Hace algunos días fueron las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) en nuestro país y a partir de ese resultado varios sesudos analistas se han montado a intentar responsabilizar al voto joven y al joven votante de todo lo posible. ¿Será que algunos de los más grandes todavía no se pueden hacer cargo? O por el contrario: ¿seremos nosotros, lxs pibxs, la fuente de todos los males?
Para analizarlo, primero tenemos que hacer memoria. ¿Dónde estuvieron lxs jóvenes en los grandes debates y las conquistas de derechos en los últimos años?
Cuando miramos las grandes movilizaciones que colmaron el Monumento a la Bandera en el reclamo por la Ley de Humedales y el fin de las quemas, vemos que estaban repletas de jóvenes. Pibes y pibas preocupados por el futuro de nuestro planeta, de nuestro país y nuestra ciudad. Pensando en salud pública, en el cuidado de nuestra fauna y flora e involucrándose para transformar las cosas. ¿Quién ve desinterés allí?
Fueron miles las pibas que salieron a militar por la ley de educación sexual integral (ESI), la Ley Micaela, por el aborto libre seguro y gratuito, el Ni Una Menos, entre muchísimas luchas que viene encabezando el movimiento feminista, con gran participación de jóvenes y estudiantes. Gracias a todas ellas fuimos capaces de conseguir numerosas conquistas, sin embargo ¿ya se olvidaron?
Los centros de estudiantes secundarios fueron los que salieron, luego de la pandemia y el encierro, a problematizar esa otra enfermedad silenciosa que azota a la juventud: las problemáticas relacionadas con la salud mental. Hoy todos lo discuten pero, en ese momento era el movimiento estudiantil el único que lo ponía sobre la mesa, muchas veces sin ser del todo escuchado.
También fueron los centros de estudiantes los que pusieron sobre la mesa la desigualdad en el acceso a los entornos digitales y la adquisición de dispositivos, para luego proponer una ley como es la de Justicia Digital Educativa, que busca garantizar el Conectar Igualdad y dotarlo de financiamiento propio.
Son los secundarios y las juventudes en toda su amplitud las que celebran el boleto educativo gratuito, las becas Progresar y las políticas públicas que fueron fruto de la escucha a las necesidades de los pibes y las pibas.
Entonces, es claro que los jóvenes tenemos un largo recorrido de militancia política y de lucha por nuestros derechos. No nos resignamos, seguimos soñando con una patria más justa. Que no nos vengan a decir qué es la juventud o qué piensa, desde una redacción o un estudio de televisión. Hay otra historia que mirar, hay un camino que seguir recorriendo.
(*) Red Nacional de Centros de Estudiantes de Rosario.