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¿Qué pasa en el cerebro cuando leemos?

Son muchas las razones por las cuales es conveniente leer más y desde que somos chicos.

Domingo 12 de Agosto de 2018

En el cerebro, cuando nos dedicamos a leer, fundamentalmente se activa el hemisferio izquierdo del cerebro, ese que, en la mayoría de las personas, es el principal encargado del lenguaje y el más dotado de capacidades analíticas. Allí reside lo que suele conocerse como sistema de lectura, en el que se distinguen tres partes principales: el lóbulo frontal (área de Broca, región fundamental en la producción del habla), el lóbulo temporal (área de Wernicke, imprescindible en la comprensión de lo que se dice) y la corteza temporal (giro angulado, necesario para descifrar el símbolo o código del alfabeto). De todas formas, es justo advertir que en este sistema no se agota todo lo que sucede cuando leemos: son muchas más las áreas cerebrales de ambos hemisferios las que se activan e intervienen en el proceso. Así, también participan la corteza occipital (el sentido de la visión), la corteza frontal motora (cuando evocamos los sonidos de las palabras que leemos), la corteza prefrontal e hipocampo (memoria de trabajo, hilvanando el curso y contenido del pensamiento), el sistema límbico (en relación a las emociones que se van poniendo en juego) y más.

¿Y cuándo puede el cerebro aprender a leer? Hay áreas determinadas que necesitan de una cierta maduración para que se dé esta capacidad, cosa que sucede aproximadamente a los 5 o 6 años. En esta etapa existe una alta sensibilidad del cerebro para aprender a leer y escribir, siendo entonces el momento ideal para el desarrollo y comunicación de las áreas cerebrales involucradas en esta actividad.

En líneas generales el cerebro ya está listo para la lectoescritura en esa etapa, aunque no en todos los niños. Esto sucede neurobiológicamente cuando el cerebro tiene ya la capacidad para transformar el grafema en fonema, y viceversa. A su vez, esto precisa poder descomponer la palabra escrita en partes, letras o sílabas que componen códigos fonológicos, sonidos que reunidos entre sí componen palabras que representan o dicen algo.

Esta madurez varía de uno a otro. No conviene apurar a nadie, porque la frustración o el malestar que surge cuando el niño no está listo todavía, va en contra del contexto ideal para el aprendizaje.

Otros motivos importantes

 Los cuentos, transmitidos oralmente o por escrito tienen un principio, un desarrollo y un desenlace. Esos tres tiempos permiten también ordenar las propias experiencias, siendo entonces la cronología un agente importante en la organización del psiquismo.

 Los libros precisan de un tiempo para la lectura y el procesamiento, exigiéndose siempre el ejercicio del pensamiento y la reflexión. Es necesario demorar la ansiedad por llegar al final y terminar o pasar a otra cosa, respetando los tiempos de la propuesta literaria. Se trata de una capacidad de espera importante para la vida, combatiendo la intolerancia de la prisa y la pesadez del aburrimiento, deteniéndose a contemplar una frase o una imagen en la que se hace inmenso lo pequeño.

 Los libros, a través del lenguaje, permiten viajar a los sitios y tiempos más remotos, sin la necesidad de sacar un pasaporte. "Había una vez" es la puerta a universos infinitos, la posibilidad de imaginar, crear, soñar con cosas distintas.

 En el cuento se genera esa autorreferencia que permite muchas veces reflejar y procesar las propias vivencias, experiencias que de otra forma podrían no encontrar puntos de anclaje. A su vez, ofrece propuestas y estrategias de resolución de situaciones complejas.

 En cada historia se desarrollan personajes que invitan a pensar y sentir desde sus propios zapatos, afinando la capacidad de empatía. Se trata de una simulación de nosotros mismos en interacción, por lo que es también un recurso importante en el fortalecimiento de las habilidades sociales.

 La lectura proporciona conocimientos a los cuales no tenemos acceso en nuestra vida cotidiana y facilita aprendizajes relevantes que pueden cambiar el curso de nuestra historia, dado que cuando un libro es "sentido", sin dudas se queda a vivir dentro nuestro.

 Cuando existe profundo interés por la lectura, del mismo modo que puede ocurrir en otras situaciones, se ingresa en un estado de flujo -flow- que disminuye los estados de tensión y estrés.

 La lectura refuerza las capacidades que tienen que ver con ordenar las ideas, interrelacionar conceptos, establecer comparaciones y juicios, ejercitar la memoria, involucrar las distintas inteligencias e imaginar. Es, por tanto, una actividad que también fomenta y entrena la creatividad.

 La lectura es uno de los mejores ejercicios posibles para mantener en forma el cerebro y las capacidades mentales. Es así porque la actividad de leer requiere poner en juego un importante número de procesos mentales. Estimula la actividad cerebral, fortalece las conexiones neuronales y aumenta la reserva cognitiva, elemento que evidencia el buen funcionamiento cognitivo y ejecutivo, preserva el adecuado ejercicio de las funciones cognitivas y actúa como factor protector ante las enfermedades neurodegenerativas.

 Todo esto sin mencionar la satisfacción, el placer y el bienestar que produce -para quien ama los libros- leer. Sin edades, dado que no nos sentimos viejos sino hasta el momento en que empezamos a sentir que ya no tenemos nada nuevo que aprender.

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