Domingo 24 de Junio de 2018

"Demasiado poder arruina tu cabeza, demasiado poder trastorna a la gente. Demasiado poder, sucio poder." Los Violadores, rock

Penosa circunstancia la presente, porque parece que la historia se repite una y otra vez como si se careciera de la capacidad de acudir a la memoria para evitar vivir condenados a quemarnos indefinidamente. Releyendo un esclarecedor artículo del español Pedro Angel Fernández Vega titulado "La trama de la corrupción romana", no se puede menos que hallar similitudes con políticas modernas que aterran. Como que, mientras más cerca del poder mayores los beneficios para los negocios. Negocios o negociados que implican corromper (coimear) para que más de uno mire para otro lado. El trabajo de los más, sería así para enriquecer a los menos. En el Imperio Romano una práctica común y generalizada consistía en elaborar listas de amigos y enemigos del poder de la que dependían muchas fortunas y el destino de muchas familias. El amiguismo acababa, sin salida, en corrupción política e injusticias. Lecciones que nos da la historia y que no necesariamente se deberían repetir, aunque como suele decirse, no hay nada nuevo bajo el Sol. Hoy como ayer, se denunciaba una corrupción generalizada desnudando la degeneración de la corporación política. La Argentina fondeada se apresta a padecer un ajuste brutal, mucho peor de lo que viene soportando por ineptitud y algo más de sus gobernantes amparados por representantes que velan, en su mayoría, por intereses propios y una señora Justicia ciega, sorda y muda. Cualquiera se pregunta sin respuestas válidas por qué la oligarquía recibe respuestas más rápidas del poder de turno a través de leyes y normas a veces poco transparentes hechas a medida de bandidos, socios vitalicios de las cuentas offshore. Bienvenidas nuevos contratos de trabajo esclavo, destrucción y robo de los fondos distributivos para pagar jubilaciones y una destrucción total de todo aquello que suene a movilidad social. En tanto, lobbys e influencias ganan terreno en desmedro de una democracia que pide a gritos romper la cadena del mal antes de que terminen imponiendo el Día del Desguace de la Patria Anestesiada. Y como será feriado pero abrirán los shoppings, nadie hablará de delitos de lesa humanidad ni justificado derecho a la resistencia. Y no faltarán los que repitan como parias adiestrados que Dios es argentino.

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