El Mundo

Los martillazos en la celda de Joaquín “Chapo” Guzmán que nadie oyó

El gran escape. Los guardias del penal del Altiplano tardaron 26 minutos en descubrir la fuga del capo del cártel de Sinaloa, según reveló un nuevo video con audio.

Jueves 15 de Octubre de 2015

Las guardias del penal de máxima seguridad del Altiplano tardaron 26 minutos en descubrir que el capo mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán se había fugado, pese a los martillazos que se registraban en su celda, reveló un video con audio difundido ayer por la cadena mexicana Televisa. Las imágenes, una pequeña parte de ellas difundidas sin audio por las autoridades mexicanas tres días después de la fuga, muestran al líder del cártel de Sinaloa la noche del 11 de julio pasado acostado en su celda, la número 20, viendo la televisión en una tableta con el volumen muy alto.
  A partir de las 20.46 hora local se escuchan ruidos de construcción, pero en el centro de monitoreo de las cámaras de las celdas no parecen percatarse del ruido, apagado en parte por el sonido de la televisión, según las imágenes de las cámaras instaladas en ese recinto y también transmitidas por Televisa. El video, de poco más de 10 minutos de duración, muestra que mientras se escuchan martillazos, el Chapo va al sanitario a las 20.50 hora local, después se acerca a la ducha y se produce un ruido como si cayera tierra y se deslizara una placa.
  Después se le ve caminar de un lado a otro de la celda, en un momento se aproxima otra vez a la ducha, pero esta vez se agacha y desaparece por segundos de la imagen, debido a la presencia de un muro. Poco después se percibe una voz que no parece ser de él, pero no lo que dice. A las 20.52 hora local, el Chapo regresa a la cama para cambiarse de zapatos y después se dirige otra vez a la regadera y se agacha detrás del muro, y ya no se le vuelve a ver.

“Hay un hoyo en la ducha”. Veinticinco minutos después agentes de la Policía Federal que supervisan las imágenes en vivo de las celdas desde un centro de control del penal se reúnen frente a dos pantallas, pero sin mostrar alarma. Vicente Flores Hernández, jefe del área, envía a dos custodios a la celda 20, quienes un minuto después llaman al reo por su apellido sin obtener respuesta y hacen una revisión por fuera y notifican vía radio al comandante que “hay un hoyo en la ducha”. El comandante le pregunta de qué tamaño es el agujero y el custodio responde que es grande. “¿Pero el interno está ahí?”, añade el comandante, y el custodio responde que no. Ambos guardias se retiran y a las 21.22 hora local al parecer los reos de las celdas vecinas llaman al Chapo y empiezan a gritar y a golpear en las rejas.
  Hasta las 21.29 el supervisor de custodios y un agente de la PF entran a la celda y, después de quitar un bidón de plástico que el capo y sus ayudantes dejaron para impedir el paso, ingresan por el agujero. En tanto, otro agente se toma el tiempo para revisar debajo de la cama y después se asoma a la ducha para ver cómo sus compañeros ingresan al túnel de 1,5 kilómetro que llevó al narcotraficante hacia una casa en construcción. Guzmán tardó unos 15 minutos en recorrer el túnel, en la que se había una moto y unos rieles por los que se desplazaba, luz y garrafas de oxígeno.
  El titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Renato Sales, confirmó en septiembre que el video del momento de la fuga del capo tenía audio. Sin embargo, argumentó que no se dio a conocer porque no era lo suficientemente claro.  La fuga de julio fue la segunda del “Chapo”. La primera vez lo hizo en 2001 de otro penal.

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