“El tren bala busca subir el nivel tecnológico del país”. Las palabras las expresó ayer
el secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, al referirse al Tren de Alta Velocidad
(Tave) que unirá Buenos Aires, Rosario y Córdoba. El funcionario agregó que se espera poder
inaugurar la obra “para el bicentenario”.
Durante una entrevista radial, Jaime no dejó de halagar el proyecto al
que tildó como una manera de “pensar en el futuro”. Y también se retrotrajo al pasado.
“Cuando asumimos en 2003, lo hicimos en plena crisis emergencia ferroviaria. Nos ha costado
recuperarnos: no se compraba material ni se hacía absolutamente nada. Hubo cincuenta años de
decadencia, en los que no se invirtió en nada. Esto es pensar en el futuro”, señaló.
El funcionario defendió el proyecto frente a las críticas: “En
1857, cuando se empezó a hablar de los ferrocarriles en la Argentina, seguramente muchos habrán
pensado lo mismo que muchos piensan hoy”.
Jaime dijo que en materia ferroviaria, la idea del gobierno nacional era
“recuperar esa parte que tuvo la Argentina respecto a otros países en Sudamérica, y ser
referente”. Las obras del proyecto fueron adjudicadas el miércoles pasado a la empresa
francesa Alstom por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Comprenden el tendido de
780 kilómetros de vías, la construcción de estaciones, electrificación, fabricación del material
rodante y el mantenimiento.
Desde Francia. Los trenes será realizados en las fábricas francesas y su ensamble final se
hará en las instalaciones de la misma empresa en la ciudad La Plata. La obra está valuada en 1.350
millones de dólares, y se apunta a financiarla en un 90 por ciento mediante un crédito de un grupo
de bancos encabezados por el Banco Societé Genérale; el 10 por ciento restante sería un aporte
directo del Estado argentino.
Ahora la discusión gira en torno a la llegada del tren. El municipìo ve
que la opción más factible es Patio Parada en el Cruce Alberdi. l



























