San Gregorio.— "No encuentro el motivo de por qué han hecho ésto. Por qué le
tiraron a Iván que es un chico que vive para trabajar, que es sano, es bueno..... Realmente me
dejaron a la miseria". Las palabras son de Juan Carlos Bandini, el productor agropecuario a cuyo
hijo, el pasado miércoles, balearon y arrojaron en la cuneta de un camino rural que conduce al
campo de la familia, en jurisdicción de Colonia Morgan, en el extremo sur del departamento General
López. El hecho generó indignación y miedo entre los 5 mil habitantes que se reparten entre el
casco urbano y el sector rural. Es que nadie da crédito a un hecho violento que pasaba en otros
lugares y se veía por televisión.
Todo pasó el miércoles a la mañana cuando Iván recibió a supuestos compradores
de hacienda que se movilizaban en un vehículo con el logo de un frigorífico estampado en las
puertas. En ese auto, el muchacho acompañó a los interesados hasta el feedlot (corral para engorde
de ganado) que la familia tiene en jurisdicción de Colonia Morgan, a 20 kilómetros del casco urbano
de San Gregorio. Sin embargo, en medio del camino lo hicieron bajar y le exigieron la entrega de
500.000 dólares que presuntamente la familia tenía por la venta de animales. Cuando el muchacho les
dijo que no tenían esa suma, lo hicieron poner de rodillas y le dispararon un tiro por la espalda
dejándolo abandonado y dándolo por muerto.
Casualidad. La fortuna hizo que una mujer que iba a trabajar pasara por el
camino, advirtiera la presencia del cuerpo y, al llegar a San Gregorio, diera aviso a la policía.
Entonces una brigada de la subcomisaría 5ª salió hacia el lugar junto a la ambulancia del Samco.
Iván estaba con vida aunque inmovilizado y perdiendo mucha sangre.
Hoy, el joven baleado está internado en el sanatorio Abel Beroiz de Venado
Tuerto y en "franca evolución", según dijo su padre. Aunque reconoció que la bala le rozó el
costado de la séptima vértebra y por ahora arrastra un problema motriz de la cintura hacia abajo.
Si bien los médicos son optimistas de que pueda salir del trance, profesionales del Instituto Fleni
de Buenos Aires lo verán mañana para evaluarlo y ver cuando pueden trasladarlo a ese centro
especializado.
Vigilancia. Juan Carlos Bandini no puede salir del asombro y trata de a poco de
superar el dolor. En medio de eso piensa y así va armando la historia que derivó en el ataque a su
hijo. "El auto en el que andaban era un Renault Megane, un modelo viejo, y acá (en Colonia Morgan)
habían estado dando vuelta dos o tres dias antes, haciendo vigilancia, deben ser bandas
organizadas", especuló.
"Esa gente (los agresores) vino la nochecita del martes a verme. En cada puerta
delantera del auto tenían una calco de Frigorífico Carcarañá y querían ver animales. Como era tarde
quedamos para el otro día. Uno actuó de buena fe, vió. Qué sabía yo que ese frigorifico había
cerrado hace como un año".
Así las cosas, Bandini recordó que la mañana del miércoles él tuvo que viajar a
Venado Tuerto y por eso fue Iván quien acompañó a los supuestos vendedores. "Mi hijo quiso ir en
nuestra camioneta y esa gente le dijo que no. Que como mi vehículo tenía enganchado un tanque ellos
lo llevarían y lo traerían después de ver las vaquillonas. En ese momento eran dos. Pero a media
legua del camino (unos 2 kilómetros) levantaron a otro. Y cuando pararon en el camino, a una legua
de mi casa (a 4 kilómetros), del baúl del Megane bajó otro más. Eran cuatro".
Al padre de Iván no le cabe en la cabeza una actitud tan criminal. "Cuando lo
bajaron del auto, en medio del campo, le dijeron que tenían información sobre 500.000 dólares que
yo tendría en mi casa. Una cosa de locos. Y como Iván les dijo que no teníamos esa plata, lo
hicieron arrodillar y le tiraron a mansalva".
Según Bandini, su hijo estuvo abandonado en la banquina "al menos una hora y
media, hasta que acertó a pasar una señora, que fue la que avisó a la policía porque Iván no se
podia mover. Sino aparece esa mujer, el pibe se muere ahí. Y sabe qué, no murió porque Dios lo
iluminó. Porque el médico que lo operó me dijo que la bala le rozó apenas una vena principal, que
si le tocaba esa venita moría en el acto. Gracias a Dios que lo iluminó", relató el productor.
Asimismo, Bandini manifestó que la policia "se ha movido bastante". Incluso,
dijo, "vinieron hasta refuerzos de Rosario". Pero hasta donde él sabe, todavía no hay resultados en
la búsqueda de los delincuentes.
Custodiado. En tanto, Iván se encuentra internado en el sanatorio Abel Beroiz de
Venado Tuerto con custodia policial. Su padre dijo que su casa de campo "no necesita ser
custodiada", pero agregó: "Si vienen acá los vamos sacar medio fuerte y se van a llevar una flor de
sorpresa, porque estamos organizados". Al respecto, el productor no quiso dar mayores
explicaciones.
Mientras tanto, la psicosis está instalada tanto en el medio urbano como rural
de San Gregorio, un pueblo de 55 mil hectáreas y una población de 5.600 personas que ha progresado
vertiginosamente y que ahora ve que aparecen caras extrañas que siembran la inquietud.
Producción periodística: Gregorio Sogno