
Fue José Mario Fallótico, oriundo de la provincia de Santa Fe, quien en la década del 30, y durante su permanencia en Buenos Aires, inventó el bastón blanco para personas con ceguera. Cuenta la historia que en una muy fría tarde de 22 junio de 1931, José Mario Fallótico volvía de su trabajo en una hojalatería y se dirigía a su casa del barrio Las Flores. Cuando se detuvo junto al cordón de una vereda y miró antes de cruzar, alguien le tocó el brazo suavemente. Fallótico se volvió y se encontró con un hombre joven, de anteojos negros, que extendía sus manos hacia delante como en un extraño sonambulismo. Al principio no llegó a entender, pero sólo dos palabras dirigidas a él por aquel hombre lo hicieron caer en la cuenta: "¿Me cruza?". Fallótico ayudó a la persona ciega, Miguel Fidel, a trasponer la avenida, y le pidió sus datos. "Déjeme su dirección, mañana recibirá algo que en lo sucesivo le evitara estos plantones en la calle", le dijo.
Había nacido la idea de un bastón blanco, y convertirlo en un objeto que individualice instantáneamente a la persona con ceguera. Al día siguiente, Fidel recibió el primer bastón blanco, y por la tarde Fallótico llevó la idea de popularizar el invento al entonces director de la biblioteca Argentina para ciegos, Agustín Rebuffo. Posteriormente, numerosos visitantes llevarían la idea a otros países, y esta se popularizaría a nivel mundial.
Entre sus promotores figura el tenor y médico hepatólogo Mexicano, Alfonso Ortiz Tirado, quien volvía con la idea a su país, donde impuso a las autoridades sobre la novedad argentina, y pidió que se estableciera su obligatoriedad.
Fue una sencilla pero trascendental idea que se anota dentro del compendio de las grandes creaciones argentinas. Pero José Fallótico nunca patentó su invento, fueron los estadounidenses quienes se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones, propuso para uso de las personas con discapacidad visual un bastón blanco, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.
La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. Curiosamente los estadounidenses celebran el "Día Internacional del bastón blanco", pero desconociendo quién es el inventor.
En 1964, en una Convención Mundial de Organizaciones de Personas con Discapacidad Visual se instituyó el 15 de octubre como El Día Mundial del Bastón Blanco. La conmemoración de este día hace a la reflexión y contribuye a la inclusión de las personas con discapacidad visual.
Para las personas que tienen baja visión se ha implementado el uso del bastón verde que por la Ley Nº 25.682, es reconocido como instrumento de orientación y movilidad para las personas que en ocasiones necesitan un dispositivo para un desplazamiento seguro y autónomo.
La Federación Mundial de Sordociegos estableció el bastón rojo y blanco como el símbolo que identifica a las personas con sordo-ceguera. No se han establecido normas estrictas sobre cómo deben ser estos bastones, aunque en España normalmente el tramo final, el más cercano al suelo, es blanco y luego se van alternando los colores rojo y blanco.
Así que cuando vemos a alguien con un bastón con estos colores, ya podemos identificar que es una persona con sordo-ceguera y prestarle ayuda de acuerdo a sus circunstancias.
En todos los casos, ya sea se utilice un bastón blanco, un bastón verde, o un bastón blanco y rojo, la persona que lo porta necesitará la ayuda ocasional de quienes de desplacen cerca de él, ofreciendo su colaboración para cruzar una calle, ubicar un lugar determinado, abordar el transporte público, entre otras situaciones.


