La ciudad

En las escuelas de Rosario los chicos se "alimentan" con comida chatarra

El top ten de los productos que eligen en las cantinas y kioscos. Alfajores, chizitos y papas fritas encabezan el ranking de lo que más consumen. El tema tomó tal magnitud que hasta se debatió en un congreso realizado a principios de mayo.

Domingo 29 de Mayo de 2011

Una dieta sana debe ser variada y completa. Pero los chicos y adolescentes se acostumbraron a la “comida rápida” o “chatarra (del inglés junk food: comida basura, literalmente)”. Los alimentos que consumen en la escuela distan mucho de ser los apropiados, por eso varios especialistas en la materia trabajan para cambiar este panorama y pintan una realidad preocupante. Un equipo de la Secretaría de Salud de la Municipalidad elaboró un ránking de los productos que más piden los estudiantes en los quioscos o cantinas de sus colegios. El top ten quedó conformado de la siguiente manera: los caramelos están primeros en la demanda, seguidos por alfajores, chizitos, papas fritas, conitos 3D, pirulines, tortas fritas, pastelitos, bebidas cola y jugos varios. El análisis fue presentado en el III Congreso Argentino Latinoamericano de Derechos Humanos que se realizó entre el 3 y el 6 de mayo pasados y fue organizado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

La comida chatarra parece ser rica y fácil de ingerir. Sin embargo, contiene grasas saturadas, carbohidratos, sal y azúcares y no satisface las necesidades alimenticias de los jóvenes en crecimiento. Tampoco cuenta con los niveles óptimos de proteínas y las vitaminas.

Además esta dieta genera problemas de salud: obesidad, hipertensión y alto colesterol, son solo algunos.

Los especialistas, como el pediatra Víctor Schvartz (integrante del equipo de Educación para la Salud del municipio), consideran “clave” que los niños reciban buena información sobre esta problemática. Ingerir productos sanos es la base para que un cuerpo funcione bien, es decir: la fuente de energía para todas las funciones corporales en cada etapa de la vida.

Para el profesional, comer bien es un derecho de los chicos (incorporado a la Constitución Nacional en 1994) y como tal fue presentado en el reciente congreso. Así, en la escuela, es importante evitar caer en la rutina. Lo mejor es recurrir a frutas, lácteos y hasta vainillas o cereal. Para beber: agua. Otra opción es darles a los chicos un buen desayuno. Esto les aportará la energía que necesitan para empezar el día y no tendrán hambre a la hora de el recreo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en 1998 a la obesidad como problema de la salud pública mundial. En tanto, en noviembre de 2003, en su proyecto de prevención de enfermedades no transmisibles, la OMS remarcó: “Sea la escuela el ámbito desde donde se trabaje el tema de la dieta junto con el ejercicio físico como modo de prevenir dichas enfermedades” Y, al año siguiente, la misma entidad elaboró la estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud donde solicitó “dar un enfoque orientado hacia la prevención, destinado a hacer que las opciones saludables sean las preferidas tanto a nivel individual como comunitario”.

Schvartz encabeza el trabajo Cantina Saludable desde 2005 en escuelas públicas y privadas, a paritr de relevamientos de datos mediante encuestas realizadas a los cantineros y los alumnos. La idea es investigar cuáles son los productos más consumidos y los hábitos alimenticios dentro de las instituciones educativas. Además, se capacita y acompaña a las escuelas que, conjuntamente con los responsables de los quioscos, decidieron, en muchos casos, promover el consumo de alimentos saludables como: frutas, lácteos y harinas sin grasas trans.

Junto a alumnos, padres, docentes y cantineros se trabaja en la posibilidad de elecciones propias a favor de lograr una alimentación saludable, no sólo dentro de la institución escolar, sino también en el ámbito familiar.

Pero el panorama está todavía lejos de modificarse, porque la mayoría de quienes son los responsables de los locales ubicados dentro y en los alrededores de las escuelas no expenden productos saludables y, en muchos casos, los propios padres les dan dinero a sus hijos para que “compren algo” en los recreos y son muy pocos los que generan que los chicos lleven comida de alta valor nutricional desde sus domicilios particulares.

Así, el 88,4 por ciento de los papás consultados en el informe realizado por Educación para la Salud reportó que los alimentos que se proveen en las cantinas no son sanos. El 99,2 por ciento expresó que la escuela tiene que participar más activamente en promover la salud de los chicos. Y el 88 por ciento dijo que la familia no debe ser la única responsible de la conducta alimentaria y de actividad física de los chicos.

Las respuestas de los grandes

Cristina, 35 años. Ama de casa. “Tengo una nena de ocho años que va al Normal II; trato de que lleve algo más alimenticio al colegio, porque si no comería los alfajores que le venden”.

Yudith, 41 años. Contadora. “Evito darles dinero a mis hijos que van a la Mariano Moreno. En el kiosco de la escuela hay gaseosas y helados. Esto es preocupante”

Graciela, 48 años. Ama de casa. “Sé que está mal, pero mis chicos que van al colegio San Juan Bautista terminan comiendo golosinas como el resto de sus compañeros”.

Tomás, 40 años. Policía. “Me cuesta controlar lo que mi nene de 11 años consume en la escuela Mariano Moreno. Lo ideal sería que en el kiosco vendieran alimentos sanos”.

Compromiso

Los especialistas aconsejan involucrar a los chicos en el proceso de alimentación saludable.

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