Madrid. — El mítico líder comunista español Santiago Carrillo murió ayer en Madrid a los 97 años de un paro cardíaco. Con su muerte desaparece uno de los últimos protagonistas de la España de la Guerra Civil, la dictadura y la Transición a la democracia. El que fuera secretario general del Partido Comunista (PCE) entre 1960 y 1982 se encontraba enfermo desde hace unos meses. Nacido en Gijón en 1915, el histórico líder comunista fue una de las principales figuras de la oposición clandestina a la dictadura de Francisco Franco (1936-1975). Muerto el dictador, fue uno de los protagonistas de la Transición a la democracia, junto al entonces presidente del gobierno, Adolfo Suárez, y el rey Juan Carlos. Regresó a España clandestinamente del exilio en 1976 y un año después, el PCE fue legalizado.
El partido que mayor pesó llevó en la lucha contra Franco no vio sin embargo reconocidos sus esfuerzos en las primeras elecciones democráticas en España, celebradas en 1977. El triunfo del Partido Socialista (Psoe) de Felipe González en 1982 selló su ocaso. Y Carrillo dimitió, aunque políticamente se mantuvo activo unos años más. Fuera de España, adquirió gran relevancia por haber sido pionero del eurocomunismo, una corriente opuesta a la ortodoxia de la Unión Soviética y que defendía un comunismo democrático. Toda la clase política española, con independencia de ideologías, lamentó ayer la muerte del histórico dirigente comunista.