“No habrá ni vencedores ni vencidos” dijo Lonardi luego de encabezar el golpe de 1955, citando a Urquiza, luego de derrotar a Rosas en la batalla de Caseros de 1852. Sin embargo, al poco tiempo, con la asunción de Aramburu como presidente, quedó en claro que esto no sería así. El período que comienza con los bombardeos a la Plaza de Mayo fueron un feroz intento de clausurar la experiencia política del peronismo, y en particular la de las mujeres. Pero el castigo y la persecución rápidamente fueron acompañados por el surgimiento de la resistencia. Con el paso del tiempo, las sucesivas dictaduras y semidemocracias darán lugar a una radicalización política: revolución y peronismo en los 70.



























