Científicos en Estados Unidos publicaron lo que, dicen, es la primera medición independiente de
la cantidad de petróleo que se derramó en el golfo de México tras la explosión de una plataforma
petrolífera el 20 de abril último, siniestro en el cual murieron 11 trabajadores, y concluyeron que
se trata del peor desastre ambiental de la historia.
El estudio revela que desde el 22 de abril hasta que el pozo fue cerrado
completamente, lo que se logró la semana pasada, se vertieron aproximadamente 4,4 millones de
barriles de crudo. Cada barril contiene 159 litros.
La cifra, dicen los científicos en la revista Science, supera los 3,3
millones de barriles vertidos en 1979 en la costa de Campeche por la plataforma mexicana Ixtoc 1,
que hasta ahora se creía que era el peor derrame accidental de petróleo ocurrido en el mundo.
El estudio, expresan los científicos del Instituto de la Tierra de la
Universidad de Columbia, en Nueva York, “confirma la enormidad de este accidente”.
Según el profesor Timothy Crone, geofísico marino que dirigió la
investigación, “deseábamos llevar a cabo un cálculo independiente porque el público siente
que los números que se han discutido no necesariamente son precisos”.
Tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon surgió una enorme
presión pública para encontrar la forma de medir la cantidad de crudo que se estaba derramando.
Inmediatamente después del siniestro comenzaron a surgir cálculos que
iban desde 1.000 barriles al día hasta 19.000, y la cifra continuó aumentando.
Para conocer con más precisión el impacto del volumen de crudo vertido
el profesor Crone y su equipo utilizaron una nueva técnica de análisis de las grabaciones de video
submarino de la fuga en la tubería del pozo.
La técnica, conocida como velocímetro óptico, utiliza imágenes para
medir la velocidad del flujo que se escapa y calcular cuánto líquido se vertió del pozo durante los
84 días que duró el derrame.
Los científicos encontraron que el vertido tuvo un volumen de entre
56.000 y 68.000 barriles diarios, o quizá más, hasta que fue instalada la primera campana de
contención en 15 de julio. Los investigadores restaron sustrajeron 804.877 barriles que BP logró
recuperar en el sitio y el cálculo total muestra que se fugaron 4,4 millones de barriles.
La cifra es similar al consenso de los asesores del gobierno
estadounidense (un cálculo de 4,1 millones de barriles) el cual todavía no se ha dado a conocer
públicamente.




























