La historia del Grupo Pesado Castro, dueño de seis concesionarias estratégicas de Rosario, se remonta a casi un siglo atrás. En todo ese camino, la familia Pesado Castro, al frente de la firma, supo sortear los desafíos de un mercado automotriz que atravesó varias crisis y se acomodó, más de una vez, al cambio de reglas económicas definidas por la política de turno. De eso, y de mucho más, habla en una entrevista con el programa Negocios de La Capital + el presidente del Grupo, Alfredo Pesado Castro.
De tradición española, el empresario cuenta que su abuelo llegó desde Galicia a la Argentina a los 14 años, escapando de la guerra con Marruecos. El origen de la empresa familiar se gestó en San Juan, primera locación de la firma, donde su tío Manuel consiguió la concesión de General Motors entre 1933 y 1934.
Después de un terremoto que hubo en dicha región en 1944, la familia decidió mudarse y se trasladó a Rosario, donde echaron raíces. La primera concesionaria se estableció en calle Tucumán, para luego mudarse a la histórica sucursal de Mitre 534, que hoy continúa operativa, un lugar que Alfredo considera "el corazón de la empresa".
Pensar en grande
A medida que pasaron los años, el grupo empresario fue abriendo locales y ampliando su presencia a lo largo y ancho de la ciudad. Tal es así que acaban de anunciar el arranque de obras para dar paso a un nuevo concesionario Toyota Sakura en avenida Jorge Newbery y Donado, donde buscan mejorar la experiencia al cliente, poniendo foco en el servicio. Para Alfredo, esta decisión está impulsada en el hecho de que las operaciones de venta de autos se terminan de cerrar en los salones, por lo que la inversión en estos espacios sigue siendo clave.
La apertura de la concesionaria está prevista para fines de 2027 y además del salón, la obra contempla un taller para arreglos mecánicos, un sector para venta de repuestos y otros destinado a vehículos usados. "La única alternativa es seguir creciendo porque si no crecés, desaparecés", asegura el empresario, quien mira con muy buenos ojos la expansión de la empresa hacia nuevas áreas estratégicas, como es toda la zona que conecta Rosario con Funes.
En cuanto a las marcas que representa el grupo, Chevrolet, Toyota, Renault y Volkswagen, siguen trabajando con lanzamientos importantes como el Renault Boreal, la nueva Toyota RAV4 híbrida y enchufable, y el Chevrolet Sonic. Situándose en el plano económico, Alfredo considera que "los autos están más baratos que antes si lo medimos en sueldos", aunque reconoce que la colocación de algunos modelos es difícil ya que el consumidor necesita priorizar otros gastos esenciales que han tenido mucho aumento en los últimos años.
Los cambios en el mercado automotriz
En la actualidad, el mercado automotriz global está sobredimensionado, con una fuerte irrupción de China que empuja a las marcas tradicionales a copiar sus modelos para competir o a generar alianzas con grupos asiáticos para vender en el país. Alfredo reconoció que en Argentina, con el cambio de gobierno, ha ingresado tecnología que favorece al consumidor, pero planteó la duda sobre el futuro de la industria nacional. "Habría que preguntarse hasta dónde hoy se quiere una industria automotriz argentina y hasta dónde podemos competir con estas reglas de juego contra China", asegura el directivo.
Según el empresario, el nuevo contexto de mayor competencia y menores márgenes obliga a las concesionarias a operar mejor. En lugar de enfocarse en recortar personal, explica que desde la firma buscan ganar eficiencia mediante la centralización de procesos y la estandarización de buenas prácticas hacia dentro.
En el Grupo, que emplea hoy en día a unas 500 personas, la estrategia pasa por centralizar operaciones, identificar las mejores prácticas de cada unidad de negocio y replicarlas en toda la organización. "Tratamos de hacer benchmark de qué es lo que hacemos mejor y aplicarlo en todos lados", señala Alfredo.
Los desafíos de una empresa familiar
Por otra parte, destacó que Pesado Castro está en pleno proceso de profesionalización de la empresa y confesó que, en el mediano plazo, se imagina ocupando un rol de consultor y permitiendo que las nuevas ideas y liderazgos compartidos impulsen el futuro del grupo.
El desafío más grande en una empresa familiar es "generar espacio para todos" y, para eso, sostiene que "necesitás crecer" como organización. Destacó la importancia de la transición generacional, preparando el terreno para la cuarta generación, compuesta por sus hijos y sobrinos.
Otro punto importante que destaca son los cambios en el comportamiento de los colaboradores de la empresa, puesto que esta nueva camada, a diferencia de la cultura laboral que detectó en su padre y sus antecesores, busca "un mayor equilibrio entre la vida y el trabajo, con foco en el capital humano y en generar buenos ambientes de trabajo".
Un repaso por su vida
En esta entrevista con Negocios, el empresario aprovecha para comentar algunos detalles no conocidos de su historia. Por ejemplo, le tocó hacer el servicio militar en 1982 cuando estaba activa la guerra de Malvinas. Confiesa que no tuvo miedo de ir al campo de batalla puesto que él estaba operativo en la Prefectura de Rosario y, según les habían avisado, no les correspondía ir. Aunque esta experiencia forjó en él ciertos valores que reivindica en la actualidad como el respeto, el orden y la disciplina. Durante buena parte de la conscripción trabajó en el área administrativa, colaborando en el pago de haberes y otras tareas de gestión interna.
Otra de las anécdotas que recordó es un viaje que hizo luego de recibirse de la carrera de Contador y antes de ingresar a la empresa en el año 1987. Cuenta que, luego de obtener el título, decidió junto con un amigo hacer un largo tour de mochilero por Europa, pero a los tres meses su padre lo llamó y lo motivó para que vuelva a Rosario e ingrese a la compañía automotriz, de la que nunca más se fue.
A lo largo de su trayectoria, Alfredo y su familia han sido testigos de los vaivenes económicos de Argentina. En La Capital + enumeró algunos de los momentos más difíciles que les tocó vivir: la hiperinflación de fines de los 80, la crisis de 1995 que llevó a la quiebra a muchas concesionarias por las altas tasas en dólares, y la pesificación de 2001. La clave de la resiliencia, según el empresario, es "estar sólidos, saber dónde estar parado y tener resto", trabajando siempre con capital propio y de forma conservadora.
La entrevista realizada por la periodista María Laura Neffen puede verse completa en el streaming en YouTube de La Capital +.