La inscripción llevaba abierta apenas tres horas y ya se habían presentado en el
cuartel de los Bomberos Zapadores 73 aspirantes para esa fuerza, trece más de los que quedarán en
Rosario cuando termine todo el proceso, el 5 de febrero. Y otro dato: la mitad de los postulantes
fueron mujeres. ¿Con qué motivaciones? Básicamente, el anhelo de encontrar "estabilidad laboral"
(aun con un modesto sueldo de arranque) y la vocación de "ayudar a la gente".
En toda la provincia los cupos para integrar los cuerpos de
Zapadores de Rosario, San Lorenzo, Santa Fe, Rafaela y Vera suman 200 (140 masculinos y 60
femeninos). De ellos, 60 vendrán a la ciudad: 45 varones y 15 mujeres.
Sin embargo, en apenas tres horas el cupo local ya estaba
desbordado y al finalizar la mañana del primer día de inscripción ya habían pasado por el cuartel
73 personas, la mitad de ellas mujeres, interesadas en sumarse al cuerpo.
Para lograrlo deberán transitar un proceso de selección que
incluye la presentación de antecedentes (sine qua non, poseer título secundario o de polimodal,
tener de 18 a 31 años y no contar con antecedentes policiales ni judiciales), salir airosos de un
examen psicofísico y cursar cuatro meses de capacitación. Si existe experiencia previa, mejor.
Para ayudar. En una visita al cuartel, La Capital se encontró con una cola
de aspirantes. A las 11, había al menos quince personas esperando su turno para la
preinscripción.
Entre los postulantes se contaban Noelia González (18),
recién egresada del secundario, y Verónica Bombino (23), estudiante de la carrera de comunicación
social.
"Tengo un amigo policía que me aconsejó ingresar a Bomberos
en vez de a la fuerza como agente común. Y yo pensé que tenía razón: es mejor ayudar a alguien que
arrestarlo", razonó Noelia, cuya madre, "por temor", puso reparos a su ingreso a Zapadores.
A su lado, Verónica respondió al problema del miedo con un
argumento convincente. "¿Miedo a qué? El fuego no te va a ir a buscar a tu casa, pero los choros
sí", aseguró. Para la joven, ingresar a la fuerza tiene un horizonte adicional: recibirse y poder
ocuparse de la comunicación institucional de Zapadores. Allí, advirtió, "hombres y mujeres serán
todos iguales".
Más allá esperaba su turno Reynaldo Profeta (32), con ocho
años en su haber como bombero voluntario. "Espero tener una chance por mi experiencia, creo que eso
es algo que pesa", afirmó.
Vocación y estabilidad. El joven recordó que para trabajar como bombero "hace
falta tener la mente muy limpia y estar preparado para lo peor", por las "terribles cosas que se
ven en un siniestro, desde muertos hasta familias enteras destrozadas".
En su caso la vocación, visto que ya desarrolla esa
actividad, queda fuera de toda duda, pero el ingreso a Zapadores le permitirá ganar en "estabilidad
laboral" y la "posibilidad de ascenso en la carrera".
Esa aspiración, la de un "trabajo seguro", fue el objetivo
al que refirieron la totalidad de aspirantes con que dialogó este diario. Nicolás Bergonzo (26)
sumó a esa meta la de "ayudar" y confió en "tener el carácter para afrontarlo". Iguales argumentos
usó Pablo Macanuso (31), quien definió su postulación como un "reto importante".
El comisario principal de Zapadores, Daniel Quintana, los
observaba desde la oficina de inscripción. En sus 28 años en Zapadores (y 30 en la policía), el
oficial no recordó otra convocatoria de ingreso tan masiva.
"Los veo con ganas, con mucha voluntad, con vocación",
dijo, algo que sin embargo —aclaró— luego deberá quedar refrendado en el curso
teórico-práctico que recibirán los jóvenes.
Quintana explicó que el curso incluirá tres ejes
fundamentales: accidentología, combate de incendios e investigación de siniestros. También aclaró
que los ingresantes "dependerán de la policía, pero no tendrán autoridad policial ni podrán portar
armas", ya que se trata de un cuerpo técnico.