Un proyecto de ley que prohíbe a los padres castigar a sus hijos de cualquier forma física,
incluidas las palmadas, generó polémica en Brasil, donde más de la mitad de la población se
manifiesta en contra de la medida, según un sondeo divulgado ayer por el diario Folha de Sao
Paulo.
Según la encuesta del Instituto Datafolha, el 54 por ciento de los entrevistados se opone al
proyecto elevado al Congreso por el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, mientras que el
69 por ciento de las madres y el 44 por ciento de los padres admitieron ya haber castigado
físicamente a sus hijos.
Además, el 72 por ciento de los consultados afirmó que en su momento sufrieron castigos físicos
por parte de sus padres.
Sin malos tratos. El proyecto de ley recientemente presentado propone modificar el texto del
Estatuto del Niño y del Adolescente, que les asegura a los niños el derecho a ser educados y
cuidados sin “malos tratos”, en sintonía con la política de la Unicef.
El texto propuesto es más específico y prohíbe a los padres recurrir a cualquier acto
disciplinario con “uso de la fuerza física que resulte en dolor o lesión al niño o
adolescente”, lo que incluye palmadas.
Elogios de expertos. Pese a la oposición de la mayoría de los brasileños, la propuesta
recibió elogios de expertos, como el psicólogo Carlos Eduardo Zuma, quien dirige una organización
no gubernamental dedicada a combatir el uso de castigos físicos como método de educación.
Zuma argumenta que las palmadas fomentan una “cultura de la violencia”, y opina que
la reacción negativa de la sociedad a la medida se atenuará después de la entrada en vigencia de la
ley, tal como ocurrió en países europeos.
“En Suecia, cuando la ley entró en vigencia (en 1980), la gente era favorable al castigo
físico. Hoy, esa visión cambió radicalmente”, aseveró.
Asimismo, la psicóloga Angela Soligo, de la Universidad de Campinas (Unicamp), opinó que
“la nueva ley no sólo protegerá a los niños sino también a los chicos que se encuentran en
hogares o en instituciones penales para adolescentes”.
“La ley busca proteger a los niños de cualquier forma de agresión física. Sólo por eso, ya
sería bienvenida”, dijo la experta, en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo.
Según Soligo, “la palmada no enseña ningún principio, ninguna ética, sino que solamente
enseña a obedecer por el miedo”.
(Télam y DPA)