Agustín “Soy Rada” Aristarán sigue llenando los principales escenarios del país y este sábado debutará en Anfiteatro con “Revuelto”, el show con el que acaba de girar por España, Portugal e Inglaterra, además de llenar el Luna Park. “Es un mega espectáculo de comedia” definió el artista a este show que involucra a 22 personas entre artistas y técnicos, en el que hay malabares, stand up, acrobacia, magia, música en en vivo con su banda Los Colibriquis y hasta una murga uruguaya. “Es un espectáculo que tiene mucho ensayo, mucho amor, mucha cabeza, mucho corazón y mucho huevo ahí arriba. No van a ir a ver lo que hago en Instagram ni a verme con una máscara de dinosaurio, para eso está Instagram”, bromeó.
Además de adelantar cómo será el show, Aristarán compartió su entusiasmo por su faceta de actor: pronto se estrenará la segunda temporada de “El Reino” donde interpreta “el más malo” entre los malos, una sitcom para Disney y “Canelones”, una serie de Hernán Casciari en la que actúan Verónica Llinás y Darío Barassi. “Revuelto” se presenta hoy, a las 21, en el Anfiteatro Municipal. Las entradas están en venta en Amadeus (Córdoba 1369, local 9) y en Ticketek.
En este espectáculo hay stand up. En los dos espectáculos anteriores, “Soy Rada” y “Serendipia” que están en Netflix, son de stand up, pero nunca hice stand up clásico, sino que es parte de otro montón de cosas que componen el show. No me sale. También soy un chabón muy disperso y muy ansioso por eso los espectáculos los armo pensando en que yo me voy a sentar en la butaca y cómo me gustaría uno de esos espectáculos de una hora y media porque si solamente hablan me empiezo a dispersar. Me gusta cuando el público no la ve venir, cambia de herramienta o de propuesta arriba del escenario.
¿El dinamismo que le imponés a tu trabajo tiene que ver con el funcionamiento de las redes?
No, si es así es de casualidad porque siempre fueron así mis espectáculos. Inclusive cuando no me conocía nadie porque mi formación también fue así. Comencé con la música, después la magia y como no había dónde estudiar magia en mi ciudad natal, estudiaba acrobacia, teatro, malabares. Hoy de hecho estos estudiando tap, y no porque haya tap en el espectáculo. Se trata de incorporar una disciplina y algún la usaré como parte de un show, o no.
SOY RADA - REVUELTO - Trailer
¿Cómo fue ese inicio del que hablaste?
En Bahía Blanca fue entre los 7 y los 9 años iba a lo de Tito Piqué, un bohemio espectacular que le enseñaba a niños y niñas a tocar jazz tradicional de la década del 50 y con quien formamos una banda. Paralelamente a eso recibo una caja de magia. Entre la música y la magia, jugando con las dos cosas, cuando me quise dar cuenta estaba trabajando de mago y malabarista en los semáforos y fiestas infantiles hasta los 19 años que fue cuando decidí ir a Buenos Aires. En Bahía Blanca me iba bien, me conocía mucha gente pero sentía que tenía que moverme.
¿Llegaste al lugar que querías estar?
En realidad no quería llegar a ningún lado, pero vienen pasando cosas muy fuertes que ni siquiera estaban en mis sueños como estar en el Luna Park agotado haciendo este espectáculo o la gira en Europa por España, Portugal e Inglaterra. Eso no me lo imaginaba ni en pedo. Por supuesto que trabajamos mucho para que suceda, pero no estaba en los planes. Los planes eran poder vivir de la magia y de la comedia y todo lo que está pasando lo superó ampliamente.
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Soy Rada acaba de girar por España, Portugal e Inglaterra, además de llenar el Luna Park.
Además lograste integrar de forma orgánica tu trabajo y tu familia.
Sí, mi hija (Bianca) y mi pareja (Flor Metilli) terminan siendo parte del laburo, pero también es parte del juego cotidiano que sucede en mi casa. Mi hija por decisión propia decidió dedicarse a la actuación y ya está trabajando como actriz y mi pareja es una actriz reconocidísima y una comediante increíble. Todo se fue integrando muy naturalmente. Un poco el juego es del papá inmaduro y mi hija cambiando de roles conmigo. Pero la verdad que soy una persona más normal de lo que se ve en los videos. Soy un padre que cuando va a una reunión de padres va Agustín, no Rada haciendo la corneta. De hecho hace un tiempo un periodista comentó en una radio qué cómo le iba a hacer esas bromas a mi hija y me hubiese encantando decirle “che, mi hija ve la cámara, entre los dos armamos el sketch”.
Estuviste de gira en Portugal, España e Inglaterra. ¿Qué te sorprendió de la gira?
Fueron doce ciudades. Gran parte del público es latino y argentino, eso más allá de que me asombró mucho la cantidad de españoles y españolas que había y lo que más me sorprendió fue la convocatoria. Era una gira para apostar de a poquito y mostrarme en otros mercados y no imaginaba que iba a estar todo lleno.
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En la serie “El Reino”, que pronto estrenará su segunda temporda por Netflix, Soy Rada interpreta “el más malo” entre los malos.
¿Gran parte de esa convocatoria es resultado de tu trabajo en las redes?
Las redes cambiaron el algoritmo de mi vida, sin lugar a dudas. Es una herramienta muy potente y yo tuve la suerte de entrar en el momento justo cuando Instagram estaba explotando como generador de contenidos. Lo supimos aprovechar y también tengo un gran equipo de laburo para que las cosas ocurran y pensándolo a conciencia para abrir mercados, audiencias y hacer cosas más lindas, más interesantes y más grandes, como el caso de “Revuelto”.
¿Cómo viste a Argentina desde el exterior?
Yo soy un optimista patológico y amo a mi país. Muchos me preguntaron después de eso si me iría de Argentina y ni en pedo. Amo a mi país y estoy súper orgulloso de donde vivo. Por supuesto que Argentina históricamente es un bardo, estamos en bardo constante. Es como una mamushka de despelotes y ojalá que la demos vuelta. Hace un tiempo, escuchando a mi hija que hablaba con unas amigas de la posibilidad de irse a la mierda de Argentina, la verdad es un bajón. Todavía falta para que Bianca tome la decisión de irse o no irse, pero la sensación de pensar “che, acá esta todo mal, me quiero ir” es un bajón. Y acá no estoy hablando de política porque no me interesa entrar en ese plano, no tengo con qué y tampoco creo que todos los que tenemos un poco de popularidad tenemos que opinar de todo, pero mirando Argentina de afuera, este país cada vez me gusta más. Me encanta Europa, me encanta la típica frase “en Inglaterra ponés un pie en la vereda y frenan los autos”, pero acá somos un amor de gente.
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Agustín Aristarán participará de "Canelones", la serie escrita por Hernán Casciari protagonizada por Verónica Llinás y Darío Barassi.
¿Qué te causa gracia de la idiosincrasia argentina?
Me da mucha risa el bicho de ciudad, cómo contamos las cosas, las anécdotas. El 90 por ciento de las cosas que decimos me encantan, como cuando un tachero o un mozo o alguien en la calle me está contando algo y descubrirle el truco y pienso “es todo mentira, pero qué lindo que lo cuenta” (risas). Te lo compro completo y esa picardía, esa astucia para contar las cosas me parece siempre interesante.
Ahora volvés a Netflix. ¿Cómo es tu personaje en la segunda temporada de “El Reino”?
Tuve la suerte y el honor de que me llamaran y me tiene muy ansioso por verlo y muy feliz. Es una locura estar con los actores y las actrices que estoy ahí, Peretti, Mercedes Morán, el Chino Darín, Nancy Dupláa, Julieta Cardinali. Sobre el personaje puedo contar muy poco, sólo que soy de los malos-malos. En “El Reino” son todos malos, hay muy pocos buenos, pero hay diferentes escalas de malos y de los malos yo soy el más malo. De hecho mi personaje casi siempre está con Joaquín Furriel que medio es el diablo. La segunda temporada es una locura, era un set enorme, con 140 extras, lo que hicieron en cuanto a producción, dirección, libro, realmente es una locura.
¿Eso abre puertas para seguir por el camino de la actuación?
Sí, a fines de octubre voy a grabar otra serie con Darío Barassi y Verónica Llinás, una serie que escribió Hernán Casciari que se llama “Canelones”, estoy grabando una sitcom para Disney. Me encanta, me da mucha incomodidad actuar, en el sentido de que es un desafío, y es lo que más me gusta. En “El Reino” hice de malo, no tengo un chiste, soy un chabón malo, y eso es muy loco, todo un desafío y con unos actrices y actores increíbles. Y con la dirección de Marcelo Piñeyro, una locura todo.