Dos chicas de 20 y 21 años murieron y 33 personas resultaron con heridas al derrumbarse ayer a la madrugada el entrepiso de un boliche del barrio porteño de Palermo, donde se hacían fiestas privadas, ya había sido clausurado dos veces.
El hecho ocurrió cerca de las 4 cuando parte del entrepiso del local Beara Lounge Club, ubicado en Scalabrini Ortiz 1638, se derrumbó, al parecer por una excesiva cantidad de personas que se encontraba allí, lo que provocó la muerte de Ariana Lizarraga (20) y Leticia Provedo (21), que estaban en la planta baja.
Además, por el accidente otras 33 personas resultaron con heridas, fracturas, contusiones y crisis de angustia por lo que fueron derivadas a los hospitales Fernández, Pirovano, Durand, Tornú y Rivadavia. Cinco de las víctimas permanecen internadas, mientras que el resto fue dado de alta, según informó el Ministerio de Salud porteño.
El accidente ocurrió minutos después de que tocara el grupo La Otra Dimensión (con algunos ex integrantes de Ráfaga) y en momentos en que en el lugar había entre 300 y 400 personas según testigos, aunque el gobierno porteño estimó en 150 la cantidad de asistentes al momento del siniestro.
Ariana Lizarraga y Leticia Provedo se encontraban en la planta baja del local cuando se desmoronó el entrepiso y fueron aplastadas por la estructura de aluminio y metal. Fallecieron mientras eran trasladas al Hospital Fernández. Las chicas eran amigas y habían concurrido juntas a Beara para asistir al cumpleaños de un amigo, informó el tío de Ariana.
Sergio Aranda, vocalista de banda que actuó anteanoche, aseguró que cuando se produjo el derrumbe sintió “un ruido espantoso, el peor que escuché en mi vida. Nos quedamos con cuatro músicos a tomar algo y cuando me dijeron «aguantá un poco que nos van a armar una mesa en el VIP», me doy vuelta y se vino el techo abajo”.
Uno de los responsables del local, Juan Carlos María Yun, de 27 años, quien se encontraba a cargo del lugar cuando se produjo el derrumbe, se presentó en la comisaría 25 y quedó demorado a la espera que la jueza de instrucción Alicia Iermini resuelva su situación.
Diego Pirota, abogado de Yum, calificó al hecho como una “fatalidad” y aseguró que “el lugar estaba habilitado” y que a la hora del derrumbe “estaba a un 30% de su capacidad”.
El local tiene 491 metros cuadrados con una capacidad para 491 personas; mientras que el entrepiso tiene unos 10 metros de largo por 7 de ancho y, según el jefe de bomberos de la Policía Federal, al momento del derrumbe había entre 80 y 100 personas.
El jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, aseguró que “no hubo fallas en el control del Estado” y consideró como causa del accidente “un mal uso de las instalaciones al haber permitido que alrededor de un centenar de jóvenes saltaran” en el entrepiso.
Por su parte, el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri expresó, recién en horas de la tarde, desde Italia y a través de la red social Twitter, sus condolencias a las familias de las víctimas fatales y anunció que adelantaba su regreso al país.
El local Beara funcionaba desde el 28 de agosto pasado bajo el rubro sala de fiestas privadas-bares nocturnos, de acuerdo a la calificación del gobierno porteño, que le hizo “nueve inspecciones de rutina, seis de ellas en los últimos dos meses”, dijeron funcionarios.
Fuentes del organismo de contralor dijeron que el local “de ningún modo podía funcionar como boliche” y aseguraron que el año pasado “recibió dos clausuras por haber excedido el límite permitido de capacidad y haber vendido entradas (desvirtuación de rubro). Las suspensiones fueron levantadas al pagarse las multas”.
El local había sido denunciado varias veces por los vecinos del lugar por ruidos molestos y por desmanes que se producían en la calle, ya que se hacían cinco o seis fiestas por semana.
































