#YoEscribo / chicas y chicos que escriben

Del cuento infantil a las historias de la tierra del sol naciente

A Bautista Parra (12 años) le gusta combinar sus grandes pasiones: escribir y dibujar.

Sábado 20 de Abril de 2019

De chico su papá le narraba cuentos y él estaba encantado con eso, hasta que un día decidió empezar a contar sus propias historias. Al principio fue su mamá quien se las escribía. Luego le regalaron un cuaderno para motivarlo a la escritura. Así él empezó a plasmar allí esas ideas.

De esta manera surgió El oso goloso, un libro que empezó a escribir en un cuadernito. La historia la comenzó su papá, pero él luego le fue metiendo más personajes. "Ahora —cuenta Bautista— se lo cuento a mi hermano cuando vamos a Funes, para que no se aburra en el camino".

El cuaderno es de tapas rojas, lleva el nombre del cuento en la portada y en sus hojas, además de la historia del oso, están los dibujos que lo acompañan. Un auténtico libro infantil.

Pero con el tiempo, Bautista comenzó a incorporar otras lecturas, sobre todo manga, el cómic japonés. "Ahora escribo más que nada historias sobre personajes ficticios. Los dibujo y después pienso cómo puedo hacer una historia para eso", describe el alumno del Complejo Educativo Alberdi sobre el proceso de escritura.

Dice también que "lo más lindo que hay al escribir es que puedo inventar cualquier cosas. Y cuando lo junto con un dibujo la verdad es que me gusta mucho".

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>> La antigua Japón

Bautista trae para leer a La Capital un texto que escribió para un trabajo escolar, al que le realizó correcciones. Se llama La antigua Japón:

"El viajaba por un tranvía de San Francisco. Era uno de los más viejos, de los que tenían mucho olor a madera. Pero como en cualquier otro lugar todo lo que envejece es reeemplazado. Fue eso lo que llevó a Hitoshi a Tokio, para escribir un documental de esas tradiciones que quedaban aún entre los rascacielos. Lo dicho se hizo. A lo que me refiero es que Hitoshi llegó a Tokio. Luego de tomarse un taxi recordó los tranvías de su ciudad natal. Después de ese estresante viaje en taxi, se arrepintió de no haberse tomado un metro hasta su estadía. Pero si esto no hubiera ocurrido, Hitoshi no se hubiera conocido con Tamako ni tampoco se hubiera asociado con el gran dibujante Fujiho F. Fujio. Si todo lo que estoy narrando es un documental y esto ya pasó, entonces ¿qué nombre le pongo al documental? El nombre del documental de la antigua Japón.

Bautista Parra, 12 años

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