El Mundo

Mubarak agita el fantasma del caos si renuncia a la presidencia

También culpó a la Hermandad Musulmana por las masivas revueltas en su contra Hubo otros 13 muertos. Los seguidores del mandatario atacaron con saña a periodistas.

Viernes 04 de Febrero de 2011

El Cairo. — El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, dijo ayer que si renunciara ahora después de días de masivas protestas en las calles en su contra, el país podría caer en el caos y el grupo de oposición Hermandad Musulmana tomaría el control. “Estoy harto. Después de 62 años en el servicio público, he tenido suficiente. Quiero irme”, afirmó Mubarak en una entrevista con la periodista del canal ABC Christiane Amanpour en su fuertemente custodiado palacio presidencial en El Cairo. “Si renuncio, habrá caos”, agregó.
  Oponentes y partidarios del régimen protagonizaron una segunda jornada de enfrentamientos en el centro de El Cairo, mientras la anarquía se adueñaba de la ciudad. Hubo saqueos e incendios, en tanto turbas de matones que apoyan al presidente atacaron a reporteros, extranjeros y activistas, en tanto el ejército arrestó a varios informadores extranjeros.
  Mubarak culpó a la Hermandad Musulmana, un partido político prohibido en Egipto, por la violencia que estalló el miércoles en la plaza Tahrir en el centro de El Cairo y dijo que su gobierno no era responsable de esos hechos. “No quiero ver a egipcios peleando unos con otros”, dijo el mandatario.

Cruce de acusaciones. Los manifestantes están culpando a partidarios de Mubarak por disparar contra la multitud e ir a la plaza con cuchillos y palos. Los comentarios de Mubarak sobre la Hermandad Musulmana se produjeron el mismo día en que su nuevo vicepresidente, Omar Suleiman, dijo que el grupo islamista había sido invitado a reunirse con el nuevo gobierno como parte de un diálogo nacional con todas las partes. Al ser consultado sobre cómo se sintió por los insultos proferidos por las personas que quieren que deje el poder, Mubarak respondió: “No me importa lo que la gente dice de mí. Ahora lo que me importa es mi país, me preocupa Egipto”.
  Desde que las protestas comenzaron el 25 de enero, Mubarak ha dado dos discursos televisados, pero no ha sido visto en público. En su última aparición, el martes, dijo que no buscará la reelección en septiembre, una declaración que no satisfizo a los manifestantes que demandaban que renunciara ahora. Mubarak dijo ayer a ABC que sintió alivio luego de decir que no competiría por la presidencia nuevamente y afirmó que nunca había pensado que su hijo Gamal fuera presidente, como se especulaba. Gamal estaba en la sala durante la entrevista.

“Obama no entiende”. Por otra parte, describió al presidente Barack Obama como un muy buen hombre, pero tibubeó cuando se le preguntó si sentía que Estados Unidos lo había traicionado. Estados Unidos viene apoyando a Mubarak desde hace décadas, con asistencias de 1.500 millones de dólares anuales, especialmente para compra de armas.
  Pero el martes Obama dijo que Mubarak debe iniciar el proceso de transición pacífica inmediatamente. Mubarak contó que le respondió telefónicamente al presidente de Estados Unidos: “No entiendes la cultura egipcia y lo que podría pasar si renuncio ahora”, le dijo al canal ABC.

Trece muertos. En tanto, el centro de El Cairo fue ayer escenario de una fuerte y por momentos violenta confrontación entre hombres armados leales al gobierno y los manifestantes antigubernamentales que demandan la renuncia del presidente egipcio. Al menos trece personas murieron y unas 1.200 resultaron heridas cuando defensores de Mubarak atacaron a los opositores que acampaban por décimo día en la plaza Tahrir (Liberación) para pedir que el líder de 82 años abandone inmediatamente el poder.
  Los periodistas que cubren las protestas fueron ayer nuevamente víctimas de agresiones e intimidaciones, sobre todo por parte de seguidores del mandatario, que acusan a la prensa internacional de avivar los disturbios. Según testigos hubo arrestos de periodistas, daños a sus equipos y ataques con saña. Varios trabajadores de los medios tuvieron que ser hospitalizados.
  Asimismo, un turista argentino denunció haber sido golpeado junto con un mexicano en la capital de Egipto, en el primer caso reportado públicamente de latinoamericanos agredidos en medio de las revueltas.

Batalla política. En paralelo a los eventos en El Cairo, comenzó una batalla política con implicancias para Medio Oriente y el mercado del petróleo, la que oscila entre la influencia occidental y la islamista. Los líderes europeos se sumaron a Estados Unidos para pedir a su aliado árabe que entregue el poder. El nuevo gobierno, surgido de un recambio que no logró apaciguar las protestas, defendió la promesa del mandatario de que dejará el poder sólo cuando termine su quinto mandato, en septiembre. El vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, llamó ayer a la Hermandad Musulmana a participar en el diálogo con el gobierno para poner fin a la crisis que vive el país. Suleiman siguió un llamamiento similar realizado por el nuevo premier, Ahmed Shafik, en una rueda de prensa anterior.
  El grupo, al igual que otras figuras de la oposición, se negó a unirse a las negociaciones hasta que dimita Mubarak. Suleiman urgió a los manifestantes a irse a sus casas, alegando que el diálogo no podrá comenzar si siguen los disturbios en las calles.
  Los manifestantes, que llegaron ayer a unos 10.000 en la plaza Tahrir, convocaron a nuevas protestas para hoy. El núcleo duro de las protestas se redujo principalmente a universitarios de clase media y activistas pobres de la Hermandad Musulmana que insisten en la marcha de Mubarak.
  Los precios del petróleo aumentaron debido a los temores de que las protestas se extiendan a otros Estados árabes autoritarios, incluido el gigante petrolero Arabia Saudita, o que interfieran con las rutas de transporte de crudo desde el mar Rojo al Mediterráneo a través del canal de Suez. l

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