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Una pareja fue acusada por matar a un vecino en la villa La Paloma

En una audiencia le imputaron la coautoría del crimen de Daniel Casas, ocurrido la madrugada del martes. El autor material sigue prófugo.

Viernes 11 de Julio de 2014

El crimen de Daniel Casas, baleado en su rancho del humilde barrio La Paloma, fue atribuido en forma conjunta a una pareja de vecinos que ayer fueron imputados como coautores del homicidio, aunque hasta el momento las pruebas indican que el disparo fue efectuado por un tercer integrante del grupo que está prófugo. El juez José Luis Suárez lo entendió así al disponer la prisión preventiva sin plazo para el hombre, mientras que le otorgó el arresto domiciliario a la mujer para que pueda cuidar a sus hijos, de 3 y 8 años. Para el juez, la acusación se sustenta en que las tres personas irrumpieron "con palos y un arma" en la casa de un hombre que dormía, lo que evidencia un plan conjunto más allá de quién haya sido el tirador.

En la audiencia imputativa de ayer comparecieron Maira O., ama de casa y diseñadora de dibujos de 25 años; y su pareja Mariano E., de 27 años y tatuador. El martes fueron detenidos con varias horas de diferencia por el homicidio de su vecino Daniel Casas, de 28 años, que ocurrió esa madrugada en Batlle y Ordóñez y Hungría, en el límite sudeste del municipio. Los dos quedaron imputados como coautores de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Al finalizar la medida ella fue trasladada a la casa de su suegra porque el fiscal y el defensor Gustavo Chandía estuvieron de acuerdo con otorgarle el arresto domiciliario para que cuide a sus hijos. En cambio él fue de regreso a su celda.

Los hechos. El fiscal Adrián Spelta relató que el lunes a las 20.30 Casas fue con su amigo Javier E., hermano del acusado, a festejar el cumpleaños del padre de éstos en Villa Gobernador Gálvez y allí discutieron "hasta físicamente" con la pareja. Tras ello los dos amigos volvieron a la villa La Paloma.

Según Spelta, Maira y Mariano se quedaron en la casa del padre de él hasta las 23, hora en que dejaron sus hijos al cuidado de otras personas y regresaron al barrio acompañados por Germán B., que está prófugo. Entraron a la casilla donde Casas dormía "con la intención de darle muerte. Primero lo golpearon y después le dispararon un arma de fuego, los tres en conjunto". El fiscal remarcó que Casas primero fue golpeado en la cabeza, lo que le causó fractura de tabique y contusiones en la frente, y luego recibió un disparo "con tatuaje" (casi pegado al cuerpo) en la zona cervical.

Citó además el testimonio de Javier, quien vive en la casilla de al lado y al escuchar los ruidos y un grito de su amigo pidiendo ayuda decidió ayudarlo. El hermano del acusado dijo en la comisaría 11ª que al asomarse se topó con el cuerpo de Casas en el piso y alrededor a Maira, Mariano y Germán, éste con un arma en la mano y ella con un palo. "Germán B. me tira unos tiros y yo arremeto, me pegó un par de culatazos y logro zafarme. Vi con el arma a Germán, mi cuñada tenía un palo. A mi hermano no le vi nada", dijo.

El descargo. El propio Mariano E. salió a contestar esa versión. "Me gustaría decir la verdad. Ese día había un cumpleaños y fuimos con mi mujer, mis dos hijos y mi sobrino. Estaba mi papá. A una o media hora llegan estos dos (Casas y Javier) en mal estado, no sé si drogados o borrachos, y empiezan a agredir principalmente a mi mujer. Hablaban de que les habían quemado una campera. Mi padre les pide por favor que se vayan y nos pegaron con palos hasta que se fueron", relató.

Tras esa pelea, contó que "comieron sólo los chicos" y como "sabían que iba a seguir la pelea" decidieron volver al barrio. "Por miedo a que nos roben, ya que el hijo de Javier me robó una vez, Germán golpeó con un arma varias veces a Daniel y yo tuve una pelea con Javier. Después escuché el disparo y yo seguí peleando con Javier. Ya no tenía fuerzas y me había desgarrado la remera", contó de corrido.

El defensor público Darío Pangrazi planteó que no existen elementos para acreditar que el hombre cometió el crimen y que el relato de Javier lo favorece porque asignó el disparo a Germán. Y pidió que le otorguen prisión domiciliaria para que pueda seguir trabajando como tatuador.

Pero el juez se opuso. "Hay dos personas en el domicilio donde está el cadáver de la víctima, ninguno niega su presencia y un testigo los ve", evaluó Suárez. Para el juez, "la persona vista con un arma es Germán B." pero esto no invalida "la participación como coautores" de los dos detenidos. Remarcó que "tomaron palos" y "dejaron a sus hijos" para entrar a la casa de la víctima con intenciones de agredirla.

Consideró que sería extraño que Germán B. haya disparado por un conflicto al que era ajeno cuando fueron los tres juntos al lugar. "Quien disparó ha sido otra persona porque lo dice el testigo, pero en el lugar estaban ellos así que se supone un acuerdo previo" para atacar a una persona "en estado de indefensión ", evaluó.

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