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Gran Bretaña le ofreció grandes poderes a Escocia si no la abandona

Cameron y los jefes del laborismo y el liberalismo publicaron la inusual oferta a los escoceses. En un comunicado conjunto, los más importantes líderes políticos prometieron más servicios sociales y potestades de gobierno.  

Miércoles 17 de Septiembre de 2014

En el último tramo de la campaña de cara al referéndum independentista de Escocia de mañana, los líderes de los principales partidos políticos británicos —conservadores, laboristas y liberal-demócratas— se comprometieron a otorgar poderes a los escoceses si se impone el "no" a la independencia en la histórica consulta. Las promesas incluyen ayudas sociales y, sobre todo, mayores poderes de decisión para el gobierno escocés a través de su Parlamento.

El primer ministro David Cameron, el líder liberal demócrata, Nick Clegg, y el líder laborista, Ed Miliband, dejaron de lado sus grandes diferencias y prometieron por escrito a los escoceses, mediante un comunicado conjunto, que si rechazan la independencia de Reino Unido y votan por el "no" habrá amplios poderes para el Parlamento de Escocia y abundantes recursos para el sistema de salud pública escocés (NHS, por sus siglas en inglés), así como para otros servicios públicos en la región del norte de las islas británicas. El comunicado, firmado por los tres políticos y publicado por el diario británico Daily Record, fue negociado por el ex primer ministro Gordon Brown y por los laboristas escoceses con el objetivo de aportar "plena confianza" sobre las propuestas que los líderes vienen realizando en la campaña.

Un Parlamento más fuerte. La primera parte del acuerdo tripartito promete "nuevos y amplios" poderes para el Parlamento de Escocia, mediante la garantía de "un proceso y un calendario" previamente acordado por las tres partes, trasferencia que se iniciará el mismo 19 de septiembre, un día después del referéndum. Esto sería la culminación de la llamada "devolución" de poderes iniciada en 1998, algo así como un máximo de poderes delegados o "devueltos" dentro de los límites que impone ser parte del Reino Unido (este se conforma con las naciones de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte). Los líderes británicos señalan que están de acuerdo en que el Reino Unido existe para "garantizar las oportunidades y la seguridad para todos los ciudadanos", compartiendo los recursos "de una forma equitativa". En tercer lugar, consagran por escrito la promesa de que la "última palabra" sobre la financiación del sistema de salud escocés, así como del resto de sus servicios públicos, "recaerá sobre el gobierno de Escocia", en lo que sería una evolución de la llamada "fórmula Barnett" (un mecanismo utilizado por el Tesoro del Reino Unido para ajustar las asignaciones del gasto público). El último tramo de la campaña modificó bruscamente su intensidad luego que hace 9 días la empresa de sondeos online YouGov difundió por primera vez resultados favorables al "sí", lo que hizo caer la libra esterlina tres días consecutivos y desató el pánico en los mercados y la clase política británica.

La mano de Gordon Brown.Las promesas de los tres líderes británicos fueron bosquejadas por primera vez por el ex primer ministro, Gordon Brown, quien ayer en un discurso pronunciado en Edimburgo, subrayó que "lo que la gente busca es un calendario, un plan, un mecanismo para la «devolución» y una idea clara de qué ocurriría tras un voto negativo". El ex jefe de gobierno remarcó que "el status quo ya no es una opción". Brown, de nacionalidad escocesa, subrayó que hace falta "un gran cambio en la Constitución" y avanzar "muy cerca de algo próximo al federalismo" en el Reino Unido. "El cambio está en el aire y el cambio está en camino", aseveró. Según su propuesta, "con fechas topes firmes", el debate sobre la cesión comenzaría al día siguiente de la consulta y el gobierno de coalición que forman conservadores y liberaldemócratas fijaría las opciones de las competencias a devolver a Escocia antes de fines de octubre. Antes de fines de noviembre se definirían estas nuevas competencias en consultas con la sociedad civil, tras lo cual se elaboraría una nueva "ley de Escocia" para fines de enero. En suma, Brown ofreció un calendario estricto y preciso. A cambio, los escoceses deben poner "no" en la boleta.

Nuevos sondeos. Dos nuevos sondeos publicados ayer dan un pequeño avance al "no" en el referéndum de mañana. Un sondeo del instituto ICM da un 45 por ciento al "no", comparado con el 41 por ciento que votaría a favor del "sí" a la independencia. Los indecisos son 14 por ciento. Por su parte el instituto Opinium augura un 49 por ciento de negativas y un 45 por ciento de apoyos, con un 6 por ciento de indecisos. Cuando no se incluye a los indecisos, ambas encuestas vaticinan un resultado idéntico: 52 por ciento para el "no" y 48 por ciento para el "sí". Sin embargo, el margen de diferencia es muy pequeño y entra dentro del margen de error, aunque se repite la tendencia de los últimos sondeos, que es una recuperación relativa del "no". Pero visto desde el otro lado, el "sí" subió entre uno y tres puntos porcentuales respecto a anteriores sondeos. A principios de año la ventaja de los partidarios de seguir en Reino Unido era holgada, pero en los últimos meses la distancia se ha ido reduciendo.

2011, año clave. La consulta independentista surge del triunfo en 2011 del partido nacionalista en los comicios regionales de ese año. El Partido Nacionalista Escocés (SNP, según sus siglas en inglés), ganó ese años la mayoría absoluta, algo sin precedentes en el Parlamento escocés. Tras ese resultado, el primer ministro británico David Cameron aceptó en 2012 la propuesta del SNP, que ejerce el gobierno regional escocés y pedía celebrar un referéndum para preguntar a los escoceses si quieren seguir siendo parte de la unión del Reino Unido o prefieren separarse.

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