Este miércoles, el Ministerio de Ambiente confirmó que se encontró cipermetrina y butóxido de piperonilo en los análisis sobre cientos de peces muertos en el río Paraná, precisamente en la zona de El Mangrullo, a principios de septiembre. El dato saliente es que ambos compuestos superan los límites recomendados para proteger la fauna ictícola y que se usan para controlar diversas plagas en tierra, por lo que llama la atención que estén en el río.
Especialistas consultados por La Capital señalaron que estos compuestos son de uso muy común y que están presentes en varios controladores de plagas, que van desde veneno para hormigas hasta tratamiento contra los piojos o contra parásitos en el ganado.
De todos modos, expresaron que ninguna de las dos sustancias deberían llegar al río. "A los peces les hace mucho daño. El contacto directo es tóxico incluso en concentraciones muy bajas", explicó Damián Lescano, biotecnólogo y parte del equipo del Centro Científico, Tecnológico y Educativo del Acuario del Río Paraná.
Plaguicidas en el agua
La cipermetrina tiene acciones de alteración endocrina, expresaron a La Capital desde el Instituto de Salud Socioambiental de la UNR (Inssa). Este grupo de estudio de la universidad publicó, en 2019, el libro “Transformaciones en los modos de enfermar y morir en la región agroindustrial de Argentina”, en donde detallan las consecuencias de la exposición en grandes cantidades a este compuesto.
En la publicación, el Inssa detalla que el “Dossier de Agrotóxicos elaborado por la Asociación Brasileña de Salud Colectiva, a partir del aporte de investigadores y catedráticos de diversas universidades de Brasil, explica que el potencial mutagénico y genotóxico de la cipermetrina ha sido demostrado en diferentes estudios tanto en ratones como en células humanas”.
“La cipermetrina indujo el desarrollo de tumores en ratones y, cuando son tratados por vía oral, se identificaron alteraciones en los niveles de testosterona con la consiguiente disminución del número de espermatozoides, efectos perjudiciales en los órganos reproductivos e inclusive en la vida intrauterina, tras la exposición”.
Además, indican que también se consignaron “trastornos neuroconductuales en diferentes estudios”.
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Este último punto podría explicar diversos comportamientos erráticos de algunos animales que generaron preocupación en los investigadores. A la par de la mortandad de peces, los especialistas manifestaron que también se vieron otros ejemplares mostrando nados poco habituales o saltos que responden a una suerte de espasmos.
Por su parte, el butóxido de piperonilo sirve como potenciador de plaguicidas pero no como un insecticida en sí.
Investigaciones en curso
La investigación llevada adelante por el gobierno provincial, en coordinación con la UNR, la Universidad Nacional del Litoral y con el Acuario Río Paraná, analizó tanto el agua como los tejidos de los peces afectados. Además, según indicaron desde el Ministerio de Ambiente, se fiscalizará a las empresas e industrias en la zona.
El ministro de Ambiente y Cambio Climático santafesino, Enrique Estévez, expresó: "Hemos dispuesto nuestros recursos y equipos técnicos para llevar adelante un análisis que nos permita generar información útil para la Justicia. Nos aseguramos de realizar pruebas avanzadas en laboratorios de la región para asegurar una investigación completa y precisa”.
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"Reafirmamos el compromiso de identificar a los responsables y aplicar las sanciones pertinentes. Estamos en contacto estrecho con el MPA (Ministerio Público de la Acusación) para apoyar la investigación y garantizar que se adopten medidas adecuadas en la protección de los recursos naturales y la biodiversidad en Santa Fe".