto".

Y Sol contó qué sintió cuando Franco Bertonazzi adelantó a El Tala a poco del cierre: "Casi me infarto, se me vino todo abajo, no podía ser".

Pero al rescate salió Maxi Yanson, con una acrobacia que le dio el tercer título de su historia al Azul: "La verdad no pensé en la responsabilidad que era, fue un tiro medio de suerte, chocando, pero nos vino bárbaro", dijo.

El interno no le apunta al físico como excusa para el mal cierre de juego: "No creo que sea el motivo. Por ahí influyó pero metieron puntos por desatenciones nuestras. Fue un tema de desconcentración". Yanson también contó cómo vive ser producto del club y además jugar con Leandro, su hermano: "Fue uno de los mejores años de la historia del club y es algo soñado para los que somos de acá. Leandro creció muchísimo, es impresionante, es Sub 19 y se banca a pivot del Federal".

Otra de las piezas clave es Lautaro Suárez: "Es un sueño, no lo podemos creer. Nos caímos un poco al final pero por suerte nos tocó otra vez. El equipo tiene mucho compromiso con el club y el cuerpo técnico".

Sobre el doble de Maxi Yanson para ganar, relató: "Maxi siempre genera y ese doble nos dio un empujón bárbaro". El día después del bicampeón rosarino.

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