La historia de amor entre el hijo mayor de Adolf Eichmann y una joven con raíces judías
alemanas, que posibilitó la captura del jerarca nazi en Argentina, es el eje del documental
dirigido por la historiadora Bettina Stangneth, que el canal público de la televisión alemana ARD
trasmitirá hoy.
Los protagonistas del romance que llevó al secuestro, el procesamiento y
la condena a muerte de Eichmann fueron su hijo mayor Klaus y Sylvia Hermann, hija de Lothar
Hermann, un abogado alemán de lejanas raíces judías, que por ello había sido internado en el campo
de concentración nazi de Dachau.
Klaus y Sylvia se conocieron en Buenos Aires, donde el ex oficial SS
había encontrado refugio bajo el falso nombre de Ricardo Klement, a fines de 1956.
El hijo de Eichmann no sólo no escondía su antisemitismo, sino que se
ufanaba de que su padre había sido un responsable importante del Tercer Reich y el padre de Sylvia,
que había conocido de vista al oficial de las SS durante su detención, comenzó a sospechar de la
verdadera identidad de Klement.
Hermann se puso en contacto con el fiscal general de la región alemana
de Hesse, Fritz Bauer, y le informó acerca de la posible presencia de Eichmann en la capital
argentina. Bauer a su vez comunicó el dato al Mossad, el servicio secreto israelí.
Las investigaciones del Mossad, sin embargo, no fueron conclusivas, y
fue necesario que el mismo Hermman, ya anciano y casi ciego, viajara a Jerusalén en 1960 para
convencer las autoridades israelíes de que había descubierto el escondite de uno de los principales
responsables materiales del Holocausto.
El entonces premier israelí, David Ben Gurion, persuadió al Mossad de
que debía intervenir.
El 1 de mayo de 1960 un grupo de “nokmin” (Vengadores) del
espionaje israelí ingresan subrepticiamente por vía aérea en Buenos Aires y comienzan a vigilarlo a
Eichmann, quien trabajaba en la fábrica de automóviles Mercedes Benz.
Finalmente el 11 de mayo de 1960 lo secuestran en plena calle cuando
llega del trabajo. Los cuatro hombres del Servicio Secreto israelí lo trasladan y con otra
identidad, vestido como un mecánico de la aeronave de la línea El Al con la que lo llevaron hasta
Haifa, simulando que estaba ebrio.
Desde Haifa lo trasladan a Israel el 20 de mayo. Fue procesado en Israel
durante 1961, condenado a muerte y ejecutado en mayo de 1962.































