"La intendenta es mujer, al frente de la Secretaría de Transporte y Movilidad también hay una mujer y una de las tres empresas de transporte es del municipio. Es sorprendente que, a pesar de todo esto, el trabajo como choferes nos sea vedado", se quejó María Alvarez.
La mujer comenzó a trabajar como conductora en 1999, en una empresa que en 2003 entró en quiebra y fue adquirida por el grupo Rosario Bus. Por esos años, en la firma de colectivos amarillos trabajaban 24 conductoras, actualmente quedan sólo dos.
"Existen muchos prejuicios y discriminación. Es una situación injusta, que genera impotencia. Hay incluso una norma que obliga a la empresa pública a contratar mujeres, pero no se cumple. Nosotros queremos trabajar, no pedimos más que eso", apuntó. Y remarcó que durante los tres meses en que trabajó en La Mixta, el trato con sus compañeros varones "fue excelente" y el mismo vínculo entabló con sus pasajeros. "Sinceramente, a los pasajeros les gusta ver conductoras al volante de un colectivo. Y no sólo a las mujeres, sino también a los hombres que nos felicitan y nos dicen que tendría que haber más mujeres choferes", cerró.