Francisco es el nombre de ficción de un empleado que trabajó en una importante empresa de telefonía
móvil y le aseguró a La Capital que en todas las firmas del rubro se capacita a los vendedores en
la “retención y contención de bajas”.
El ex empleado dijo que “se premia monetariamente a aquellos que
logran retener clientes; hay un speach listo para cada ocasión: para el que tiene problemas en el
servicio, para el que se le murió un familiar, para el que plantea problemas económicos...”.
Si el cliente expresa que se quedó sin trabajo el panorama cambia. “Ahí te dejan ir
tranquilo, te consideran una baja inminente, saben que si te retienen sos un incobrable”,
confirmó y aseguró que el espíritu de los teléfonos con tarjeta, en sus comienzos, fue el de
retener a aquellos que pedían la baja. “Fue una alternativa, el cliente ya no era el que
pagaba el abono, pero tampoco implicaba gastos administrativos”.























