Rusia 2018

Argentina, un equipo ante todo incapaz

Argentina, con actuaciones decepcionantes, no supo romper el rígido esquema de Islandia. Dominó pero terminó chocando

Domingo 17 de Junio de 2018

Nada estuvo a la altura de las expectativas. Argentina debutó en el Mundial contra Islandia con un frustrante empate ante Islandia en el Spartak Arena de Moscú y dejó muchas más dudas que certezas de cara a lo que se le viene. Lo que distinguió a la selección fue su notoria incapacidad para romper el rígido esquema táctico del equipo rival, basado casi exclusivamente en la defensa, y algunas actuaciones individuales decepcionantes. Entre ellas la del rosarino Di María, a tal punto que difícilmente se asegure la continuidad como titular ante Croacia. Por si fuera poco, Messi fue de mayor a menor, chocó sistemáticamente contra los enormes defensores y volantes islandeses, tuvo tres tiros libres desde posiciones donde suele ser letal y no aprovechó ninguna, y erró un penal. El, el mejor futbolista del planeta al que el director técnico Jorge Sampaoli prometió rodear de socios para tratar de llegar lejos en Rusia 2018.

Argentina dominó a Islandia en la posesión de la pelota (más del 70 por ciento estuvo en los pies de jugadores de la selección), pero chocó sistemáticamente contra una muralla, careció de ideas para vulnerarla y estuvo lejos de crear las opciones de gol que se le exige a un favorito.

A la selección se la puede cuestionar ya desde la formación. Es que no se entiende la razón por la cual Jorge Sampaoli puso un doble cinco contra un equipo que, se sabía de antemano, saldría a la cancha con un juego ultradefensivo. No hay lógica alguna en esa decisión, y la dupla Mascherano-Biglia se encargó de probarlo.

Desde el vamos Argentina se hizo dueña del juego, pero a los pocos minutos pasó algunos sofocones que avisaron sobre ciertos desacoples defensivos que hasta jugadores técnicamente limitados como los islandeses supieron capitalizar para crear alguna zozobra. Más allá de esos avisos iniciales, la selección se hizo dueña del terreno y de la pelota e intentó llevarse por delante al rival, aunque tuvo defectos notorios como la falta de movilidad, de cambio de ritmo y de sorpresa, las recetas más apropiadas para doblegar el esquema de los vikingos.

El gol de Agüero, una definición propia de su clase, pudo hacer pensar que Argentina se llevaría por delante a su rival. Pero el partido no cambió y para colmo Islandia no demoró en empatar. Todo volvía a ser como al principio, aunque a medida que pasaban los minutos se hacía más notorio que el equipo nacional carecía de ideas para crear situaciones de gol y, peor, concretarlas.

Pareció que Argentina mejoraría con el cambio de Banega por Biglia, pero el rosarino está lento y falto de fútbol, y no aportó gran cosa. Al mismo tiempo, Messi se fue apagando porque no encontraba socios para jugar por abajo y el equipo no tenía un referente de área para intentar otra cosa. Faltaba, además, un aspecto clave para abrir una defensa tan cerrada: jugar por los costados. Y Argentina no lo hacía.

Así y todo, la selección no dejó de buscar. Sin capacidad para sorprender y sin mucho vuelo, pero con insistencia, siguió intentando algo que parecía cada vez más difícil: que los islandeses se equivocaran o que alguno de los futbolistas argentinos se inspirara e hiciera algo distinto a lo que el equipo hizo hasta ese momento.

Hasta que la torpeza de un defensor islandés le hizo cometerle un penal a Meza y Messi se paró delante de la pelota. Parecía la oportunidad que Argentina había esperado desde que Islandia marcó el empate. Pero el rosarino lanzó un disparo débil, casi ingenuo, y el arquero rival no tuvo dificultades para contenerlo. La selección ahora estaba igual, pero peor: seguía 1 a 1, pero quedaba menos tiempo y era muy probable que después de ese episodio Messi se fuera diluyendo como ya ocurrió muchas veces en el pasado.

Al astro de Barcelona todavía le quedaron algunas oportunidades, sobre todo tres tiros libres desde posiciones en las que no suele fallar. Pero ninguno de sus disparos pudo superar la barrera y la desazón se fue apoderando de los jugadores argentinos.

Sólo la entrada de Pavón pareció darle algo de aire fresco a los ataques argentinos. El jugador de Boca desequilibró en minutos más que Di María en casi todo el partido y hasta estuvo a punto de marcar el segundo en una jugada en la que quiso tirar un centro. Pero eso fue todo, o casi todo, porque el empate resultó inquebrantable y la búsqueda argentina tan infructuosa como decepcionante.

Fue una actuación pobre con un resultado decepcionante que seguro no estaba en los cálculos de los hinchas y probablemente tampoco en el de los jugadores y el cuerpo técnico. Un equipo sin trabajo, con rendimientos individuales en algunos casos alarmantes y un entrenador incapaz de encontrarle soluciones a los dilemas que le planteó Islandia. Si este era el rival más fácil del grupo, hay que esperar tiempos difíciles cuando haya que enfrentar a Croacia y Nigeria. El resultado de ayer difícilmente haya puesto en riesgo la clasificación a los octavos de final, pero en caso de que Argentina repita su actuación en los próximos dos partidos, es complicado imaginar que pueda tener un tránsito fácil por el grupo. Messi no puede solo y el equipo no sabe cómo estar a su altura y a las expectativas que genera. Hay mucho que cambiar y mucho más para mejorar. El problema es que ahora los tiempos son mucho más cortos.

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