El hip hop es un movimiento artístico, una cultura, una forma de hacer y decir, de rapear y samplear, de bailar y denunciar, de pintar y expresar. Desde su surgimiento en Estados Unidos a finales de los años 60 en las comunidades afroamericanas y latinoamericanas de barrios populares neoyorquinos como Bronx, Queens y Brooklyn, este estilo, más de vida que musical, se extendió en el mundo entero haciendo vibrar a millones de adolescentes a través de sus cuatro pilares: el rap, el DJ, el breakdance y el graffiti.
En Rosario, esta cultura resuena en las calles de los barrios -y del centro- con bandas consolidadas como Purple House y artistas nuevos que alzan su voz. El auge de este fenómeno permite realizar encuentros multitudinarios como el Festival Internacional Chile-Argentino de Hip Hop que tendrá lugar hoy, a las 20 en el Predio Ferial de la Ex -Sociedad Rural (Oroño y 27 de febrero).
Con el apoyo de la Secretaría de Cultura y con entrada libre y gratuita, este festival contará con la presencia de los chilenos Bubaseta, uno de los íconos latinos del género, los porteños Surzaidas Crew, el rap hardcore de la agrupación CBK y los rosarinos Genuinos, Dos Cabrones, Shadow, Roxs y EI Ty Seven. El maestro de ceremonia, en la jerga rapera llamado MC, será el reconocido Pablikoman de Purple House. Escenario dialogó con los artistas locales que participan en este festival que marca tendencia. La cultura del hip hop abre sus puertas e invita a conocerla en profundidad.
"Es un evento que hacemos una vez al año y que encierra a otras fiestas más chicas. Siempre se trata de traer a alguien de afuera y además, tratamos de darle a los chicos de acá todo lo que a nosotros nos costó conseguir en quince años. Porque en la época que nació Purple House era difícil entrar a un festival así o que un medio le de la importancia que se merecía. Por eso el sello de Purple House les abre las puertas a las bandas nuevas", explica Pabliko quien será el MC. "El maestro de ceremonia se encarga de unir todo para que la gente nueva que vaya al evento sepa dónde está parado", destaca el líder de Purple House.
De pantalones anchos, remeras holgadas y estampadas, zapatillas deportivas y la gorra como sello distintivo, Pabliko, Shadow, Green y Totem se disponen al diálogo, mientras por su parte, las chicas, Roxs y EI Ty Seven visten calzas sexies y deportivas. Más allá de la estética, la actitud es la que cuenta, y eso les sobra a estos jóvenes artistas que dividen su vida entre el trabajo y el rap.
IMPRONTA SOLIDARIA. "No en todos los barrios hay gente que no labura o que está metida en la delincuencia y la drogadicción. También en los barrios hay mucha gente que tiene talleres de hip hop donde se canta y se baila y donde piensan que puede haber una sociedad mejor", relata Pabliko quien el año pasado organizó un megafestival de hip hop solidario y todo lo recaudado fue donado a escuelas del barrio Empalme Graneros para ser utilizado en viajes de fin de año y medallas de colación. "Siempre tratamos de que el festival más grande que hacemos en el año tenga una impronta solidaria", cuenta.
LETRÍSTICA. Si bien el hip hop se relaciona con los barrios humildes, la delincuencia y las drogas, esa realidad cambió. Con la aparición de nuevas bandas de distintos sectores socio-económicos, el universo rapero se amplió y, en consecuencia, cambiaron muchas características, como el objeto de su letrística. Abandonó la actitud contestataria y de denuncia, que lo caracterizó en sus comienzos y empezó a ser una expresión de la catarsis personal, el amor y los ecos de la ciudad. "Hoy en día hace hip hop un pibito de quince años que va a la Dante Alighieri en el centro, y también un pibito que no tiene un mango de Empalme Graneros. Y en este Festival Internacional se logran juntar todos sin hacer ninguna diferencia", sentencia Pabliko.
Roxs, de 22 años, debuta en el escenario hoy junto al grupo Dos Cabrones y cuenta que a la hora de escribir va hacia donde la música la lleve, dependiendo del estado de ánimo. "Escribo sobre lo que el rap produce en mí", confiesa. "Empecé a hacer esto en el `97 y el camino fue muy difícil", relata Shadow, de 32 años, quien formó parte de bandas hasta el 2007 y ahora es solista. Su presentación en el festival será "tirando pistas y cantando". "Hay adversidad pero también hay compañerismo", destaca Shadow sobre la escena rapera local.
El dúo Dos Cabrones, conformado por Green y Totem, ambos de 20 años, también tendrán su espacio en el show de esta noche. "A mí me gusta más escribir conciencia para que abran la cabeza. Tengo una letra que dice: "Lo que vos creés es lo que creas y mediante esa creencia es cómo te va", asegura Totem. Mientras, Green añade que escribe para desahogarse: "Todo lo que tengo adentro lo saco escribiendo".
FREESTYLE. "El hip hop no es como antes que si no sos contestatario o no hacés una música de protesta, no es hip hop. Después del 2000, con bandas como Black Eyed Peas, se abrió el panorama y se habla de todo", señala Pabliko y al toque Shadow agrega: "El rap se mezcló con el reggaeton, y hay gente que no acepta eso". Y como en un freestyle callejero, las opiniones se cruzan y es el turno de Pabliko: "La gente que no acepta el cambio es la que nunca avanza. Por ejemplo, nuestro disco Psicodélico es un disco para bailar que se escucha en los boliches de hip hop y no habla nada de protesta. Habla de la noche, de divertirse, del grafitti. Ahora vamos a sacar Carnaval subterráneo, que en el corte Ciudad de locos corazones se refiere a la historia de la ciudad, de todo lo que fue, es y será, los cuadros de fútbol, de Olmedo y Fito".
EI Ty Seven tiene 16 años, se acercó al hip hop en el 2007 y comenzó a escribir letras pero con una particularidad, no se expresa en español sino en inglés. En este festival va a tocar temas propios y a bailar. "Me gusta más escribir en inglés sobre el baile. En Rosario se conoce más el breakdance que el coreográfico. Por eso con mis letras quiero que se haga más conocido". Cabe aclarar que el breakdance, uno de los cuatro elementos del hip hop, se baila en el piso, en cambio las coreografías se bailan de pie, como en la conocida película "Step Up". "El baile me da libertad. Me gustaría bailar toda la vida. Hace poco con mi grupo viajamos a competir a Brasil y fue una experiencia increíble", cuenta EI Ty Seven.
SECTAS, MITOS Y VERDADES. "Antes éramos nosotros solos en la calle y ahora son un montón", analiza Pabliko quien hace algunos años tuvo un boliche exclusivo de hip hop, "Ghetto Club", que asegura que funcionó los dos primeros meses pero después se volvió sectario y quedaron "los mala onda de esta cultura". "Era un boliche para todo el mundo. No es que si no escuchás hip hop no podías ir al boliche o no podés ir al festival", cuenta. Para Shadow el panorama es claro: "La gente se tira mala onda. No estamos de acuerdo con los raperos que crean división, nosotros queremos unificar".
"A Purple House nos va a ver gente que no escucha hip hop pero le gusta la banda. De hecho hace cuatro años en la presentación de "Clase", de 400 personas sólo 50 eran raperos, los otros 350 parecía que iban a Madamme (el boliche rosarino). Nosotros movemos muchas chicas que nos van a ver en tacos. Pero si hoy a la tarde vas al Parque España te vas a dar cuenta de que todos están con gorrita y pantalón ancho. Hoy no se vive más un hip hop sectario. Al principio lo fue, pero ahora ya no. De hecho, yo acompañé a Dante (Spinetta) cuando venía a pasar música a Soho, donde la gente no entiende nada de hip hop, y la pasábamos re bien mientras pasábamos los últimos temas de hip hop del mundo, la gente bailaba y se divertía mucho. Los jueves voy a bailar a un boliche de hip hop de Buenos Aires, "Lost" donde van 2 mil personas por noche entre extranjeros, gente común y raperos. Cambió la forma en que la gente ve el hip hop, ya no es la música del barrio de los delincuentes. El hip es una cultura hermosa que lleva a conocer mensajes de paz y solidaridad. Lo que pasa es que la gente se confunde y ve al hip hop como el de los 80, como algo marginal, del tatuaje, la droga, la esquina, el tacho con fuego", reflexiona Pabliko.
"Yo tengo incorporado el hip hop y hay ciertos clichés o maneras de moverse de algunos chicos que me molestan. A cierta edad uno se piensa que hay que estar todo el día vestido de ancho o hablando de rap, o señalando con una seña así (hace gesto con las manos). Yo odio eso, porque tengo 32 años y soy un enfermo del hip hop", destaca el líder de Purple House.
"En diez años el hip hop va a ser una potencia tanto en Rosario como en Argentina. Antes, de diez chicos, ocho tenían una banda de rock, y ahora 8 están rapeando. Va a ser muy potente el hip hop acá, los chicos lo escuchan desde los 14 años", predice Pabliko. "Para ser un rapero tenés que amarlo", confiesa EI Ty Seven. Y el mensaje queda más que claro, como profesa la letra de "La puta poesía", del grupo rapero español "Violadores del verso": "Dicto palabras, palabras sanas, que no son vanas, y hasta el Stevie Wonder puede verlas claras".