Más de 10.000 teléfonos celulares secuestrados en el marco de investigaciones judiciales son peritados por año por las fuerzas federales en causas que van desde privaciones de la libertad y homicidios hasta extensas redes de narcotráfico y venta de pornografía infantil, siendo uno de los elementos de prueba “fundamentales” requeridos por la Justicia a lo largo de un expediente. “Los juzgados y las fiscalías necesitan una evidencia digital para avanzar con una causa. El testigo ha perdido credibilidad y este tipo de prueba es más contundente ya que puede respaldar o no sus dichos”, afirma un policía federal especializado en esta área.
Gran parte del acceso y extracción de datos de dichos dispositivos es realizado por la División de Pericias Telefónicas de la Policía Federal (PFA), que cuenta con uno de los laboratorios especializados en la materia más grandes de la Argentina. El trabajo que se realiza sobre cada celular abarca: desbloqueo del teléfono; extracción total o parcial des datos -contactos, mensajes, registro de llamadas, geoposicionamiento, imágenes, videos-; la decodificación y procesamiento de la información obtenida; y finalmente la grabación de los datos extraídos en DVD, el cual es remitido a los investigadores judiciales.
De esta forma, tanto fuerzas de seguridad como auxiliares de la Justicia pueden encontrar evidencias claves para rastrear las ramificaciones de una banda criminal o identificar la participación o no del imputado en un homicidio.
El jefe de la División de Pericias Telefónicas de la PFA, comisario Gustavo Marcelo Montenegro, destacó que en el contexto actual “la evidencia que aporta un teléfono celular es fundamental para toda investigación. Esta área forense va en aumento, la evidencia digital comienza a presentarse en todo tipo de ilícitos. Eso se ve en los juzgados y las fiscalías, que necesitan una evidencia digital para avanzar con una causa. El testigo ha perdido credibilidad y este tipo de prueba es más contundente, ya que puede respaldar o no sus dichos”, señaló Montenegro.
El laboratorio de la Policía Federal es el que se dedica a “abrir” celulares y recuperar archivos borrados El laboratorio de la Policía Federal es el que se dedica a “abrir” celulares y recuperar archivos borrados
A su lado, el suboficial escribiente Walter Pedro Núñez, uno de los peritos de la División Pericias Telefónicas, agregó: “El teléfono es una de las patas más importantes de una investigación. En todos lados, en cualquier hecho que haya, hay un teléfono celular. Todas las causas se manejan con estos dispositivos. Dejamos nuestras vidas registradas en los celulares. Todas las cosas que buscás y tus gustos, tus conversaciones”.
Según explicó a Télam el comisario Montenegro, la PFA, Gendarmería, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria reciben en total un aproximado de 10 mil teléfonos celulares por año tras ser secuestrados en investigaciones judiciales de todo el país, donde una gran parte de ellos pasa por el laboratorio de la PFA, el cual cuenta con doce equipos de unidad forense de extracción de datos (UFED) especializados.
Esas herramientas utilizan un hardware y software especializado de la empresa israelí Cellebrite y que le permitió a la PFA “dar un salto de calidad impresionante”. “El dispositivo es el número uno a nivel mundial. Lo usan el FBI y la DEA. No hace distinción de la marca ni el sistema operativo del teléfono para extraer sus datos. De estar tabulados en dispositivos de gama media-baja, pasamos a los de alta gama. Tenemos lo último de lo último y lo más actualizado”, indicó el suboficial Núñez. Montenegro añadió: “Antes existía el mito de que un iPhone no se podía desbloquear. Eso es algo del pasado y ya pasamos ese umbral”.
El jefe de Pericias Telefónicas insistió en que un celular secuestrado solo puede ser peritado bajo la orden judicial correspondiente, donde la cadena de custodia sobre el elemento incautado es “esencial”. “La cadena de custodia es fundamental en esto porque va marcando el recorrido del elemento de prueba, identificando a cada persona que tuvo en su poder el material. A medida que va pasando, se firma la hoja y queda una trazabilidad. El teléfono llega cerrado e inhibido con papel aluminio para que no se pueda conectar a la red”, explicó.
Una vez que un juzgado autoriza la apertura del dispositivo, se comienzan los trabajos. “Un teléfono se puede desbloquear en cuestión de minutos o puede tardar más de 100 días”. Luego de que es desbloqueado, los peritos tienen la posibilidad de observar la información registrada, para lo cual reciben la asistencia de la Inteligencia Artificial (IA) proporcionada por Cellebrite, que permite recuperar archivos borrados y ordenar la información recolectada en el dispositivo para que el investigador tenga una comprensión sencilla y rápida de la prueba.
Un ejemplo de esto es el sistema Pathfinder, que permite interrelacionar la información de múltiples teléfonos, creando un diagrama y logrando trazar un mapa en el cual ubica los supuestos roles dentro de una organización criminal.
“Detrás de esto hay una persona que puede ser condenada o exonerada: están en juego la libertad y el patrimonio de las personas. Lo que nosotros hacemos repercute en la seguridad de los ciudadanos. Somos responsables de aportar un pequeño granito de arena que se distribuye en toda la sociedad y hay que hacerlo con seriedad”, argumentó el jefe de la División.