Ovación

Argentina también gana a media máquina

Argentina no brilló, le costó llegar al gol y hasta sufrió con un penal en contra. Igual pudo resolverlo ante Perú gracias a un cabezazo de Lautaro Martínez

Jueves 14 de Octubre de 2021

Si todo lo que brilla no es oro, a veces sí es oro lo que no brilla. Porque la deslucida victoria argentina sobre Perú en el cierre de la última fecha triple de eliminatoria fue vital. Sacó más diferencia sobre sus perseguidores para acercarse a Qatar y no hay ninguna duda de que no se le puede escapar el objetivo. Eso sí, fue en casa ante un rival de los más débiles de la eliminatoria y terminó sufriendo. Por el penal errado del equipo de Gareca en la primera mitad del complemento y hasta en esa última imagen del córner en contra en el adicional. Así y todo hubo atenuantes. El cansancio quizás, el saberse superior, el tener que regular. Fue uno de los triunfos más apagados de este ciclo pero valió tanto como cualquiera. Tampoco se puede esperar siempre un nivel superlativo.

Argentina empezó a todo trapo. Arrollador. Casi una continuación de los noventa minutos frente a Uruguay. De Paul entrando por derecha, Di María por izquierda, la pelota viajó cerca de los palos de Gallese. Pero no entró, de a poco el equipo de Gareca fue ganando en confianza, fue sintiendo que podía controlar agrupándose hacia atrás y el paso del tiempo lo enamoró de esa estrategia. En algún momento inclusive logró sacar un rápido contragolpe, como en el que terminó en un tiro libre de Lapadula que sacó bárbaro Emiliano Martínez o en ese mano a mano imperfecto que el 9 italiano nacionalizado incaico no pudo definir.

Claro que esas reacciones fueron esporádicas. La selección de Scaloni controló siempre la pelota pero solo encontró huecos cuando Di María se hacía lugar por la banda que más cómodo le sienta, la izquierda. De hecho, el jugador surgido en Arroyito tuvo las más claras en esa etapa y fue el más incisivo. Detrás de su línea, a Messi o Lo Celso les costó meter un pase filtrado que lastime y sí lo hizo De Paul cuando el primer tiempo languidecía. Pudo habilitar bárbaro a Nahuel Molina y el también ex canalla metió un centro bárbaro a la cabeza goleadora de Lautaro Martínez.

Argentina 1-0 Perú | Eliminatorias a Qatar 2022

Un gol al final del primer tiempo suponía que rompería el partido. Pero no fue así. Un poco por la necesidad peruana, otro por cierta suficiencia argentina, el trámite entró en un cono de sombras que vería la luz cuando el recién ingresado Farfán le ganó en velocidad a Romero y fue tocado por Dibu Martínez dentro del área. Más allá de la protesta del arquero y de la viveza del 10 incaico para empezar a tirarse antes de eludirlo, hubo un contacto con la rodilla y Perú tuvo la gran chance de acallar al Monumental. Pero Yotún pateó mal, alto, pegó en el travesaño y se fue por arriba. No habría otra oportunidad semejante.

Argentina intentó reaccionar, volvió a acercarse con más decisión a Gallese y tuvo alguna chance, en un centro de De Paul que no conectó Lo Celso o en un tiro libre de Messi que sacó Gallese tras una falta inventada por el ex canalla en la medialuna. Pero la selección de Scaloni parecía decidida a jugar con el freno de mano puesto en el complemento, no arriesgó, no sintió después del penal marrado rival que podían volver a inquietarlo y así transcurrió el tiempo hasta el final. Sin apurarse, sin gastar energía de más, demasiado confiado quizás. Pero así y todo le alcanzó.

La última imagen, la del tiro de esquina a favor de Perú en el minuto 94, pareció un exceso de riesgo que tomó Argentina, que no aceleró para definirlo, que tuvo a un Messi apagado como pocas veces y sin que Lo Celso pudiera tampoco tomar la posta. Lo dicho, el primer tiempo de Di María y algunos chispazos de De Paul emergieron en el monótono e improductivo dominio local. Una rareza para los últimos tiempos.

Por supuesto, todos los atenuantes justifican este 1-0 a media máquina. Porque al fin alcanzó para conseguir el objetivo de obtener los seis puntos en casa y llegar a noviembre con una suprema tranquilidad que alguna vez pareció impensada a esta altura. También vale cuando, sin dar lo mejor, se gana. Acostumbrarse a eso también es otra cara de un crecimiento innegable que ilusiona.

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